Las polaridades en el Psicoanálisis

Acudir a los planteamientos que el psicoanálisis hizo sobre el tema de las polaridades se debe a este párrafo de F.S.Perls:

"Muchos amigos critican mi relación polémica con Freud. "Tienes tanto que decir; tu posición está firmemente cimentada en la realidad. ¿Por qué esta agresividad continuada hacia Freud? Déjalo tranquilo y dedícate a tus cosas". No puedo hacerlo. Sus teorías y su influencia son demasiado importantes para mí. Mi admiración, mi extravío y mi vengatividad son muy fuertes. Su sufrimiento y su coraje me tocan profundamente. Me asombra lo mucho que logró, estando prácticamente solo con las herramientas mentales inadecuadas que fueron la psicología asociacionista y la filosofía mecanicista. Estoy profundamente agradecido de lo mucho que me desarrollé oponiéndome a él".33

En páginas anteriores ya se citó un texto de 1915 de Sigmund Freud, tomado de "Los instintos y sus destinos". En el mismo párrafo, podemos ler:

"El hecho de que en tal época ulterior del desarrollo de un impulso instintivo se observa, junto a cada movimiento instintivo, su contrario (pasivo), merece ser expresamente acentuado con el nombre de ambivalencia, acertadamente introducido por Bleuler"34.

Y unas páginas más adelante, en el mismo trabajo:

" Quizá nos aproximemos más a la comprensión de las múltiples antítesis del amor reflexionando que la vida anímica es dominada en general por tres polarizaciones; esto es por las tres antítesis siguientes: Sujeto (yo)- Objeto (mundo exterior); Placer – Displacer; Actividad – Pasividad . […] Sintetizando, podemos decir que los destinos de los instintos consisten esencialmente en que los impulsos instintivos son sometidos a la influencia de las tres grandes polarizaciones que dominan la vida anímica. De estas tres polarizaciones podríamos decir que la de "actividad-pasividad" es la biológica; la de "yo-mundo exterior" la de la realidad; y la de "placer-displacer", la polaridad económica"35.

Si analizamos el índice temático de las Obras de Freud encontramos, con mucha más frecuencia que el término polaridad, su sinónimo ambivalencia; o también el término par antitético; pero leyendo los contextos en donde aparece alguno de estos términos, sobre todo el preferido (ambivalencia), encontramos lo que podríamos entender como la teoría de la polaridad en Freud. Por ejemplo:

"Realmente, tal subsistencia de los contrarios sólo es posible bajo especiales condiciones psicológicas y con la colaboración de lo inconsciente. El amor no ha podido extinguir el odio, sino tan sólo rechazarlo a lo inconsciente, instancia psíquica en la cual se encuentra a salvo de la acción de la conciencia y puede subsistir sin mengua alguna e incluso sin crecer. En tales circunstancias, el amor consciente suele alcanzar, a su vez, por reacción, especial intensidad para poder llevar a cabo constantemente y sin descanso la tarea de mantener en la represión a su contrario. Esta singular constelación de la vida amorosa parece tener su condición en una disociación muy temprana, acaecida en el periodo prehistórico infantil, de los dos elementos antitéticos, con represión de uno de ellos, generalmente el odio. [Para esta constelación de sentimientos ha hallado luego Bleuler el nombre de "ambivalencia"]"36.

Freud analiza también las oposiciones básicas en otra obra más temprana todavía, "Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad" (1905), mostrando así su temprano interés por el tema de los sentimientos opuestos, como algo que fue

"una exigencia constante en el pensamiento de Freud: un dualismo fundamental que permitiría, en último análisis, explicar el conflicto" […] ¿Haría falta, para explicar la ambivalencia en último análisis, postular, como admite la teoría freudiana de las pulsiones, la existencia de un dualismo fundamental? […] La oposición entre pulsiones de vida y pulsiones de muerte en la segunda concepción de Freud situaría aún más claramente las raíces de la ambivalencia en un dualismo pulsional"37.

