Estudio sobre abuso sexual infantil

Título original: Estudio descriptivo del abuso sexual infantil en El Salvador durante el periodo 2001-2009

Autor: Luis Alfredo Turcios Morales

Resumen

El abuso sexual infantil es una problemática psicosocial grave en el país; dicha problemática es atentatoria contra el bienestar físico, emocional y mental de la niñez salvadoreña; los altos índices de violencia sexual contra los menores en el país se mantienen casi invariables y constantes a través de casi una década y por ello es necesario conocer su estado actual y su impacto en la salud mental de dicha población infantil.

Palabras claves: violencia sexual, abuso sexual infantil, niñez salvadoreña, violaciones, agresiones sexuales, implicaciones, soluciones.

Contenido

  1. Introducción
  2. Objetivo general
  3. Objetivo especifico
  4. Marco conceptual
  5. Datos reportados
  6. Análisis de datos
  7. Discusión
  8. Conclusiones
  9. Recomendaciones
  10. Bibliografía

1. Introducción

El abuso sexual infantil es una problemática psicosocial grave en el país; dicha problemática es atentatoria contra el bienestar físico, emocional y mental de la niñez salvadoreña; los altos índices de violencia sexual contra los menores en el país se mantienen casi invariables y constantes a través de casi una década y por ello es necesario conocer su estado actual y su impacto en la salud mental de dicha población.

Durante el periodo del 2001 al 2009, el Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer, ha contabilizado en todo el país un alto numero de casos de abuso sexual infantil en niños y niñas menores de 13 años; estos altos índices anuales de abuso sexual son atentatorios contra la integridad física, mental y emocional de los niños y niñas se constituyen en una cuestión sumamente preocupante para la sociedad salvadoreña.

2. Objetivo general

Conocer la problemática del abuso sexual en niños y niñas salvadoreños menores de 13 años durante el periodo 2001-2009.

3. Objetivos específicos

Describir la problemática del abuso sexual infantil en los años 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008 y 2009 en El Salvador.

Cuantificar el abuso sexual en la población infantil salvadoreña, específicamente en los niños y niñas durante esos mismos años.

Identificar algunas medidas o acciones implementadas que pretenden reducir la incidencia de la problemática del abuso sexual en la niñez salvadoreña.

4. Marco conceptual

Abuso sexual infantil

De manera genérica, se considera abuso sexual infantil a toda conducta en la que un menor es utilizado como objeto sexual por parte de otra persona con la que mantiene una relación de desigualdad, ya sea en cuanto a la edad, la madurez o el poder. Se trata de un problema universal que está presente, de una u otra manera, en todas las culturas y sociedades y que constituye un complejo fenómeno resultante de una combinación de factores individuales, familiares y sociales; supone una interferencia en el desarrollo evolutivo del niño y puede dejar unas secuelas que no siempre remiten con el paso del tiempo.

El abuso sexual constituye una experiencia traumática y es vivido por la víctima como un atentado contra su integridad física y psicológica, y no tanto contra su sexo, por lo que constituye una forma más de victimización en la infancia, con secuelas parcialmente similares a las generadas en casos de maltrato físico, abandono emocional, etc. Si la víctima no recibe un tratamiento psicológico adecuado, el malestar puede continuar incluso en la edad adulta.

En su mayoría, los abusadores son varones (entre un 80 y un 95% de los casos) heterosexuales que utilizan la confianza y familiaridad, y el engaño y la sorpresa, como estrategias más frecuentes para someter a la víctima. La media de edad de la víctima ronda entre los 8 y 12 años (edades en las que se producen un tercio de todas las agresiones sexuales). El número de niñas que sufren abusos es entre 1,5 y 3 veces mayor que el de niños.

Los niños con mayor riesgo de ser objeto de abusos son:

  • aquellos que presentan una capacidad reducida para resistirse o para categorizar o identificar correctamente lo que están sufriendo, como es el caso de los niños que todavía no hablan y los que tienen retrasos del desarrollo y minusvalías físicas y psíquicas;
  • aquellos que forman parte de familias desorganizadas o reconstituidas, especialmente los que padecen falta de afecto que, inicialmente, pueden sentirse halagados con las atenciones del abusador;
  • aquellos en edad prépuber con claras muestras de desarrollo sexual;
  • aquellos que son, también, víctimas de malos tratos.

Según un cálculo de las llamadas «cifras ocultas», entre el 5 y el 10% de los varones han sido objeto en su infancia de abusos sexuales y, de ellos, aproximadamente la mitad ha sufrido un único abuso.

Los abusos a menores de edad se dan en todas las clases sociales, ambientes culturales o razas. También, en todos los ámbitos sociales, aunque la mayor parte ocurre en el interior de los hogares y se presentan habitualmente en forma de tocamientos por parte del padre, los hermanos o el abuelo (las víctimas suelen ser, en este ámbito, mayoritariamente niñas). Si a estos se añaden personas que proceden del círculo de amistades del menor y distintos tipos de conocidos, el total constituye entre el 65-85% de los agresores.

Es un acto considerado un delito por la legislación internacional y la mayoría de los países modernos, aunque no siempre haya una correspondencia entre el concepto psicológico y el jurídico del problema y no exista consenso sobre los procesamientos jurídicos de los abusadores.

Tanto los testimonios de adultos y niños sobre haber sido objeto de abusos sexuales suelen ser ciertos. Respecto de los adultos, el síndrome de la «memoria falsa» suele ser poco frecuente debido a que se trata de sucesos que dejan una impronta muy relevante en la memoria. En cuanto a los niños, solo un 7% de las denuncias resultan ser falsas; el porcentaje aumenta considerablemente cuando el niño está viviendo un proceso de divorcio conflictivo entre sus padres.

Concepto

La definición de «abuso sexual a menores» puede realizarse desde dos ópticas: la jurídica y la psicológica, que no siempre coinciden, por cuanto la valoración jurídica de esas conductas sexuales está condicionada por el criterio objetivable del grado de contacto físico entre los órganos sexuales de agresor y víctima, algo que no necesariamente correlaciona con la variación en el grado de trauma psicológico.

Desde el punto de vista jurídico, los abusos sexuales a menores se han concretado en figuras tales como la «violación», cuando se trata de un menor de 13 años y hay acceso carnal, el «abuso deshonesto», cuando no hay acceso carnal en menores de 13 o mayores mediando engaño o intimidación, y «estupro» cuando se trata de una persona mayor de 13 y menor de 16.

