La enfermedad de Freud: resistencias al psicoanálisis

Resumen

El objetivo del presente escrito consiste en investigar algunas de las formas que adopta la resistencia en una psicoterapia psicoanalítica. Se refiere a lo que lacan llamo “la enfermedad de Freud” como obstáculo al fin de una cara analítica. Se considera desambiguar las nociones freudianas de las lacanianas con miras a una mayor efectividad clínica. Se trabaja respecto de la introducción del “él” lacaniano.

Palabras clave: resistencia- clínica- transferencia- Lacan- Freud –

Abstract

The aim of this paper is to investigate some of the forms that resistance takes in a psychoanalytic psychotherapy. It refers to what Lacan calls “Freud’s disease” as an obstacle to the end of an analytic face. It is considered to disambiguate the Freudian notions of the Lacanians with a view to greater clinical effectiveness. We work on the introduction of “the” Lacanian.

Keywords: resistance- clinical- transfer- Lacan- Freud –

En el seminario 24, L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre Lacan sitúa explícitamente lo que denomina “La enfermedad de Freud”. Es decir, la forma en que la conciencia de Freud, su persona, su fantasía, actúa como resistencia para el avance de una cura psicoanalítica.

En la clase del 19 de abril de 1977 Lacan propone:

Que el análisis no hable más del Yo y del ello, jamás del él, es en todo muy sorprendente. Sin embargo, él es un término que se impondría y si Freud desdeña tomarlo en cuenta es porque, hay que decirlo, es egocéntrico e incluso superego-centrico. De eso está enfermo. ¡Tiene todo los vicios del amo que no comprende nada de nada! Porque el único amo, hay que decirlo, es la conciencia[1]

Se sostiene que la enfermedad de Freud, su egocentrismo, su posición de amo, Freud como herr profesor, el “Doctor”, es el vicio del cual el psicoanalista debería desprenderse para poder hacer funcionar el deseo del analista como operación.

Freud no es hijo de su época como se suele decir cuando se lo intenta salvar. Sabemos que sí es el creador exclusivo de la práctica y disciplina psicoanalítica, ambas decididamente nuevas en el mundo.

Pero consideramos que Freud es él mismo un hijo del psicoanálisis en su totalidad, su primer hijo. El objeto a del psicoanálisis. Justamente, el único concepto psicoanalítico que Lacan —el mejor psicoanalista de Freud— dice que invento.

A principios del corriente año, Alfredo Eidelsztein [2] dejó asentadas más de una veintena de fuentes que precipitaron, a nuestro criterio, el surgimiento del psicoanálisis. Ideas que tomaron a Sigmund Freud como encarnadura tridimensional, como porta ideas que permitió introducir en Occidente la posibilidad de reflexionar sobre dimensiones del sujeto no entrevistas antes.

Intentaremos ubicar algunas ideas en relación a la persona de Freud —su Yo— como resistencia al discurso psicoanalítico —el él discurso que excede a Freud —ya que el otro lo tiene que leer.

Tal como afirma Norman Mailer, Hay una ley de vida, cruel y exacta, que afirma que uno debe crecer o, en caso contrario, pagar más por seguir siendo el mismo. En ese sentido, en psicoanálisis podría ser que no trate del “retorno” sino del “avance”. Ya que sino, el costo del retorno podría ser alto. Empero, no alimentaremos aquí pronósticos precipitados.

Freud objeto a. La promoción del falo al objeto

La prudencia de Lacan ante los enunciados de Freud empieza a desaparecer con el correr de los seminarios. A la altura del seminario 10, uno de los más leídos, Lacan critica a Freud respecto de los tratamientos con “Dora” y “la Joven Homosexual”. Respecto a esta última, Lacan dice:

Ese análisis concluye en que Freud la deja caer [3]

Con Dora sitúa la terminación del tratamiento del siguiente modo:

Freud se da por vencido y la deriva a una colega femenina, es él que toma la iniciativa de dejarla caer.[4]

Entonces, Lacan dice que Freud “decide” dejar caer esos tratamientos. Con la Joven homosexual Freud refiere: “le puse entonces fin al análisis apenas tome conocimiento de la posición de la joven frente a su padre”.

