Planteamientos previos sobre las Polaridades

1.-Las polaridades en la Antropología

Comenzaré este apartado citando no palabras de un antropólogo, sino las del mismo Freud que pueden servir como apoyo al análisis limitado de lo que la antropología dice sobre la polaridad o la ambivalencia del hombre:

"Los casos de amplia ambivalencia en individuos contemporáneos pueden ser interpretados como casos de herencia arcaica, pues todo nos lleva a suponer que la participación en la vida instintiva de impulsos activos en forma no modificada fue, en épocas primitivas, mucho mayor que hoy".9

Precisamente Claude Lévi-Strauss, fundador de la antropología estructural, basó muchos de los postulados de sus teorías antropológicas en el pensamiento freudiano, que admiraba profundamente. Quizá apoyándose en las ideas de Freud, Lévi-Strauss entendía por Antropología la "ciencia del hombre", con estricta fidelidad a la etimología del término. Y una de las primeras cosas que la Antropología ve es que el hombre, desde sus inicios como hombre (no como mero homínido) se debate en una serie de antítesis (llama él), lo que nosotros entendemos como dualidades: ser / no ser , masculino / femenino, joven / viejo, luz / oscuridad…

Así en una de sus obras fundamentales, El pensamiento salvaje,10 no se detiene a considerar grupos humanos o áreas geográficas particulares, sino que aborda un atributo universal del espíritu: el sentimiento / pensamiento en su estado "salvaje"11 y que aparece tanto en nuestros contemporáneos como en las generaciones pasadas y es reconocible tanto en las sociedades desarrolladas como en las primitivas.

"…este pensamiento que llamamos salvaje […] pretende ser simultáneamente analítico y sintético, ir hasta su término extremo en una y en otra dirección, permaneciendo, a la vez, en capacidad de ejercer una mediación entre estos dos polos".

"Lo propio del pensamiento salvaje es ser intemporal; quiere captar el mundo, a la vez, como totalidad sincrónica y diacrónica, y el conocimiento que toma se parece al que ofrecen, de una habitación, espejos fijados a muros opuestos y que se reflejan el uno al otro (así como los objetos colocados en el espacio que los separa), pero sin ser rigurosamente paralelos. […] En este sentido, se le ha podido definir como pensamiento analógico".

[Mientras que el pensamiento domesticado es una ] "razón ocupada totalmente en reducir las separaciones y en disolver las diferencias, la que puede ser, con todo derechos, llamada `analítica´ ".12

A través de las páginas fundamentales de Lévi-Strauss podemos captar que el pensamiento "domesticado" busca sólo disolver las diferencias, pero no integrarlas; y, por otro lado, el pensamiento "salvaje", a través de la imagen de los espejos fijados en muros opuestos, está afirmando que, como se repite en la Teoría de la Gestalt, "el todo es mayor que la suma de las partes".

Lévi-Strauss parece completar su pensamiento cuando afirma que " la verdad del hombre reside en el sistema de sus diferencias y de sus propiedades comunes" ya que los patrones del pensamiento básico del hombre son bipolares puesto que "es totalizador".13

Si he recurrido a la Antropología para ir clarificando lo que se puede entender por Polaridad y su papel en el proceso del hombre hacia su plenitud es porque, en definitiva, comparto en gran parte las ideas de Lévi-Strauss cuando afirma:

"En nuestra perspectiva, por consiguiente, el yo no se opone al otro, como el hombre no se opone al mundo: las verdades captadas a través del hombre son "del mundo" y son importantes por eso mismo. Entonces, se comprende que descubramos en la etnología el principio de toda investigación"14.

Dando un salto de varios años, pero sin salir del campo de la Antropología, me interesa ahora recurrir a otro autor que ha sido uno de los más entusiastas propagadores del estructuralismo lingüístico y literario y que ahora, una vez pasada la moda de lo que de moda estuvo del estructuralismo (cuya base, como bien sabemos, pudo estar también en los primeros teóricos de la Psicología de la Gestalt) en los años medios del siglo XX, se lanza a escribir, sin olvidar sus raíces científicas, una obra interesante que subtitula Ensayo de antropología general…Me estoy refiriendo a Tzvetan Todorov, lingüista, teórico de la literatura y poderoso ensayista que lo mismo se asoma a los entresijos de la "literatura fantástica" que a la poética del Decameron de Boccacio. En 1995 publicó en Francia la obra a que aludo, La vie en commune (Paris, Ed. du Seuil) en la que, sin aludir para nada a la Teoría de la Gestalt pero coincidiendo sorprendentemente con ella en muchas de sus reflexiones, podemos encontrar de nuevo observaciones que nos sirven para acercarnos al tema de las Polaridades desde nuestro punto de vista.

