Polaridades en terapia gestalt y cómo trabajarlas

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Tanto la lectura como la práctica de la Terapia Gestalt, aparte de mis insights mirándome a mí misma o mirando a los que me rodean, me han ido llevando a esa convicción que supongo traspace en cada una de las páginas que anteceden: las polaridades están en todo ser humano.

Si todo lo anterior, lo desarrollado en la Parte I y en la Parte i, era consecuencia de una serie de lecturas y de estudios realizados durante mi Formación en Terapia Gestalt -además de, como dije al principio, mi propia sensación y convicción de ser polar- lo que voy a tratar de exponer ahora es, por un lado,alguna experiencia personal como observadora, como tutora de un grupo de Formación y como terapeuta "en prácticas"; y, por otro lado, lo que he leído sobre la práctica terapéutica en escritores gestálticos y un comentario personal sobre ello.

Experiencias personales con polaridades

En mi segundo año de Formación en Terapia Gestalt, casi recién realizado el taller con el terapeuta que me negó la conveniencia de trabajar con polaridades en la Terapia Gestalt, estaba yo recordando sus palabras sobre el tema que le había planteado:

"Claro que tenemos deseos que van en direcciones diferentes, y elegir uno es diferir el otro. Hay que hacer ajustes creativos para poder hacer las dos cosas. El deseo, en el fondo, será el mismo, pero el campo ha tomado una forma diferente" 129.

En el momento en que decía esto, el Terapeuta hablaba de las polaridades como si siempre fueran deseos: Tal vez se debiera a mi modo confuso de exponer una duda en torno a un tema que a él no parecía gustarle.

Yo le había dicho que, en una compañera de Formación, había visto una polaridad cuando había expresado su deseo de ser terapeuta y, a la vez, su temor a no saber/poder serlo y, por lo tanto, su renuncia a serlo… Para él, en cambio, eso se reducía a una ambivalencia fruto de un deseo, ser terapeuta, y de un introyecto: "no sirvo/ no puedo". Un deseo y un introyecto, decía, sí pueden funcionar juntos, pero no un deseo y un no-deseo.

Mi opinión, entonces, era que en la manifestación, explicitada o no, de las polaridades no siempre aparecen los deseos, sino otras realidades como introversión / extraversión y, en todo caso, lo que sí está explícito es el deseo profundo del equilibrio entre dos polos, deseo de descubrir su complemetariedad a través de su oposición: ternura / agresividad, amor / odio, deseo de ser terapeuta / temor a no servir para ello…

Dándome cuenta más tarde de que estaba metiéndome en terrenos teóricos exclusivamente, quise confrontar lo que yo pensaba y leía sobre polaridades con los hechos concretos, las experiencias. Esta intención me llevó a comparar mis pensamientos, en cierta medida teóricos, con lo que había visto como "observadora" de un taller del Primer nivel de Formación, grupo al que suponía menos "maleado" para dejar aflorar las polaridades o lo que fueran.

Ese taller se celebró en mayo de 1996 y el empeño en estar atenta a todo lo que pasaba me distrajo en más de un momento de lo que pretendía que fuera un trabajo sobre polaridades, percibidas en un grupo en el que yo no tenía porqué sentirme implicada. De todas maneras, mi propia atención a lo que allí sucedía terminó por implicarme, sobre todo por las sensaciones, sentimientos y pensamientos que se fueron suscitando en mí. En un grupo gestáltico parece que no es posible permanecer como mero espectador objetivo…

Había una dificultad: el día de la "observación", el grupo no iba a trabajar con Polaridades, sino con "Sueños, Cuentos, Cartas…"130 Pero también en los sueños aparecen las polaridades, la experiencia me lo dice, pensaba yo.

En uno de los sueños trabajados en aquel taller, me llamó la atención que dentro de él aparecía una tinaja de barro y, al ir trabajándolo, se transformó en un tibor, supongo que de porcelana. (En mi recuerdo aparecieron unos tibores chinos de la casa de mi abuela). ¿Polaridad?: barro / porcelana; lo artesano, lo elemental, lo primitivo, sin adornos externos / lo artificioso, lo complejo en la elaboración, lo muy civilizado, con decoración externa… Fueron visualizaciones polares y el resto del trabajo también fue en una línea polar: cheque / monedas; al hablar con el cheque, D. decía:"no tienes vida, no se te oye…" Y a las monedas:"vida, ruido, brillo…" Al final del trabajo, D. se da cuenta de otra polaridad que vive con respecto a su madre: dependencia / independencia.