Desde un punto de vista psicológico, no existe unanimidad entre los especialistas a la hora de definir con precisión el concepto de «abuso sexual a menores»; los aspectos que diferencian unas definiciones de otras son, entre otros, los siguientes:

  • la necesidad o no de que haya coacción o sorpresa por parte del abusador hacia el menor; para muchos autores, la mera relación sexual entre un adulto y un menor ya merece ese calificativo, por cuanto se considera que ha mediado un «abuso de confianza» para llegar a ella.
  • la necesidad o no de la existencia de contacto corporal entre el abusador y el menor; aquellos que no lo consideran necesario, incorporan al concepto de «abuso» el «exhibicionismo», esto es, la obligación a un menor de presenciar relaciones sexuales entre adultos o, incluso, de participar en escenificaciones sexuales.
  • la cuestión de las edades: tanto en lo que se refiere a si el abusador tiene que ser mayor que el menor, como al valor de esa diferencia y la edad concreta de ambos (la edad máxima para el menor oscila entre los 15 y 12 años en la mayoría de los estudios; en cuanto al abusador, lo habitual es que se sitúe entre 5 y 10 años mayor que la del niño, según sea menor o mayor, respectivamente, la edad de este).
  • también existen investigaciones en las que se consideran abusos sexuales los producidos entre jóvenes de la misma edad;
  • por último, en otros casos se subraya especialmente la relevancia del abuso sexual «percibido», esto es, se considera específicamente como caso de «abuso sexual a un menor» cuando hay repercusiones clínicas en éste.

Con todo, existe cierto consenso en la idea de que el límite que traspasa la evolución natural de la sexualidad infantil y nos permite hablar de una sexualidad abusiva se produce en el momento en que el/la menor pierde el control sobre su propia sexualidad y con ello del autodescubrimiento de su cuerpo y su placer para ser instrumentalizado en beneficio de un placer ajeno del que no es protagonista, y con una persona con la que está en una relación de asimetría de algún tipo de poder: control, edad, madurez psicológica o biológica.

Extensión del problema

La relativa imprecisión del concepto de «abuso sexual» es el primero de una serie de factores que impiden una identificación precisa del alcance del problema dentro de la sociedad actual, por cuanto por su identidad tabú favorece su ocultamiento y silenciamiento. En segundo lugar, es un problema también que la mayoría de lo abusos se produzcan sin testigos, por lo que la única vía para su revelación sea el testimonio de la víctima. En tercer lugar, la condición de menor de esta implica que pocos casos sean los denunciados, ya sea por su incapacidad para comunicarlos, ya por el miedo que sienten, ya por no ser conscientes de haber sido sometidos a algo catalogable como «abusos». En cuarto lugar, dado que la mayoría de estos abusos se cometen en el interior de las familias o de círculos muy próximos al menor, es frecuente que se creen estrategias de ocultamiento extraordinariamente eficaces.

Fases del abuso sexual

El abuso sexual de un menor es un proceso que consta generalmente de varias etapas o fases:

  1. Fase de seducción: el futuro abusador manipula la dependencia y la confianza del menor, y prepara el lugar y momento del abuso. Es en esta etapa donde se incita la participación del niño o adolescente por medio de regalos o juegos.
  2. Fase de interacción sexual abusiva: es un proceso gradual y progresivo, que puede incluir comportamientos exhibicionistas, voyeurismo, caricias con intenciones eróticas, masturbación, etc. En este momento ya se puede hablar de «abusos sexuales».
  3. Instauración del secreto: el abusador, generalmente por medio de amenazas, impone el silencio en el menor, a quien no le queda más remedio que adaptarse.
  4. Fase de divulgación: esta fase puede o no llegar (muchos abusos quedan por siempre en el silencio por cuestiones sociales), y, en el caso del incesto, implica una quiebra en el sistema familiar, hasta ese momento en equilibrio. Puede ser accidental o premeditada, esta última a causa del dolor causado a los niños pequeños o cuando llega la adolescencia del abusado.
  5. Fase represiva: generalmente, después de la divulgación, en el caso del incesto la familia busca desesperadamente un reequilibrio para mantener a cualquier precio la cohesión familiar, por lo que tiende a negar, a restarle importancia o a justificar el abuso, en un intento por seguir como si nada hubiese sucedido.

Tipología de actos abusivos

Dentro de los abusos sexuales, es importante distinguir aquellos que van acompañados de violencia de aquellos que no. La violencia puede provocar dolor físico y, por tanto, determinar las reacciones de rechazo, miedo o de terror. Las segundas pueden ser de distinto tipo, hasta el punto de que algunos niños ni se percatan de que un adulto los ha tocado o tratado de manera impropia.

Los tipos específicos de abusos sexuales más frecuentes son los siguientes:

  • Sin contacto físico: exhibicionismo, masturbación delante del menor, observación del niño desnudo, narración o proyección al menor de historias con contenido erótico o pornográfico;
  • Con contacto físico: tocamientos, masturbación, contactos buco genitales, penetración.

El tipo de conductas que se llevan más a cabo (normalmente, repetidas) son los tocamientos y la masturbación mutua; en cuanto a la penetración -oral, vaginal o anal- es menos frecuente.

Los abusos sexuales en el ámbito doméstico

El abuso sexual de menores en el ámbito familiar es una realidad compleja en la que los factores que pueden configurar un contexto favorable a los mismos son variados y diversos. En principio, el factor crítico no es tanto la consanguinidad entre los participantes, sino el papel parental que desempeña el adulto respecto del menor. Los casos más frecuentes (70-80%) entre los denunciados son los de padrastro-hija y padre-hija. La edad media del menor está entre los 6-8 años y los 12, y la relación se remonta a un tiempo bastante anterior a su descubrimiento con una duración de unos dos años. Si la familia cuenta con más de un hijo, es normal que los abusos afecten también a más de uno de ellos.

A menudo (cerca del 50% de los casos), además del abuso sexual hay también abuso físico (maltrato) y negligencia respecto del menor. En muchos casos, pero no siempre, se encuentran historias de incesto en la anamnesis de uno o ambos padres, que han crecido en ambientes degradados o faltos de afecto. En muchas situaciones se ha verificado la presencia de un padre alcohólico o de una patología psiquiátrica en uno o ambos padres.

La casuística clínica demuestra que un menor de edad víctima de sevicias sexuales en la familia puede perder sus puntos de referencia afectivos y sufrir una alteración del equilibrio psíquico presente y futuro: pérdida de autoestima, incapacidad de establecer relaciones afectivas armoniosas, dificultades para acceder a una vida sexual y paternal satisfactoria. También existe el riesgo de dejarse implicar en la prostitución.

El silencio que recubre la práctica de abusos sexuales dentro de las familias dificulta su conocimiento en un plazo corto de tiempo y, de hecho, los informes de las víctimas suelen ser retrospectivos, frecuentemente obtenidos en el proceso terapéutico. El silencio al respecto por parte del menor obedece a diversos motivos: miedo a no ser creído (de hecho, son frecuentes los casos de incredulidad explícita por parte de familiares no implicados ante las denuncias de los menores); chantajes por parte del adulto; vergüenza por la posible publicidad del asunto; sentimientos de culpa (además, existe la posibilidad de que se detenga al familiar); temor a la pérdida de referentes afectivos; y, sobre todo, la manipulación sobre el sistema perceptivo del menor que realiza el adulto, en forma de una confusión generada al difuminar la identidad exacta del acto que ha constituido el abuso.