Freud se identifica (como defensa) con el padre de la joven para resistir al hecho de que su paciente le transfiera su radical rechazo del hombre. En esa dirección, Freud queda objetalizado y antes de caer él —como falo— la envía con una colega en control con él.

Lacan dirá en el seminario 10 que Freud pasa al acto[5] Freud estaba amenazado por la seducción de la joven, sus engaños, no logra hospedar la transferencia imaginaria —Freud como padre— para hacerla jugar. Un Freud con riesgo máximo de ser abandonado. En ese sentido, Lacan comenta que Freud tendría que haber dejado que la joven lo abandone a él en tanto soporte de la mirada —como objeto a.

De esa manera hubiera sido un posible momento conclusivo para la paciente. Pero Freud como objeto parcial falicizado queda intacto, no se deja pellizcar. El acto de Freud deja ver la incompatibilidad entre el discurso del amo y el discurso analítico.

Poco antes de morir, Sidonie Csillag —la joven homosexual— precisa aun hablar de Freud. Inés Rieder y Diana Voigt entrevistaron a la paciente de Freud y en su libro La joven homosexual de Freud refiere lo siguiente:

Llena de rabia y desprecio, se acuerda del profesor Freud, y aun siente una alegría maligna al pensar que él no había entendido un comino de ella.[6]

La frase resuena con el diagnostico de lacan acerca del caso. Freud estaba desorientado. Pero desorientado respecto de los saberes inconscientes que nos habitan, como el objeto a, eso que en el fondo no es nada pero que se rellena, se sustancializa con aquello que de resto tenemos. Lo deyecto, Lo que cae.

Limites de Freud. Resistencias

En “análisis terminable o interminable”[7] Freud llega al final del artículo a lo siguiente: existe un límite en los análisis que es la roca viva —de la castración—, que es un terreno biológico que pone en juego el enigma de la sexualidad[8].

Se ha dicho mucho respecto, como por ejemplo, que Lacan va más allá. Veamos bien. Freud establece que hay dos lugares de resistencia casi infranqueables, que son la protesta masculina y la envidia del pene.

Esta última es más famosa y se la ha tomado como reivindicación. La protesta masculina en general es más sorda y menos popular. ¿Qué dice Freud de la protesta masculina? que el analizante se niega a aceptar su curación por parte del analista.

Que el paciente tiene que aceptar una actitud pasiva y que está bien que la acepte. La cuestión es que llegados a ese punto, se verifico que sus pacientes se negaban a aceptar eso que Freud les profería: “Yo lo cure!!”.

La envidia del pene no refiere a que las mujeres desean un pene que no tienen, sino que la envidia del pene seria un repudio a la femineidad. Por lo tanto, en la envidia del pene —repudio a lo femenino—y en la protesta masculina —pasividad respecto del padre— lo que no se puede aceptar es la posición pasiva respecto del psicoanalista.

Qué es lo que quería Freud, qué quería de sus pacientes. Es como si él dijera: Yo los curé, y si no aceptan que Yo los curé, no son hombres y mujeres que puedan aceptar la posición pasiva.

Aparece iluminado el súper ego, el superyó. Su “furor curandis”. Por otra parte, resulta interesante subrayar que el único concepto forjado por Freud de la segunda tópica — yo, ello y superyó— sea el Superyó. Lo imperativo. Es decir, el monumento conmemorativo de la primera debilidad del yo.

En ese punto, La teoría de Freud incluye también su enfermedad. ¿Podrá haber un psicoanálisis que no contemple las huellas de quien lo teorice o practique?

Muchos terapeutas han “imitado” a Lacan en aspectos que solo valían para él, como por ejemplo el tiempo de sesión, el pedido de pago, las famosas intervenciones que solo se comprenden bajo transferencia lacaniana, etc.