Estos extremos se manifiestan en el diálogo de D. consigo misma: cuando habla la dependiente, baja la voz; cuando habla la independiente, su voz es más enérgica. Ese diálogo entre dos aspectos de la persona lleva a poner de manifiesto una polaridad básica que unas veces puede aflorar y otras no. En este caso así fue, y D. se hizo consciente de sus opuestos.

Trabajo de la Terapeuta con M. Me llama la atención el cambio constante de expresión en su cara: sonríe y, enseguida, una especie de pucheros sin apenas transición. En su sueño también percibo polaridades: el zorro que iba a comerla, al final entra dentro de ella. Frases: "Yo me iba a morir, la vi y a por ella…; voy a vivir a través de ella".

Cuando habla M., su voz es temblorosa, llorosa; cuando habla el zorro, la voz es fuerte, decidida. La Terapeuta pone de relieve ese contraste. No percibo que M. haya integrado "organísmicamente" los matices polares de este sueño.

En los trabajos de los estudiantes con la Terapeuta, capto una relación entre cliente / terapeuta que puede ser otra polaridad: el cliente tiene potencial, pero no sabe que lo tiene y no sabe usarlo.

El terapeuta tiene potencial y sabe que lo tiene y lo dirige y sabe usarlo… La terapia psicológica, entonces, debe llevar también a la integración de esa polaridad que se establece entre cliente y terapeuta y, sobre todo, a integrar la polaridad del cliente entre tener potencial y, a la vez, no saber que lo tiene ni cómo usarlo.

En el trabajo de C., percibo una polaridad en la que, con toda claridad, se ve el polo introyectado porque, a pesar de su edad, es una niña dolida (= la realidad "existencial" de C. por todo lo que ha vivido) y, a la vez, es una adulta comprensiva (= la realidad "moral" [introyecto] de C. por todo lo que le han dicho, exigido…).

Hubo un trabajo "duro" entre A. y T. que me hizo observar una polaridad de tipo más personal entre ellas, lo que Zinker llamaría un "conflicto interpersonal" derivado a menudo del conflicto intrapersonal.

En el juego de proyecciones entre ambas, se podía identificar la polaridad que Perls señalaba como "el conflicto entre conducta deliberada y conducta espontánea". La habilidad terapéutica de la persona que conducía el taller permitió que esa polaridad, expresada violentamente, llegara a un punto en el que, si no pudo resolverse todo el problema planteado, por lo menos despertó la consciencia del doble conflicto que allí se ventilaba: el interpersonal y el intrapersonal.

Reconozco que es difícil transmitir lo que se observa en un taller, pero mi convicción quedó fortalecida: era posible trabajar con las Polaridades desde la Terapia Gestalt. Y que, en realidad, no había un ejercicio, o técnica o "experimento" que fuera el específico para trabajar con ellas, sino que en cualquier tipo de relación terapéutica, en grupo o individual, debe de bastar con estar atento a lo que surja en cada momento relacionado con las Polaridades.

Como Tutora de un grupo en Formación he tenido también ocasión de observar más de cerca un taller dedicado específicamente a las Polaridades. La Terapeuta invitada hace trabajar con las Polaridades que pueden reflejarse, a veces, en la oposición entre lo que dicen las palabras y lo que dice el cuerpo, y en ocasiones alguno de los participantes en el grupo se asombra del contraste que él mismo se puede observar y que los demás le hacen notar también. En otros momentos, algunos de los participantes salen voluntariamente a trabajar directamente con la Terapeuta lo que cada uno siente como sus polaridades; pero, a través del trabajo, de rastrillar la función ello, aparece la polaridad más básica.

Por ejemplo, P. afirma que su polaridad es ser desorganizada en sus tareas caseras cuando está sola / organizada si tiene alguien en quien apoyarse. Para ella la polaridad estaba entre su organización / desorganización en el trabajo.

Después de un trabajo progresivo en la profundización de las emociones, aparece la polaridad básica: necesito estar sola /necesito alguien con quien compartir… Y yendo más a fondo, la propia P. lo verbaliza de otra forma. "Soy la que lo hace todo buscando una recompensa externa / soy la que busca realmente lo que quiere para ella, sin "pensar" en los demás, sino buscando su propio camino…" Y se da cuenta (awareness) de que uno de los polos, siempre, causa menos ansiedad que el otro, y eso tiene relación con sus introyectos.