En este sentido, el menor es inducido a dudar de sus propias percepciones, a negar su autenticidad y, al final, ya no sabe qué experimenta de verdad, cuáles son sus sensaciones reales, qué está bien y qué está mal. Entonces se persuade de que la realidad más correcta es la del adulto que la interpreta para él, no la suya. Esta pérdida del ego, debida a la negación del propio sentimiento, a veces puede generar trastornos psíquicos de menor a mayor gravedad, como el desdoblamiento, es decir, la separación de los propios estados psíquicos auténticos o su negación.

Por lo demás, la práctica de este tipo de incesto no es exclusiva de familias desestructuradas, sino que se puede encontrar también en ámbitos más estables; en este sentido, el descubrimiento de los casos acaecidos en estos últimos resulta mucho más dificultoso, pues los primeros suelen aflorar en los hospitales.

La característica esencial de las familias donde se dan abusos sexuales a los menores es que presentan algún tipo de disfuncionalidad que comporta, normalmente, su tendencia a encerrarse en sí mismas y a aislarse socialmente. Se trata, además, de grupos donde el miedo a la ruptura familiar es perceptible (motivado, en ocasiones, por las dificultades económicas que podría acarrear); consecuentemente, el incesto puede llegar a cumplir la función secundaria de mantener unida a la familia: la casuística muestra que, en casi la mitad de los casos, al constatarse el incesto padre-hija (o padrastro-hija), la armonía de la pareja estaba comprometida y las relaciones conyugales estaban suspendidas desde hacía tiempo. El incesto se convierte así en un poderoso regulador de los problemas de la pareja.

Se han identificado dos grandes tipos de familias proclives a la práctica de abusos sexuales sobre sus menores, caracterizadas ambas por la presencia de parejas de progenitores en las que uno de los miembros es el dominante y autoritario y el otro el subordinado y pasivo. Los hijos suelen estar implicados, consecuentemente, en la relación de pareja con funciones sustitutivas:

  • por un lado, familias donde el perfil patriarcal de su funcionamiento es extremo. El padre es una figura dominante y su comportamiento es autoritario e, incluso, violento. La madre, por el contrario, es pasiva o sumisa, y suele presentar enfermedades físicas o psicológicas que la sitúan en una posición marginal dentro del grupo. En este tipo de familias, una hija reemplaza a la madre, asumiendo también el papel sexual correspondiente.
  • por otro lado, habría familias donde los papeles están invertidos respecto de la anterior; la madre es la figura dominante, aunque se halla frecuentemente alejada del hogar por motivos de trabajo, y el padre adopta una posición subordinada y dependiente respecto de ella, con lo que se alinea psicológicamente con los hijos. En este tipo de familias, el padre busca el consuelo afectivo en una hija, lo que deriva frecuentemente en el incesto.

Consecuencias de los abusos sexuales a menores

Las consecuencias del abuso sexual a corto plazo son, en general, devastadoras para el funcionamiento psicológico de la víctima, sobre todo cuando el agresor es un miembro de la misma familia. Las consecuencias a largo plazo son más inciertas, si bien hay una cierta correlación entre el abuso sexual sufrido en la infancia y la aparición de alteraciones emocionales o de comportamientos sexuales inadaptativos en la vida adulta. No deja de ser significativo que un 25% de los niños abusados sexualmente se conviertan ellos mismos en abusadores cuando llegan a ser adultos.

Los indicios de posibles abusos

Existen dos grandes tipos de indicios que pueden sugerir la existencia de abusos sexuales sobre un menor: los problemas conductuales y las dificultades emocionales.

En el primer tipo se incluyen, entre otros, problemas como el fracaso escolar, la negativa a hablar o a interrelacionarse afectivamente con los demás, la tendencia a la mentira, la promiscuidad y excesiva reactividad sexual, los ataques de ira, las conductas auto lesivas, la tendencia a la fuga y el vagabundeo, etc.

En el segundo tipo se encuentran dificultades como la depresión, la ansiedad, la baja autoestima, los sentimientos de impotencia, la dificultad para confiar en los demás, determinados síntomas psicosomáticos (dolores en diversas partes del cuerpo, por ejemplo), trastornos del sueño o, por el contrario, deseo constante de refugiarse en él, etc.

Las consecuencias de los abusos

Una gran cantidad de estudios indican que la mayoría de las víctimas infantiles de abusos sexuales sufren daños como consecuencia de los mismos: tienen dificultades para sentirse personas y para crecer con autonomía. Los excesos de estimulación debidos a manipulaciones brutales y a emociones perturbadoras o frustrantes los dejan en un estado sensorial confuso y evanescente: entienden que son prisioneros de la voluntad ajena, se sienten amenazados pero no pueden responder o sustraerse a ella.

Todas las referencias sensoriales, afectivas y representativas se confunden cuando un niño es víctima de un abuso sensorial o afectivo que no puede integrar. Cuando un adulto abusa de la propia fuerza y del propio poder, el niño no puede oponerse en un plano de igualdad: no posee el lenguaje, aún no es autónomo, su vida depende de los mayores. Sirviéndose del niño como objeto sexual, asustándolo y sobreexcitándolo cuando aún no es libre de elegir o sustraerse, cuando aún no está en condiciones de simbolizar las experiencias a nivel cognitivo, de expresarlas en palabras y de valorarlas por lo que son, el que abusa de él, con sus intervenciones irrespetuosas en relación con los ritmos de crecimiento y las exigencias del pequeño, puede interrumpir su proceso de humanización, «petrificarlo», con consecuencias cuyos efectos pueden hacerse sentir a muchos años de distancia.

Con todo, la coexistencia de una historia de abuso sexual infantil y los trastornos adultos no prueban que el abuso «causara» el trastorno. En muchas familias en donde se han producido abusos sexuales, hay otros problemas familiares (alcoholismo de los padres, abusos emocionales, discordias maritales) que igualmente son dañinos para los niños. Los factores genéticos también pueden entrar en la ecuación, quizá por afectar al grado de vulnerabilidad y resistencia del individuo.

El impacto de la agresión sexual está condicionado por, al menos, cuatro variables que se hallan interrelacionadas:

  1. el perfil individual de la víctima (respecto del cual es más importante que su edad o el sexo, el contexto familiar donde vive);
  2. las características de la agresión (cuya gravedad es proporcional a la frecuencia, duración y violencia con que se ha producido);
  3. la relación entre víctima y abusador: las pruebas muestran que los efectos psicológicos más graves se producen cuando el abusador es una persona conocida en la que el menor confía;
  4. y las consecuencias provocadas por el descubrimiento del abuso (sobre todo en lo que se refiere a si el abusado es creído o no; una respuesta inadecuada del entorno de la víctima puede complicar el proceso de recuperación).

Por otra parte, se ha estudiado también el dilema al que se enfrentan los niños que han sufrido un abuso cuando han intentado comunicar su experiencia, y que explicaría los enormes problemas que tienen los menores para contar con coherencia y de inmediato la agresión sufrida. R. C. Summit definió, en este sentido, el SAASN (Child Sexual Abuse Accomodation Syndrome: síndrome de acomodación del niño al abuso sexual) de acuerdo con cinco etapas:

  1. secreto
  2. indefensión
  3. acomodación y trampa
  4. revelación diferida, contradictoria y poco convincente y
  5. retractación.