Gerard Pommier en transferencia y estructuras clinicas[9]comenta que lacan atendía poco y cobraba mucho para atenuar la transferencia positiva y la sugestión en algunos pacientes. Jaques-Alain Miller dice que a Lacan era ansioso, que le era imposible soportar las señales de “stop”[10]

Ahora bien, Hay algo que Freud no puede conseguir con sus pacientes. No puede hacerles aceptar la actitud pasiva en el hombre y la posición femenina en la mujer. ¿Por qué? Porque Freud pensaba que él mismo curaba. Es decir, que si el analista no puede des-ser, dejar de ser el que cura, se detendrá inexorablemente en la enfermedad de Freud.

La cura advendrá si el analista puede dejar de ser el que cura. Eso quiere decir que el analista debe caer, cosa que Freud no hace. Él mismo, Freud en tanto hijo, no acepta la curación del psicoanálisis en tanto padre. Freud no lo hace y su voz sigue presente. Por eso Resiste a su acto.

Tal vez la angustia de castración como concepto de Freud responde a esa posición. Es más, Si la cura para Freud era el levantamiento de todas las resistencias, ella también debería incluir al analista mismo como último elemento resistencia. Es decir, resistencias al levantamiento de resistencias.

Sigmund Freud, por habitar como sujeto el intervalo, también es hijo del encuentro con un par de significantes que le vienen de la demanda del Otro.

Por lo que sabemos, el doctor —herr docktor— el profesor. Ahora bien, si el que tiene que curar se comienza a estrellar con dificultades en el curar a alguien, aparece un problema. Impotencia.

Por eso es importante saber que cuando seamos reclamados en ese lugar, podamos producir algo sin teorizar el límite propio —impotencia— como un límite en la estructura —imposibilidad.

Transferencia y resistencia

Lacan dice en Lovaina:

Por un tiempo se pensó que los psicoanalistas sabían algo. El colmo de los colmos es que ellos se lo crean[11]

También hay otro colmo para el psicoanalista, vecino al proferido por lacan: analizar. Es decir, ¿cuál es la resistencia más a manos que tiene el analista? La resistencia más a mano que tiene el analista de ponerse a analiZAR. Ser el analista Zar, el amo.

El tema pone en evidencia la resistencia a la inmixion de otredad como condición sine qua non de cualquier sujeto. la resistencia a la transferencia como inmixion de otredad , a nuestra capacidad de poder recibir lo que el paciente transfiere La trasferencia como   como el carácter no sujetable, indeterminable, del sujeto asumiendo el pensamiento del inconsciente.[12]

La transferencia justifica que Freud sostuviera que hacer con ella era lo más difícil de la terapia. Lacan sostiene en “Posición del Inconsciente [13]que la transferencia está ligada al tiempo y su manejo, que no siempre es igual. Horacio Etchegoyen considera que la sesión corta lacaniana es un acting out del mismo Lacan. Dice en sus fundamentos:

Toda manipulación del setting, toda acción sobre el encuadre constituye un acting out del analista[14]

Podemos decir que La enfermedad de Freud menta acerca de su obstáculo para ofrecerse como soporte para la inmixion de otredad. Una cita puede aclarar algo al respecto .En la Proposición de 9 de octubre de 1967 Lacan comenta:

El paciente nos remite a nosotros el efecto de angustia en que vive su propia deyección (…) Que el analista sepa como que es de él, lo que yo  no sabía del ser del saber

Es decir que el analista sepa como que es de él, lo que yo —el analizante— no sabía del ser  —objeto— del saber —quién soy.

No se trata de un saber referencial en el que el paciente relata su caída del lugar de falo del Otro, sino que el psicoanalista “sepa como si fuera suyo”. Y esto sobreviene justamente cuando se presentifica el objeto a y el estado larvario se hace presente.

Aquel, que hasta un momento nos trataba de una manera que nos falicizaba, nos ponía en el lugar de Otro, sin saber nos va a ir realizando en ese lugar de objeto a, resto de la operación.

Tanto en el caso de Dora como en el de La joven homosexual Freud aparece primero como el que sabe, para luego terminar como descartable, no sin antes descartar al paciente.

En el hombre de los lobos ocurre algo parecido. Por otra parte, quedara para otra oportunidad el establecimiento de los nexos entre este problema y la clínica de la psicosis.

