Introducción. Etimología y delimitación de un campo semántico

Siempre un punto de partida es o puede ser acercarnos a la palabra nuclear del trabajo que se emprende, porque lo primero es dejar claro de qué hablamos al utilizar el término polaridad. Cuando utilizamos las palabras, en primer lugar, estamos vivos y queremos, de una forma o de otra, ser conscientes de esa vivencia. La palabra es vida o forma parte de la vida, porque "designa la realidad humana tal como ella se manifiesta en la expresión", decía un filósofo del lenguaje; y añadía: "la virtud del nombre se afirma en el hecho de que él da la identidad de la cosa"1. De ahí, el interés por averiguar la etimología y la definición de la palabra Polaridad antes de entrar en el análisis de lo que han entendido por ella aquellos antropólogos, filósofos, psicólogos cuya opinión nos importa para poder responder al interrogante antes apuntado: ¿se puede llegar a la integración de la persona trabajando con las polaridades desde la Terapia Gestalt?

POLARIDAD.- La polaridad está definida por el Diccionario de la Real Academia, en una primera acepción, como "la propiedad de los agentes físicos para acumularse en los polos de un cuerpo"; y en la segunda acepción -que es la que más nos interesa- como la "Condición de lo que tiene propiedades o potencias opuestas, en partes o direcciones contrarias, como los polos".

POLO.- Palabra de origen latino, polus y esta, a su vez, del griego πολοs y ambas palabras significan extremo. En latín fue poco a poco significando el norte y, de ahí, señaló el eje del mundo con sus dos extremos. Por ahora podemos quedarnos con ese significado de extremo de los dos que se consideran opuestos que es la definición que el Diccionario del español actual 2da como la más utilizada, (después de la que atañe a los "extremos de un circuito eléctrico o de un imán").

He señalado con cursiva, en los párrafos anteriores, las palabras opuestas y contrarias que junto con extremo son las que nos sirven mejor para ir ciñendo lo que, en nuestro campo, podemos entender como polaridad. Están dentro del mismo campo semántico y la relación que se establece entre ellas es posible clarificarla más si, de nuevo, acudimos al Diccionario para ver su significado

OPUESTO.- "1. Enemigo o contrario. 2.Dícese de las hojas, ramas y otras partes de la planta cuando están encontradas o las unas nacen enfrente de las otras. 3, Dícese en Geometría de los ángulos opuestos por el vértice". En la primera acepción nos encontramos de nuevo con la palabra contrario; pero además, si atendemos a las otras dos acepciones vemos que tanto las hojas o ramas como los ángulos, forman parte de un todo. Serán partes opuestas, pero están en él, en el todo que es la flor o la planta, o el triángulo…

CONTRARIO.- No hace falta definir esta palabra pues ya se ha visto que es uno de los sinónimos de opuesto.

EXTREMO.- Es, a su vez, sinónimo de polo, pero la definición del Diccionario matiza de esta forma: "Parte primera o última de una cosa, principio o fin de ella".

El resultado de este rápido repaso a una parcela de un campo semántico (el de la oposición) podemos resumirlo así: los polos, los opuestos, los extremos no tienen ninguna marca negativa, no apoyan una confrontación maniquea entre bueno / malo y, en cambio, se capta la idea de un continuo, de un proceso ("principio y fin de una cosa"), de un todo (la flor, la planta) que tiene partes encontradas, incluso opuestas (y añado ahora algo que creo importante), pero NO contradictorias.

Es importante aclarar este problema entre filosófico y semántico: contrario no es igual a contradictorio. Los contrarios pueden oponerse, pero hay gradación entre ellos: por ejemplo, entre el "deseo" y el "temor" se puede dar una oposición coyuntural, aunque también, de uno a otro, pueden darse diversos grados de deseo y diversos grados de temor, pero no se niegan o destruyen entre sí y admiten la ambivalencia o presencia simultánea de ambos. En cambio, los términos contradictorios se excluyen recíprocamente, son a la vez una afirmación y una negación que la Lógica no admite unidas. Por ejemplo, entre "verdad" y "mentira" no hay gradación posible, porque la "mentira" es una "no verdad".