Por lo demás, algunos agresores fomentan el silencio de la víctima sugiriéndole a esta que lo que ha ocurrido es un secreto compartido o amenazándola directamente.

Consecuencias del incesto

En cuanto a las consecuencias de los abusos sexuales intrafamiliares, la casuística muestra que casi el 30% de las mujeres que recurren a un tratamiento psiquiátrico refieren una historia de incesto. Prácticamente todos los síndromes psiquiátricos conocidos han sido señalados como posibles consecuencias de una experiencia de incesto: frigidez, promiscuidad sexual, fantasías o relaciones homosexuales, delincuencia, depresión con tendencias suicidas, fobia, psicosis después del parto, anorexia nerviosa, crisis histéricas y ataques de ansiedad.

Análogamente se ha comprobado que muchas mujeres que han sido violadas en más de una ocasión han sido víctimas de incesto. También los estudios realizados con prostitutas han demostrado que cerca del 50% de ellas tenían a sus espaldas un historial de abusos sexuales entre los muros domésticos; también se ha observado que un porcentaje considerable de los hombres que se encuentran en la cárcel por delitos sexuales había estado sexualmente implicado con algún miembro de su familia.

En la infancia, además de algunos síntomas fisiológicos, se produce un miedo inesperado a los hombres o un apego a la madre también excesivo.

La edad preescolar (4-6 años) es la etapa en la que se producen las situaciones más complejas, debido a que el menor siente auténtico terror ante la posibilidad de perder el afecto y la protección de su familia, por lo que tiene fuertes sentimientos de culpa ante los hechos acaecidos.

La edad de latencia (6-12 años) presenta el mayor porcentaje de menores que confiesan haber sufrido abusos familiares. Aun siendo ya conscientes de lo que les ha pasado, suelen usar la fantasía como defensa y suelen expresarse metafóricamente al respecto. Entre las consecuencias más evidentes están el rechazo a la escuela y la idealización de la familia.

Los adolescentes sometidos a abusos sexuales suelen recurrir con frecuencia a las fugas de casa (no tanto como huida, sino como declaración simbólica de su culpabilidad), la promiscuidad sexual, los intentos de suicidio (habitualmente, entre los 14 y 16 años y motivados por el sentimiento de culpa por haber traicionado a la madre, el sentimiento de fracaso por haber sido causa de disolución familiar, las dificultades para entablar relaciones sexuales normales tras los abusos…), las crisis histéricas, etc.

Efectos a corto plazo

Entre el 70 y el 80% de las víctimas quedan emocionalmente alteradas después de la agresión (efectos a corto plazo). Las niñas suelen presentar reacciones ansioso-depresivas (muy graves en los casos de las adolescentes) y los niños problemas de fracaso escolar y de socialización, siendo más proclives a presentar alteraciones de la conducta en forma de agresiones sexuales y conductas de tipo violento.

Desde un punto de vista más teórico, el «modelo del trastorno de estrés postraumático» considera que los efectos son los propios de cualquier «trauma»: pensamientos intrusivos, rechazo de estímulos relacionados con la agresión, alteraciones del sueño, irritabilidad, dificultades de concentración, miedo, ansiedad, depresión, sentimientos de culpabilidad, etc. (efectos que pueden materializarse físicamente en síntomas como dolor de estómago, de cabeza, pesadillas…).

Por su parte, otro modelo teórico, el «traumatogénico», centra su atención en cuatro variables como causas principales del trauma:

  • sexualización traumática: el abuso sexual es una interferencia en el desarrollo sexual normal del niño, por cuanto aprende una vivencia de la sexualidad deformada (especialmente, cuando la agresión se ha producido en el hogar);
  • pérdida de confianza: no solo con el agresor sino con el resto de personas cercanas que no fueron capaces de impedir los abusos;
  • indefensión: el haber sufrido los abusos lleva a la víctima a considerarse incapaz de defenderse ante los avatares de la vida en general, provocando en él actitudes pasivas y de retraimiento;
  • estigmatización: sentimientos de culpa, vergüenza, etc. que minan su autoestima.

Efectos a largo plazo

A largo plazo, aunque los efectos son comparativamente menos frecuentes que a corto plazo, el trauma no solo no se resuelve sino que suele transitar de una sintomatología a otra. Con todo, no es posible señalar un síndrome característico de los adultos que fueron objeto de abusos sexuales en la infancia o adolescencia. Existen numerosos condicionantes de la pervivencia de efectos a largo plazo, como puede ser, entre otros, la existencia en el momento de los abusos de otro tipo de problemas en la vida del niño (maltratos, divorcio de los padres, etc.) e, incluso, en muchos casos los efectos aparecen provocados por circunstancias negativas en la vida adulta (problemas de pareja, en el trabajo, etc.).

Los fenómenos más regulares son las alteraciones en el ámbito sexual, como inhibición erótica, disfunciones sexuales y menor capacidad de disfrute, depresión, falta de control sobre la ira, hipervigilancia en el caso de tener hijos o adopción de conductas de abuso o de consentimiento del mismo, y síntomas característicos de cualquier trastorno de estrés postraumático.

De forma más pormenorizada, pueden señalarse como efectos a largo plazo los siguientes: el abusado puede experimentar síntomas como retrospecciones (recuerdos traumáticos que se imponen vívidamente en contra de la voluntad), inestabilidad emocional, trastornos del sueño, hiperactividad y alerta constante. Por otra parte, también se pueden producir aislamiento, insensibilidad afectiva (petrificación afectiva), trastornos de memoria y de la concentración, fobias, depresión y conductas autodestructivas.

Debido a que el inicio en la vida sexual del menor fue traumático, experimenta sensaciones y conductas distorsionadas en el desarrollo de su sexualidad, como agresividad sexual, conductas inadecuadas de seducción hacia otros, masturbación compulsiva, juegos sexuales, promiscuidad sexual, trastornos de la identidad sexual, prostitución, e incluso llegan a reexperimentar la situación abusiva siendo, posteriormente la pareja de un abusador.

Hay pruebas también de que las personas pueden olvidar y olvidan de hecho las agresiones sexuales (así como otros acontecimientos traumáticos de su vida). Quienes han sufrido traumas pueden tener recuerdos invasivos de los sonidos de un acontecimiento y simultáneamente ser incapaces de recordar las imágenes (o viceversa), o pueden recordar los sentimientos experimentados durante el abuso, pero no los acontecimientos exactos que los provocaron.

La experiencia clínica tradicional ha demostrado que son tres las causas fundamentales para reprimir los recuerdos: evitar el dolor, evitar quedar abrumado y evitar deseos inaceptables.

5. Datos reportados

TIPO DE VIOLENCIA SEXUAL EN MENORES DE 13 AÑOS DURANTE EL PERIODO 2001-2009

SEGÚN RECONOCIMIENTO DEL INSTITUTO DE MEDICINA LEGAL DR. ROBERTO MASFERRER.