En el mismo taller, se trabajaron las polaridades a través de la dramatización: cada uno buscaba dos animales "polares", aquellos con los que, de una u otra forma, podría identificarse mejor, y a continuación "dramatizaba" actitudes y movimientos de cada uno de ellos, también interactuando con otros compañeros del grupo o con la tutora o con la Terapeuta. De esta forma, M., por ejemplo, siendo unos ratos una "leona" fuerte y agresiva y, en otros momentos, una "leoncita" mimosa y juguetona, descubre sus polaridades y en dónde puede estar una de las causas de su malestar: agresividad reprimida, polo negado, ignorado.

Llevando un grupo o taller, he trabajado con las Polaridades a través de audición de músicas muy contrastantes, de la consciencia de la luz y la oscuridad, del dibujo simbólico de la polaridad personal, del diálogo entre la parte izquierda y la derecha del propio cuerpo…

Como terapeuta "en prácticas", he trabajado alguna vez por medio de la elección que el cliente hace de uno de sus polos mientras me cede el otro a mí. Dialogamos desde cada uno de esos dos polos hasta que, paulatinamente, el cliente va reconociendo su polo "negado" -casi siempre con una sonrisa- y quitándome a mí la palabra para interactuar ya consigo mismo.

Todas estas maneras de trabajar, naturalmente, pueden utilizarse para cualquier otro problema o tensión psicológica. Sin embargo, me ha parecido oportuno aportar estas experiencias personales tenidas en cuenta desde mi atención al tema de las Polaridades como una manera de contrastarlas con el examen que voy a intentar a contincuación de otros métodos que han planteado, para el trabajo concreto con las Polaridades, otros Terapeutas Gestálticos que han hablado de ello en sus escritos.

Índice de contenidos:

  1. Las polaridades en la Terapia Gestalt
  2. Introducción. Etimología y delimitación de un campo semántico
  3. Planteamientos previos sobre las Polaridades
  4. Las polaridades en la Literatura
  5. Las polaridades en el Psicoanálisis
  6. Las polaridades en el Existencialismo
  7. Conclusión
  8. Las Polaridades en los escritos teóricos de la Terapia Gestalt
  9. Escritos de Perls posteriores a 1951
  10. ¿Escribió Laura Perls sobre las Polaridades?
  11. Perls, Hefferline y Godman: Gestalt Therapy. Excitement and Growth in the Human Personality (1951)
  12. Las polaridades según otros teóricos y terapeutas gestálticos
  13. Conclusión
  14. Cómo trabajar con las Polaridades en Terapia Gestalt
  15. Métodos de trabajo con Polaridades a partir de escritos de Terapeutas Gestálticos
  16. Conclusión
  17. Bibliografía
  18. Notas

Imagen de uaeincredible vía Flickr

3 Comments

  1. Interesante web.

    Sobre las polaridades me gustaría aportar que, al margen de que la polaridad es una realidad presente en todo el universo, desde el punto de vista de la terapia es confuso decir que tienen que ver con los deseos o las necesidades (que son polares debido al contacto-retiro siempre presentes). Los opuestos que se dan en las polaridades están esencialmente relacionados con el rol que juegan las personas. Rol de ordenado – rol de desordenado. Lo importante es aceptar ambos roles y descubrir cuándo los utilizo, en lugar de autoengañarse tanto como para no ver que no “soy” ordenado, sino que es un rol que juego por mi conveniencia.

    Al integrar los roles opuestos (les podemos llamar polares, si os gusta más), puedo hacerme responsable de actuar en cada momento como necesito en lugar de ser una víctima de mi personalidad o de mi número (por citar al eneagrama). Puedo dejar de poner la responsabilidad en mi carácter o en mi educación, y aceptar que, haga lo que haga, es mi elección y no me vale quejarme. Pero para eso es necesario redescubrir esos roles opuestos que creo no tener.

    Un cordial saludo.

    1. Hola Francisco,

      Gracias por tus aportaciones. Sin duda es muy importante reconocer todo aquello que está en nuestras manos y hacernos responsables de ello para tomar un papel más activo en el rumbo que damos a nuestra vida. En este sentido la psicoterapia Gestalt ofrece herramientas muy valiosas que podemos aprovechar. Saludos!

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