Acaso no era Freud que decía que no podía atender casos de psicosis? No tenia Freud dificultades con la ironía esquizofrénica?

Introducción del él. Remedio de Lacan

Volvamos a la clase donde lacan diagnostica a Freud. También dice lo siguiente

¿Por qué Freud no introduce algo que el llamaría el él (le lui)? (…) que el análisis no hable más que del Yo y el ello, jamás del él, es en todo sorprendente [15]

Allí donde Lacan le propone el él. Freud inventa el superyó, único concepto de cosecha propia de la triada de la segunda tópica Yo, ello, Superyó.

Recordemos que el superyó viene para responder un problema verificado por Freud en los tratamientos. Estos se detenían en su progreso y denomino a eso resistencia terapéutica negativa, producto de la resistencia del superyó. Es decir, apego al sufrimiento como pago para complacer al superyó.

El caso paradigmático es el del hombre de los lobos. Donde Freud considera, entre otras cosa, que el problema es la resistencia de la resistencia.

El paciente Ruso, uno de los hijos predilectos de Freud[16], no se dejaba curar. Freud da por finalizado el tratamiento y lo deriva a una colega y ex paciente de Freud, Ruth Mack Brunswick.

Hay mucho material de investigación al respecto y preguntas por venir ¿Hay resistencia terapéutica negativa en el caso del hombre de los lobos? ¿Hay resistencia del superyó? ¿la resistencia del superyó es la resistencia del analista?

En el seminario 24 Lacan propone el él para alejar al sujeto del inconsciente de toda idea de persona/locutor como sujeto unificado que se sostiene en la primera persona. Como un giro gramatical que se distancia de cualquier forma pronominal que designe la persona del sujeto hablante limitada al locutor.

Algunas Citas de lacan que dialogan en es el tema. Seminario 12, clase del 10 de marzo de 1965

Antes ya que la frase tenga ese yo (Je) donde el sujeto primeramente se plantea como el shifter, hay un sujeto de la frase. El sujeto está primero en ese punto, raíz del acontecimiento donde él se dice, no que el sujeto sea éste o aquél, sino que hay algo[17]

Seminario17 hablando del descubrimiento de Freud

Su descubrimiento consistía en haber deletreado el inconsciente, y desafío a quienquiera que diga que se trata de algo distinto de esta observación, que hay un saber perfectamente articulado del que, hablando con propiedad, ningún sujeto es responsable. Cuando de pronto un sujeto tropieza con él, puede tocar ese saber inesperado, se queda, él, el que habla, bien desconcertado, ya lo creo.[18]

El él como una tercera persona que no puede hablar si alguien no habla en su lugar. Por ejemplo; los niños y los locos. Los primeros por ser el primer objeto a, los segundos por tenerlo (al objeto a) en el bolsillo.

Es decir, El él entre el yo personificado y el ello impersonal. Entre las personas y lo impersonal. Atención parejamente flotante para la enunciación y para los enunciados.

La propuesta del él nos acerca a cierta cuestión respecto a la consideración del sujeto. Un sujeto que no se dirime sólo afirmando su disyunción con el yo, la persona/locutor, ni tampoco con su determinación como impersonal.

Conclusiones y preguntas

El remedio Lacaniano contra la enfermedad de Freud marca los destinos de una cura . Volver a lo escrito por Freud, a sus errores, a su enfermedad, esa que favoreció la promoción del psicoanálisis, es una manera de hacer clínica. La enfermedad de Freud también puede ser la nuestra y la de las personas que nos vienen a consultar.

El psicoanálisis propone la desaparición de la primera persona del analista o del analizante como autor de lo que se dice, y eso excluye a posibilidad de responsabilización personal como finalidad del análisis. El él no es la primera persona del singular (yo), ni tampoco el él neutro de la tercer persona (el ello gramatical) sino que habita en el intervalo.

Finalizando el texto, se dejan asentadas algunas preguntas por responder.