A continuación se presenta un análisis de las distintas modalidades de violencia sexual sufridas por la población infantil, específicamente niños y niñas menores de 13 años, de El Salvador durante el periodo comprendido del 2001 al 2009, esto a partir de los registros estadísticos anuales elaborados y reportados por el Instituto de Medicina Legal.

Este estudio considera solamente algunas variables como son el tipo de violencia sexual que sufrieron las victimas infantiles, el sexo de las mismas, rango de edad y el año en que todos esos casos fueron reportados ha dicho instituto.

Cuadro No. 1

Tipo de violencia sexual por sexo, año 2001

SEXO

TIPOVIOSEX | F M | Total

———————+—————+——

ABUSOS DESHONESTOS | 460 97 | 557

SIN EVIDENCIAS|20948 | 257
VIOLACION|21297 |309

———————+—————+——

Total | 881 242 | 1123

En el 2001, se registro un total de 1123 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, de los cuales 881 agresiones fueron contra niñas y 242 agresiones fueron contra niños y según el código penal vigente en esa época, del total antes mencionado, 557 casos fueron tipificados como abusos deshonestos, 460 de esos abusos fueron en niñas y 97 en niños; 309 fueron violaciones, de las cuales 212 fueron cometidas en niñas y 97 en niños; y, según medicina legal 257 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales, 209 de esas victimas fueron niñas y 48 fueron niños.

Cuadro No. 2

Tipo de violencia sexual por sexo, año 2002

SEXO

TIPOVIOSEX | F M | Total

———————+—————+——

OTRAS AGRESIONES SEX | 546 122 | 668

SIN EVIDENCIA | 232 62 | 294

VIOLACION | 246 119 | 365

———————+—————+——

Total | 1024 303 | 1327

En el 2002, se registro un total de 1327 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, de los cuales 1024 agresiones fueron contra niñas y 303 agresiones fueron contra niños y según el nuevo código penal de ese año, del total antes mencionado, 668 casos fueron considerados como otras agresiones sexuales, 546 de esos abusos fueron en contra de niñas y 122 contra niños; 365 fueron violaciones propiamente dichas, de las cuales 246 fueron cometidas en niñas y 119 en niños; y según medicina legal 294 casos mas no presentaron ninguna evidencia física característica de las agresiones sexuales, 232 de esas victimas fueron niñas y 62 fueron niños.

Cuadro No. 3

Tipo de violencia sexual por sexo, año 2003

SEXO TIPOVIOSEX | F M | Total

———————+—————+——

OTRAS AGRESIONES SEX | 669 141 | 810

SIN EVIDENCIA | 287 74 | 361

VIOLACION | 292 131 | 423

———————+—————+——

Total | 1248 346 | 1594

En el 2003, se registro un total de 1594 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, de los cuales 1248 agresiones fueron contra niñas y 346 agresiones fueron contra niños y según el código penal actual, del total antes mencionado, 810 casos fueron tipificados como otras agresiones sexuales, 669 de esos abusos fueron en niñas y 141 en niños; 423 fueron violaciones, de las cuales 292 fueron cometidas en niñas y 131 en niños; y, según medicina legal 361 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales, 287 de esas victimas fueron niñas y 74 fueron niños.

Cuadro No. 4

Tipo de violencia sexual por sexo, año 2004

SEXO TIPOVIOSEX | F M | Total

———————+—————+——

OTRAS AGRESIONES SEX | 607 135 | 742

SIN EVIDENCIA | 236 78 | 314

VIOLACION | 236 161 | 397

———————+—————+——

Total | 1079 374 | 1453

En el 2004, se registro un total de 1453 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, de los cuales 1079 agresiones fueron contra niñas y 374 agresiones fueron contra niños y según el código penal vigente, del total antes mencionado, 742 casos fueron catalogados como otras agresiones sexuales, 607 de esos abusos fueron en niñas y 135 en niños; 397 fueron violaciones, de las cuales 236 fueron cometidas en niñas y 161 en niños; y, según medicina legal 314 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales, 236 de esas victimas fueron niñas y 78 fueron niños.

VIOLACION | 238 103 | 341

———————+—————+——

Total | 948 267 | 1215

En el 2005, se registro un total de 1215 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, de los cuales 948 agresiones fueron contra niñas y 267 agresiones fueron contra niños y según el código penal actual, del total antes mencionado, 555 casos fueron tipificados como otras agresiones sexuales, 454 de esos abusos fueron en niñas y 101 en niños; 341 fueron violaciones, de las cuales 238 fueron cometidas en niñas y 103 en niños; y, según medicina legal 319 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales, 256 de esas victimas fueron niñas y 63 fueron niños.

Cuadro No. 6

Tipo de violencia sexual por sexo, año 2006

SEXO TIPOVIOSEX | F M | Total

———————+—————+——

OTRAS AGRESIONES SEX | 492 110 | 602

SIN EVIDENCIA | 298 117 | 415

VIOLACION | 245 114 | 359

———————+—————+——

Total | 1035 341 | 1376

En el 2006, se registro un total de 1376 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, de los cuales 1035 agresiones fueron contra niñas y 341 agresiones fueron contra niños y según el código penal vigente, del total antes mencionado, 602 casos fueron catalogados como otras agresiones sexuales, 492 de esos abusos fueron en niñas y 110 en niños; 359 fueron violaciones, de las cuales 245 fueron cometidas en niñas y 114 en niños; y, según medicina legal 415 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales, 298 de esas victimas fueron niñas y 117 fueron niños.

Cuadro No. 7

Tipo de violencia sexual por sexo, año 2007

SEXO

TIPOVIOSEX | F M | Total

SIN EVIDENCIA|21187| 298
VIOLACION|220113| 333

———————+—————+——

Total | 1006 306 | 1312

En el 2007, se registro un total de 1312 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, de los cuales 1006 agresiones fueron contra niñas y 306 agresiones fueron contra niños y según el código penal actual, del total antes mencionado, 681 casos fueron tipificados como otras agresiones sexuales, 575 de esos abusos fueron en niñas y 106 en niños; 333 fueron violaciones, de las cuales 220 fueron cometidas en niñas y 113 en niños; y, según medicina legal 298 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales, 211 de esas victimas fueron niñas y 87 fueron niños.

Cuadro No. 8

Tipo de violencia sexual por sexo, año 2008

SEXO

TIPOVIOSEX | F M | Total

———————+—————+——

OTRAS AGRESIONES SEX | 636 111 | 747

SIN EVIDENCIA | 320 119 | 439

VIOLACION | 291 130 | 421

———————+—————+——

Total | 1247 360 | 1607

En el 2008, se registro un total de 1607 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, de los cuales 1247 agresiones fueron contra niñas y 360 agresiones fueron contra niños y según el código penal actual, del total antes mencionado, 747 casos fueron tipificados como otras agresiones sexuales, 636 de esos abusos fueron en niñas y 111 en niños; 421 fueron violaciones, de las cuales 291 fueron cometidas en niñas y 130 en niños; y, según medicina legal 439 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales, 320 de esas victimas fueron niñas y 119 fueron niños.