Al trabajar con unas palabras que se incluyen dentro de un mismo campo semántico 3, es preciso ser conscientes de que no todas las palabras de ese sector del vocabulario pueden servirnos de la misma forma y que lo más adecuado es escoger entre ellas las que están más cerca de entenderse como palabras sinónimas, sin olvidar que es casi axiomático en la lingüística contemporánea que la sinonimia completa no existe. Para delimitar los sinónimos, el recurso mejor es utilizar la prueba de la sustitución (cambiar dentro de una frase una palabra dada por un sinónimo de ella) y ver si así el sentido de la frase cambia y en qué grado.4

Si volvemos ahora a la polaridad y recordamos su definición, vemos que en ella aparecen las palabras opuestas y contrarias, aplicando esos adjetivos a las propiedades o potencias de algo, pero no se habla de polos contradictorios. Y si recuerdo que el nombre "da la identidad a la cosa", me parece que este pequeño rodeo nos ha llevado a descubrir, en parte, la esencialidad de la cosa definida por la palabra . La polaridad, a partir de este momento, tendrá en las páginas que siguen un significado que aludirá a unas potencialidades, a una ambivalencia o a una dualidad, nunca a nada contradictorio y sí a un proceso de búsqueda de esa totalidad en la que se incluyen los dos extremos.

En el ámbito del tema de este trabajo, la prueba de la sustitución funciona con bastante comodidad si utilizamos en lugar de la palabra nuclear, polaridad, sus sinónimos, los que se han ido apuntando en los párrafos anteriores: ambivalencia, dualidad, opuesto, contrario…, las que podríamos llamar palabras-clave entendiendo por ellas las "unidades lexicológicas" que expresan -en un contexto determinado- un ser, un sentimiento, una idea…en la medida en que ese contexto -ya sea social, grupal, textual, etc.,- reconoce en ellas el sentido adecuado para él.5 (Hago notar que de ninguna manera y en ningún momento, con la palabra dualidad, me estoy refiriendo al dualismo maniqueo ni al cartesiano, ambos felizmente superados en el pensamiento contemporáneo).

Para el análisis que va a seguir sobre el sentido y significado de la palabra polaridad y, más que nada, sobre su utilización en los distintos ámbitos culturales (que creo pueden servirnos para ver, luego, su relación y utilidad en la Terapia Gestalt), he recurrido a la Lingüística -en sentido amplio- recordando unas palabras de Nicholas Abraham y María Torok, aunque aplicándolas aquí no al ámbito reducido del psicoanálisis, sino a todo lo relacionado con la Psicología del ser humano 6

"Tenemos la suerte de que el psicoanálisis puede ser ayudado por la lingüística para resolver un gran número de problemas que permanecen planteados en este terreno."7

Por otro lado, en un Diccionario de los sentimientos reciente y conocido, en el que se mezcla la lingüística (y, más exactamente, la lexicografía) con la psicología y la antropología, se está utilizando la palabra polo unas veces calificado como positivo y otras como negativo, referido siempre a los sentimientos y, especialmente, a los términos generales que intervienen en la definición de los términos afectivos8. Lo cual indica, creo, que es moneda corriente en todos los ámbitos, cultos o no tanto, la convicción de que en las manifestaciones de nuestra vida (sobre todo de los sentimientos y emociones que la Terapia Gestalt trabaja de forma especial) la idea de la Polaridad está siempre presente.

Precisamente para intentar resolver el primer problema de precisar de qué quiero hablar al hacerlo sobre las Polaridades, y porque creo que la lengua y la terminología utilizada debe clarificarse desde el comienzo para que todo diálogo sea inteligible desde el inicio, es para lo que he dedicado estos párrafos a un aspecto que considero el portal necesario para poder introducirme con un poco de seguridad en el tema elegido.

Índice de contenidos:

  1. Las polaridades en la Terapia Gestalt
  2. Introducción. Etimología y delimitación de un campo semántico
  3. Planteamientos previos sobre las Polaridades
  4. Las polaridades en la Literatura
  5. Las polaridades en el Psicoanálisis
  6. Las polaridades en el Existencialismo
  7. Conclusión
  8. Las Polaridades en los escritos teóricos de la Terapia Gestalt
  9. Escritos de Perls posteriores a 1951
  10. ¿Escribió Laura Perls sobre las Polaridades?
  11. Perls, Hefferline y Godman: Gestalt Therapy. Excitement and Growth in the Human Personality (1951)
  12. Las polaridades según otros teóricos y terapeutas gestálticos
  13. Conclusión
  14. Cómo trabajar con las Polaridades en Terapia Gestalt
  15. Métodos de trabajo con Polaridades a partir de escritos de Terapeutas Gestálticos
  16. Conclusión
  17. Bibliografía
  18. Notas

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