¿Se puede hacer teoría sin ser amo? ¿Por qué se necesita seguir idealizando a Freud? ¿Será nuestra defensa ante la siempre vaticinada caída del psicoanálisis, su descarte? ¿El psicoanálisis siempre lleva la marca de quienes lo diseñan? ¿Hay teoría psicoanalítica que no provenga de los síntomas del psicoanalista?

Bibliografía

  • Allouch, J. La sombra de tu perro. Discurso psicoanalítico. Discurso lesbiano. El cuenco del -plata / Ediciones literales. 2004.
  • Eidelsztein, A. (2012) El Rey está Desnudo N°5. Buenos Aires: Letra Viva.
  • Eidelsztein, A. (2015) Otro Lacan. Buenos Aires:Letra Viva.
  • Etchegoyen R.H.(2002) Los fundamentos de la Técnica psicoanalítica (2ª edición ampliada) Amorrortu editores
  •  Freud, S. (1920): “Análisis terminable e interminable”. En Obras completas, Amorrortu Editores.
  • Lacan, J. (1960). Posición del inconsciente. Escritos 2. Buenos Aires: Siglo veintiuno editores,
  • Lacan, J. (1962-63): Seminario 10. Inédito. Clases del 16 y 23 de enero de 1963.
  • Lacan, J. (1992): El Seminario. Libro 17. Buenos Aires: Paidós.
  • Lacan, J. El Seminario. Libro XII “Problemas cruciales para el psicoanálisis”. Inédito
  • Lacan,J (1976-77) “el seminario .libro 24. El fracaso de Un-desliz es el amor, a la manera del seminario oral del Jacques Lacan”: México. Artefactos. Inédito
  •  Rieder, I. y Voigt, D. Sidonie Csillag la “joven homosexual” de Freud. El cuenco de plata / Ediciones Literales. 2004.
  • Sarraillet, María Inés. “El sujeto del inconciente como impersonal y el problema de la responsabilidad subjetiva”, en El rey está desnudo, N º1, Letra Viva, Buenos Aires, 2008.

Notas

  1. Lacan (1976-77) El seminario .libro 24. El fracaso de Un-desliz es el amor, a la manera del seminario oral del Jacques Lacan”: México. Artefactos. Inédito. P 166
  2. Eidelsztein. A (2019) no hay que salvar a Freud. Disponible en www.eidelszteinalfredo.com.ar/no-hay-que-salvar-a-freud/
  3. Lacan, J. (2007). El seminario. Libro 10. Buenos Aires: Paidós, p126
  4. Ibid. P.127
  5. Ibid. P.126
  6. Rieder, I. y Voigt, D. (2004) Sidonie Csillag. la joven homosexual de Freud. El cuenco de plata Ediciones Literales. P.
  7. Freud, S. (2000). Obras completas. Tomo 11. “ análisis terminable e interminable” amorosa”. Buenos Aires: Amorrortu
  8. Sexo y muerte son consecuencia de la estructura sexuada de la reproducción para nuestra especie. es decir, el vínculo entre sexo y muerte es una condición de la especie, no es un efecto del orden simbólico
  9. Pommier , G (1994) transferencia y estructuras clínicas. ediciones kliné. buenos aires. P.290
  10. Miller j (2011) vida de Lacan. Gramma editores. Bs as. P. 33.
  11. Lacan, J.. conferencia pronunciada en la universidad católica de Lovaina,l 13/10/1972. pag 7
  12. Lacan, j. El Seminario. Libro 14. La lógica del fantasma. Inédito
  13. Lacan, J. (1960). Posición del inconsciente. Escritos 2. Buenos Aires: Siglo veintiuno editores, 1987.
  14.  Etchegoyen R.H.( 2002) Los fundamentos de la Técnica psicoanalítica (2ª edición ampliada) Amorrortu editores P . 561
  15. ibidem
  16. según el “Hombre de los Lobos”, él era el “hijo favorito de Freud. http://www.acheronta.org/lacan/hombredeloslobos.htm
  17. Lacan, J. El Seminario. Libro XII “Problemas cruciales para el psicoanálisis”. Clase del 10/03/1965. Inédito
  18. Lacan, J. (1992): El Seminario. Libro 17. Buenos Aires: Paidós. pp 81-82

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