VIOLACION | 202 96 | 298

———————+—————+——

Total | 893 270 | 1163

En el 2009, se registro un total de 1163 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, de los cuales 893 agresiones fueron contra niñas y 270 agresiones fueron contra niños y según el código penal actual, del total antes mencionado, 517 casos fueron tipificados como otras agresiones sexuales, 428 de esos abusos fueron en niñas y 89 en niños; 298 fueron violaciones, de las cuales 202 fueron cometidas en niñas y 96 en niños; y, según medicina legal 348 de esos casos no presentaban ninguna evidencia física propia de las agresiones sexuales, 263 de esas victimas fueron niñas y 85 fueron niños.

Finalmente, se presenta un cuadro resumen con la totalidad de los casos reportados por el Instituto de Medicina Legal, según sexo y año respecto de la violencia sexual infantil ocurrida y registrada en el país durante el periodo ya antes señalado.

Cuadro No.10

Periodo 2001-200920012002200320042005
Población infantilniñasniñosniñasniñosniñasniñosniñasniñosniñasniños
Tipos violencia sexual
Violaciones46097546122669141607135454101
Agresio sin evidencia2094823262287742367825663
Otras agresiones sex21297246119292131236161238103

Continuación cuadro No. 10

Periodo 2001-20092006200720082009Totales
Población infantilniñasniñosniñasniñosniñasniñosniñasniños
Tipos violencia sexual
Violaciones49211057510663611142889
Agresio sin evidencia2981172118732011926385
Otras agresiones sex24511422011329113020296
12170

6. Análisis de datos

Violencia sexual en la población infantil de El Salvador durante el periodo 2001-2009.

Los reportes anuales del Instituto de Medicina Legal respecto a la violencia sexual en menores de 13 años durante el periodo ya mencionado anteriormente, se realiza basándose en 3 categorías de clasificación de los casos registrados por dicha institución que son “otras agresiones sexuales”, “violaciones” y casos “sin evidencia”.

La primera de esas categorías hace referencia a cualquier agresión sexual que no sea constitutiva de violación, tales como el acceso carnal bucal o la introducción de objetos en vía vaginal o anal, según se plantea en el artículo 160 del Código Penal; la segunda categoría se define en el artículo 158 del mismo código como todo acceso carnal por vía vaginal o anal realizado mediante violencia; y la tercera categoría incluye todos aquellos incidentes de abuso sexual que a nivel clínico no presentan ninguna evidencia física de agresión.

Por otra parte, la violencia sexual es un termino que hace referencia a la acción y efecto de violar o de violentar sexualmente a alguien; refierese a la aplicación de unos medios violentos contra una persona para vencer su resistencia y, así, accesarla carnalmente en contra de su voluntad o sin su consentimiento; concepto que es valido y aplica en el caso de una población infantil.

Según los datos estadísticos proporcionados por el instituto de medicina legal, grafico # 1, desde el 2001 hasta el año pasado, se han registrado un total de 12,170 casos de abuso sexual en niños y niñas salvadoreños, de los cuales 5879 fueron casos de otras agresiones sexuales, 3246 fueron casos de violaciones y 3045 fueron casos de abuso sexual sin evidencia; es decir, que de ese total de casos registrados el 48.31% corresponde a otras agresiones sexuales en niños y niñas, el 26.67% corresponde a casos de violaciones en niños y niñas, y el 25.02% corresponde a agresiones sexuales que no dejaron ninguna evidencia física, según los médicos forenses que atendieron dichos casos; mas específicamente han sido 9361 niñas y 2809 niños las victimas de la violencia sexual que impera en El Salvador.

Es evidente que la población infantil femenina es la que mas sufre el impacto de la problemática del abuso sexual pero esta también afecta, aunque en menor grado, a la población infantil masculina. Dicha cifra resulta alarmante en términos de la violencia sexual que se da contra la población infantil de nuestro país, esto sin tomar en cuenta los cientos o quizás miles de casos adicionales que no son reportados por la ciudadanía ni son captados por el sistema judicial.

En un país donde la población infantil hasta el año 2008 se estimaba en 1.291.147 niños y 1.237.

453 niñas con edades comprendidas desde los 0 a los 14 años, las cifras de abuso sexual infantil reportadas por el Instituto de Medicina Legal son verdaderamente preocupantes.

Según se muestra en el grafico # 2, de la totalidad de casos de violencia sexual reportados por Medicina Legal correspondientes al periodo 2001-2009, el mayor índice corresponde a los casos de otras agresiones sexuales, en segundo lugar están los casos de las violaciones propiamente dichas y luego, muy cercanamente, le siguen los casos de abuso sexual sin evidencia.

En el primero de los casos, los niños y niñas victimas han estado expuestos en algún momento de sus vidas a un acceso carnal bucal o a la introducción de objetos en vía vaginal o anal; en el segundo caso, los niños y niñas victimas han estado expuestos a un acceso carnal por vía vaginal o anal realizado mediante violencia, y en el tercero de los casos, están todos aquellos niños y niñas que han sido victimas de algún abuso sexual que clínicamente no presenta ninguna evidencia de tipo físico como en el exhibicionismo, los tocamientos y/o manoseos de menores.

Las violaciones sexuales ocurridas en la población infantil salvadoreña durante el periodo

2001-2009.

Violaciones sexuales

niños niñas | niños niñas | niños niñas | niños niñas

96 130 | 113 114 | 202 220 | 245 291

 

niños niñas | niños niñas | niños niñas

103 131 | 161 238 | 236 292

 

niños niñas | niños niñas

119 97 | 212 246

Grafico. Casos de violación en niños y niñas salvadoreños durante el periodo 2001-2009, reportados por el

Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer.

En el grafico, se puede observar que en el 2001, hubo 212 violaciones de niñas y 97 violaciones de niños; en el 2002, se cometieron 246 violaciones contra niñas y 119 violaciones contra niños; en el 2003, se contabilizaron 292 violaciones de niñas y 131 violaciones de niños; en el 2004, se registraron 236 violaciones en contra de niñas y 161 violaciones en contra de niños; en el 2005, se denunciaron 238 violaciones a niñas y 103 violaciones a niños; en el 2006, se reportaron 245 violaciones contra niñas y 114 violaciones contra niños; en el 2007, se dieron 220 violaciones de niñas y 113 violaciones de niños; en el 2008, se cometieron 291 violaciones a niñas y 130 violaciones a niños; y finalmente, en el 2009, se contabilizaron 202 violaciones en niñas y 96 violaciones en niños.

A partir de las estadísticas antes señaladas, se puede afirmar que la población infantil femenina es la que mas sufre el impacto de la violencia sexual ya que durante todos los años examinados, son las niñas las que se contabilizan en mayor cantidad como victimas de violación; durante este periodo, las niñas se constituyeron en victimas en una proporción de dos a uno, es decir, por cada niño que aparece violado, hay 2.1 niñas que también han sido violadas; en base a esto podría plantearse que, aproximadamente, por cada 100 niños violados durante un año hay 200 niñas que también han sido violadas; las niñas victimas de este tipo de violencia sexual son el doble que los niños en la misma condición y dicha situación de victimizacion infantil ha sido casi constante a lo largo de todos esos años.