En varios lugares de su obra, Todorov alude a los dos polos del psiquismo humano, a las necesidades duales del hombre debatiéndose entre la autonomía y la sociabilidad y buscando cómo integrarlas; o escribe párrafos que nos traen a la memoria algunos de Lévi-Straus citados más arriba:

"…la transición de la parte al todo sólo se opera progresivamente [en el niño], y el descubrimiento de su imagen en el espejo contribuye a ello. La metáfora que con mayor facilidad nos viene a la mente, cuando hablamos de la pluralidad interna de la persona, es la del teatro: nuestro ser es como un escenario donde se interpreta… […] Hay que agregar enseguida, […] que cada uno de estos roles puede estar partido en dos, el bueno y el malo, el positivo y el negativo. En realidad, la identificación de estos dos polos se relaciona con la comodidad: todas las posiciones intermedias, todas las combinaciones son igualmente posibles. La dualidad de lo bueno y de lo malo no necesita ser reificada en el psiquismo humano[…]; es simplemente la categoría que se impone para designar el valor de estas instancias internas para nosotros".15

Todorov analiza en páginas muy inteligentes esta condición polar del hombre y, sobre todo, del hombre en relación con los otros ya que, para él, sólo existimos por la mirada del otro, nuestro ser se realiza en la relación, incluso en la soledad que no es contradictoria respecto de las relaciones interpersonales, sino otro modo de vivirlas. La síntesis de ese pensamiento es así:

" El ser humano está hecho de las relaciones que mantiene con sus semejantes y es, al mismo tiempo, capaz de intervenir completamente solo en el mundo; es doble, no uno".16

Esta condición polar, en el interior de cada hombre está apuntada también, y con mucha profundidad, en otras culturas y civilizaciones. La china es un ejemplo claro de esto cuando tiene siempre en cuenta la energía dual de la persona: Ying= lo femenino; Yang= lo masculino. Y sigue adelante en el explanamiento de lo que esas energías significan en la persona: Ying= belleza, dulzura, tierra, luna, el cuadrado; Yang= verdad, sol, cielo, movimiento, el círculo. El Libro del Tao (que F.S.Perls conoció bien, por otra parte…) busca el equilibrio entre esas polaridades.

Y todos sabemos que la dualidad es constante en el lenguaje y en el pensamiento del hombre que la traduce, instintivamente, a símbolos o costumbres17 que pueden resultar incomprensibles ya para nosotros porque vienen de culturas y civilizaciones perdidas que probablemente están en la base profunda de las nuestras. ¿Por qué hablamos de izquierda y derecha, de negro y blanco, de inferior y superior…; y todas estas oposiciones las cargamos de connotaciones simbólicas que llevan a valoraciones, a aceptaciones y rechazos tantas veces de forma instintiva?

Toda esta dualidad, esta polaridad, la sintetizaba, en el ámbito estrictamente referido al ser humano, un filósofo empirista, psicólogo y pedagogo con gran influencia en la Antropología: y, notémoslo, en el pensamiento de Paul Godman18:

"Los seres humanos no somos en primera instancia pensadores, sino agentes y pacientes, sufrientes y gozadores…" (John Dewey, Problemas del hombre,1946)19.

La orientación de J.Dewey hacia todas las dimensiones de la cultura humana, epecialmente las sociales y las educativas (ámbitos donde Godman tanto se movió), nos permite ver un lazo de unión entre la filosofía que considera como la base de su estudio la experiencia y la Antropología estructural, ambas basadas en la reflexión y en lo experimental y concreto. De aquí brota esa consciencia de la ambivalencia y la polaridad del hombre.

Índice de contenidos:

  1. Las polaridades en la Terapia Gestalt
  2. Introducción. Etimología y delimitación de un campo semántico
  3. Planteamientos previos sobre las Polaridades
  4. Las polaridades en la Literatura
  5. Las polaridades en el Psicoanálisis
  6. Las polaridades en el Existencialismo
  7. Conclusión
  8. Las Polaridades en los escritos teóricos de la Terapia Gestalt
  9. Escritos de Perls posteriores a 1951
  10. ¿Escribió Laura Perls sobre las Polaridades?
  11. Perls, Hefferline y Godman: Gestalt Therapy. Excitement and Growth in the Human Personality (1951)
  12. Las polaridades según otros teóricos y terapeutas gestálticos
  13. Conclusión
  14. Cómo trabajar con las Polaridades en Terapia Gestalt
  15. Métodos de trabajo con Polaridades a partir de escritos de Terapeutas Gestálticos
  16. Conclusión
  17. Bibliografía
  18. Notas

Imagen de uaeincredible vía Flickr

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