Otras agresiones sexuales ocurridas en la población infantil salvadoreña durante el periodo

2001-2009.

Otras agresiones sexuales

niños niñas | niños niñas | niños niñas | niños niñas | niños

89 111 | 106 110 | 101 428 | 492 575 | 636

niñas niños | niñas niños | niñas niños | niñas niños | niñas

135 141 | 122 97 | 454 460 | 546 607 | 669

Grafico. Casos de otras agresiones sexuales en niños y niñas salvadoreños durante el periodo 2001-2009, reportados por el Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer.

En el grafico, se puede observar que en el 2001, hubo 460 agresiones sexuales de niñas y 97 agresiones del mismo tipo en niños; en el 2002, se cometieron 546 agresiones sexuales contra niñas y 122 agresiones sexuales contra niños; en el 2003, se contabilizaron 669 agresiones sexuales de niñas y 141 agresiones similares de niños; en el 2004, se registraron 607 agresiones sexuales en contra de niñas y 135 agresiones sexuales en contra de niños; en el 2005, se denunciaron 454 agresiones sexuales a niñas y 101 agresiones a niños; en el 2006, se reportaron 492 agresiones sexuales contra niñas y 110 agresiones sexuales contra niños; en el 2007, se dieron 575 agresiones sexuales de niñas y 106 agresiones similares en niños; en el 2008, se cometieron 636 agresiones sexuales a niñas y 130 agresiones de la misma clase en niños; y finalmente, en el 2009, se contabilizaron 428 agresiones sexuales en niñas y 89 casos de los mismos en niños.

A partir de las estadísticas reportadas, se puede afirmar que es en la población infantil femenina en donde mas repercute la problemática de la violencia sexual ya que durante todos los años analizados, son las niñas las que se contabilizan en una mayor cantidad como victimas de otras agresiones sexuales, ya que durante ese periodo, las niñas fueron violentadas sexualmente en una proporción de casi 5 a 1, es decir, que por cada niño que resultaba victimizado en esta categoría había 4.8 niñas que también habían sido victimas del mismo tipo de violencia sexual.

Agresiones sexuales sin evidencia ocurridas en la población infantil salvadoreña durante el periodo 2001-2009.

Agresiones sexuales sin evidencia

niños niñas | niños niñas | niños niñas | niños niñas | niños niñas

85 119 | 87 117 | 63 211 | 263 256 | 320 298

 

niños 78
niñas 236

niños 74
niñas 232

niños 62
niñas 209

niños 48
niñas 287

Grafico. Casos de agresiones sexuales sin evidencia en niños y niñas salvadoreños durante el periodo 2001-2009, reportados por el Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer.

En este grafico, se puede observar que en el 2001, hubo 209 agresiones sexuales sin evidencia en niñas y 48 agresiones del mismo tipo en niños; en el 2002, se cometieron 232 agresiones sexuales sin evidencia contra niñas y 62 agresiones sexuales de la misma clase contra niños; en el 2003, se contabilizaron 287 agresiones sexuales sin evidencia en niñas y 74 agresiones similares en niños; en el 2004, se registraron 236 agresiones sexuales sin evidencia en contra de niñas y 78 agresiones sexuales semejantes en contra de niños; en el 2005, se denunciaron 256 agresiones sexuales sin evidencia en niñas y 63 agresiones de la misma clase en niños; en el

2006, se reportaron 298 agresiones sexuales sin evidencia contra niñas y 117 agresiones sexuales sin evidencia contra niños; en el 2007, se dieron 211 agresiones sexuales sin evidencia contra niñas y 87 agresiones similares en niños; en el 2008, se cometieron 320 agresiones sexuales sin evidencia a niñas y 119 agresiones de la misma clase en niños; y finalmente, en el

2009, se contabilizaron 263 casos de agresiones sexuales sin evidencia en niñas y 85 agresiones de las mismas en niños.

A partir de las estadísticas presentadas, se puede afirmar que la población infantil femenina sigue siendo la mas afectada por la violencia sexual imperante en el país, ya que durante los años estudiados, son las niñas las que se contabilizaron como el grupo de victimas que sufrió mas agresiones sexuales sin evidencia, es decir, que durante ese periodo, las niñas fueron sexualmente agredidas en una proporción de 3 a 1, pues por cada niño victimizado de esa manera hubo 3.2 niñas que también fueron victimas de ese mismo tipo de agresión sexual.

Violencia sexual en contra de niñas y niños salvadoreños ocurrida durante el periodo 2001-2009.

18 00

16 00

14 00

12 00

10 00

80 0

violsex niñas niños

60 0

40 0

20 0

Grafica. Casos de violencia sexual en niños y niñas salvadoreños durante el periodo 2001-2009 reportados por el Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer.

Según el grafico, la totalidad de los casos ya mencionados, 3216 casos corresponden a violaciones propiamente dichas; 5879 casos se consideran como otras agresiones sexuales y 3045 casos aunque son reportados y contabilizados como abusos no presentan ninguna evidencia física característica de las agresiones sexuales.

Un análisis mas detallado, muestra que en el 2001 se registraron 1123 casos de violencia sexual contra niños y niñas menores de 13 años, 881 casos de niñas y 242 casos de niños abusados; en el 2002 se reportaron 1327 casos del mismo tipo, 1024 casos de niñas y 313 casos de niños sexualmente violentados; en el 2003 los casos de violencia sexual infantil reportados fueron 1594, 1248 casos de niñas y 346 casos de niños victimas de violencia sexual; en el 2004 se contabilizaron 1453 casos de abuso sexual contra infantes, 1079 casos de niños y 374 casos de niños que fueron victimas de esta clase de abuso; en el 2005 los casos reportados por esta misma problemática fueron 1215, 948 casos de niñas y 267 casos de niños victimas de dicha violencia; en el 2006 la cifra de casos reportados por abuso sexual infantil fue de 1376, 1035 casos de niñas y 341 casos de niños sexualmente abusados; en el 2007 se registraron como abuso sexual infantil

1312 casos, 1006 casos de niñas y 306 casos de niños victimas de abuso; en el 2008 la cantidad de casos atendidos por abuso a niños y niñas se incremento a 1607, 1247 casos de niñas y 360 casos de niños victimas de violencia sexual; y en el 2009 se registraron según el instituto de medicina legal 1163 casos de abuso sexual, de estos casos 873 correspondieron a niñas y 270 correspondieron a niños.

Durante el periodo 2001-2009, se puede observar un alto índice de casos de abuso sexual infantil, ASI; el promedio anual de niñas que resultan victimas de violación es de 272, en tanto que el promedio anual de niños que también resultan victimas de violación es de 133 casos; la cantidad anual de dichos casos es además casi constante manteniéndose en niveles similares a lo largo de casi una década; si tomamos como referencia del año 2001, se puede apreciar un incremento significativo de casos en algunos años específicos como 2003 y 2008, en donde según Medicina Legal se reportan 1594 y 1607 casos de violencia sexual infantil respectivamente; mientras que en los años restantes dicha cifra se mantiene mas o menos constante en alrededor de 1100 a 1400 casos registrados de niños y niñas victimas de abuso sexual.

También se puede observar que en todos los años, los casos considerados como otras agresiones sexuales son los que presentan un mayor porcentaje respecto de los casos de violación y casos sin evidencia.

El alto numero de casos de abuso sexual infantil reportados por el instituto de medicina legal durante el periodo 2001-2009, también muestra la indefensión y vulnerabilidad de la población infantil salvadoreña en general; la falta de medidas o acciones eficaces para erradicar o al menos disminuir dicha problemática en el país; la necesidad de implementar políticas de protección integral para la niñez salvadoreña.

En el 2010, se pretende que con la entrada en vigencia de las nuevas reformas de los códigos penal y procesal-penal; la nueva ley de protección integral de la niñez y adolescencia (Lepina); la implementación del uso de la cámara Gesell en la investigación de casos de abuso sexual infantil; la utilización de la prueba anticipada en el caso de delitos sexuales contra menores; la creación de unidades de atención psicológica a victimas de abuso sexual y violencia intrafamiliar en los centros integrados de justicia, así como la debida capacitación de los funcionarios judiciales y profesionales técnicos que trabajan en todas esas áreas, se pueda combatir y contrarrestar mas eficazmente dicho flagelo en el país.

7. Discusión

Las estadísticas del Instituto de Medicina Legal, muestran una problemática psicosocial de gran magnitud en la niñez salvadoreña.

Las altas cifras de violencia sexual en la población infantil son preocupantes para las instituciones gubernamentales encargadas de la seguridad pública.

La problemática de la violencia sexual en contra de niños y niñas menores de 13 años, también incide negativamente en la salud mental de la población salvadoreña.

Los altos y constantes índices de abuso sexual en niños y niñas en el país durante casi una década, evidencian la ineficacia de las instituciones estatales en su lucha contra este problema.

El estado salvadoreño a través del sistema judicial tampoco ha sido capaz de brindar una atención integral a las victimas infantiles de la violencia sexual.

Todos y cada uno de los niños victimas de la violencia sexual en el país, muy probablemente será afectado a corto, mediano o largo plazo en su funcionamiento psíquico como resultado de las secuelas o traumas provocados por dicha violencia.

Los niños y niñas salvadoreños victimas de la violencia sexual han vivenciado una experiencia de naturaleza traumática que afectara su desenvolvimiento y también su posterior desarrollo a nivel mental, emocional y comportamental.

Finalmente, puede plantearse que a partir del presente año, es posible que se haga efectiva la implementación de un conjunto de medidas jurídicas y que con la aplicación de todas ellas realmente se logre incidir positivamente en la reducción o erradicación de la problemática de la violencia sexual infantil que se ha estado dando en este país durante todo este tiempo atrás; si dicha implementación se logra hacer de una manera concertada, es probable que su aplicación resulte verdaderamente efectiva a favor de la niñez salvadoreña.

En este trabajo no se consideraron otros tipos de abuso sexual ni otras categorías de análisis tales como rangos específicos de edades; parentesco con el agresor; lugar de la agresión; número de abusos por victima; zonas geográficas; etc., elementos que incluidos en posteriores investigaciones podrían profundizar y enriquecer el estudio de esta problemática.

No se debe olvidar que en esta problemática existe la llamada cifra negra, es decir, un cierto número de casos de violencia sexual infantil ocurridos en el país que no son denunciados ante el sistema judicial y cuyo porcentaje exacto es desconocido.

8. Conclusiones

  • Un gran numero de niños y niñas salvadoreños han sido victimas de diferentes modalidades de la violencia sexual imperante en El Salvador durante el periodo 2001-2009.
  • La problemática del abuso sexual infantil en El Salvador presenta unos altos índices de victimizacion durante el periodo 2001-2009, específicamente, se reportaron 5879 casos de otras agresiones sexuales, 3246 casos de violaciones sexuales y 3045 casos de agresiones sexuales sin evidencia.
  • De 12,170 casos de abuso sexual en niños y niñas salvadoreños, reportados en ese periodo, el 48.31% corresponde a otras agresiones sexuales en niños y niñas, el 26.67% corresponde a casos de violaciones en niños y niñas, y el 25.02% corresponde a agresiones sexuales que no dejaron ninguna evidencia física.
  • En el caso de las violaciones, las estadísticas anuales reportadas por el Instituto de Medicina Legal registran el doble de casos de niñas violadas en relación con los casos de niños violados.
  • En el caso de otras agresiones sexuales, las estadísticas anuales reportadas por el Instituto de Medicina Legal registran una cantidad mucho mayor de casos en los que las victimas son las niñas.
  • En el caso de abusos sexuales sin evidencia, las estadísticas anuales reportadas por el Instituto de Medicina Legal también registran un número más alto de casos relativos a niñas victimas de dichas agresiones.
  • En el 2010, se pretende por parte de las autoridades del sistema judicial, iniciar la implementación de una serie de medidas encaminadas a combatir más eficazmente el problema de la violencia sexual infantil.

9. Recomendaciones

  • Realizar un estudio de seguimiento de los nuevos casos de violencia sexual infantil que sean reportados por el Instituto de Medicina Legal a partir del 2010.
  • Incluir mas variables de estudio en próximas investigaciones de esta misma problemática para darle mas profundidad al análisis de la misma.
  • Realizar campañas informativas y de formación sobre las nuevas medidas que se pretenden implementar a partir del 2010, con todos los funcionarios judiciales involucrados y con la población en general.
  • Continuar con la búsqueda e implementación de nuevas acciones o medidas que contribuyan al combate y erradicación de la violencia sexual infantil en todas sus manifestaciones en la sociedad salvadoreña.

10. Bibliografía consultada

  1. Soria, Miguel. Psicología criminal. Pearson educación S.A., Madrid, 2005.
  2. Soria, Miguel. El agresor sexual y la victima. Editorial Marcombo, Barcelona, 2005.
  3. Silva, Elías. Psicología jurídica. Aproximaciones desde la experiencia. Editorial UDP, Chile,
  4. 2005.
  5. Cantón, José. Guía para la evaluación del abuso sexual infantil. Ediciones Pirámide, Madrid,
  6. 2000.
  7. Sección de Estadística del Instituto de Medicina Legal Dr. Roberto Masferrer, San Salvador,
  8. 2010.
  9. Código Penal salvadoreño con nuevas reformas. Versión Pdf. Documento no publicado. Código Procesal-penal salvadoreño con nuevas reformas. Versión Pdf. Documento no publicado.

Web grafía

  • http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=213352&Itemid=1
  • merica.htm#tarticle
  • http://es.wikipedia.org/wiki/Abuso_sexual_infantil
  • violencia.html
  • http://www.idl.org.pe/idlrev/revistas/128/pag54.htm

Para citar este artículo: Turcios Morales, Luis Alfredo. (enero, 2011). Estudio descriptivo del abuso sexual infantil en El Salvador durante el periodo 2001-2009.

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