Entramos ya, por tanto, en la relaboración final que Freud hizo de su teoría y en la que la oposición entre pulsiones de vida y pulsiones de muerte ocupa un lugar cardinal, aunque no haya sido aceptada así por todos sus seguidores38. Con la afición de Freud, en sus últimos tiempos, a nombrar sus teorías con denominaciones tomadas de los mitos más antiguos, no es raro que hablase de Eros en relación con la pulsión de vida y, en conversaciones con colegas (no por escrito, según parece), de Thanatos, para designar la pulsión de muerte.

En esa línea de afición a denominaciones mitológicas, encontramos también al discípulo "apóstata" y amigo /enemigo de Freud, Carl Gustav Jung. La primera y más evidente polaridad que aparece en la doctrina psicoanalítica junguiana es la teoría sobre los elementos estructurales de la Personalidad, entre los que opone persona a sombra y anima a animus. Mientras que anima es el lado femenino inconsciente en un hombre, animus es el lado masculino inconsciente en una mujer; la persona es nuestro rol social, lo que procuramos ser ante nosotros y ante los demás, y la sombra es la parte inconsciente de nuestra personalidad en la que hay rasgos y actitudes que conscientemente tendemos a rechazar. El propio Jung dice así:

"La función insuficientemente diferenciada y la actitud poco desarrollada son nuestra parte en sombra. Aquellas disposiciones primordiales […] que por razones morales, éticas u otras cualesquiera , se mantienen reprimidas por hallarse en contradicción con nuestros principios conscientes. […] …a todo individuo síguele una sombra, y cuanto menos se halle ésta materializada en su vida corriente, tanto más oscura y densa será"39.

Otro discípulo de Freud, y esta vez muy querido por el fundador del Psicoanálisis, Sándor Ferenczi, escribió en su Diario, quizá teniendo en mente, a la vez, las ideas de Freud y de Jung:

"De todos modos, no es disparatado sustentar el punto de vista del dualismo: los incontables ejemplos de bipolaridad, ambivalencia, ambitendencia que encontramos dondequiera sugieren que es justificado considerar el todo de la naturaleza no sólo desde el punto de vista del principio del egoísmo, sino igualmente desde el del altruismo a partir de orientaciones querenciales contrapuestas. Todo esto sería sólo una modificación, al parecer mínima, de la hipótesis de Freud sobre las querencias de vida y de muerte. Cubriría lo mismo con otros nombres. Una querencia de validación y una querencia de allanamiento constituyen juntas la existencia, es decir, la vida en el universo como un todo"40.

A la zaga de los primeros teóricos y clínicos del psicoanálisis, se han ido sucediendo otros escritos que, a partir de la práctica psicoanalítica, por muy revisada y renovada que haya sido, han seguido constatando la existencia de la polaridad básica del ser humano. Muy cerca de Freud todavía, Melanie Klein analizó, especialmente con niños, la dialéctica de los objetos "buenos" y "malos" que deriva de la oposición freudiana entre pulsión de vida y pulsión de muerte41.

El objeto puede ser el pecho de la madre que unas veces será el "pecho bueno protector" y otras el "pecho malo perseguidor", según satisfaga o no las necesidades del niño. De ahí (de la parte al todo) procede la oposición que vivirá con angustia el niño: la de la "mamá buena o hada" y la "mamá mala o bruja", que sólo lentamente irá integrando, cuando vaya llegando a la madurez infantil en un ambiente cálido, o ayudado por la psicoterapia42.

Erik H.Erikson, el psicoanalista y psiquiatra austriaco, también instalado en Estados Unidos y cuyas culturas indígenas estudió atentamente, tiene en su libro más conocido, Infancia y sociedad, una Parte Tres que dedica especialmente al "desarrollo del Yo". Antes de iniciar los capítulos de esa parte, escribe una introducción en la que, entre otras cosas, analiza cómo

" nuestros pensamientos y sentimientos han estado en permanente oscilación […] acercándose y alejándose de un estado de equilibrio relativo[…], el lugar del reposo entre los dos extremos"43.

En el capítulo 7, habla del proceso de maduración del yo, las "Ocho edades del hombre", y lo plantea por medio de polaridades:

  1. Confianza básica versus desconfianza básica.
  2. Autonomía versus vergüenza y duda.
  3. Iniciativa versus culpa.
  4. Industria versus inferioridad.

Hasta aquí, polaridades de la infancia.

  1. Identidad versus confusión de rol.
  2. Intimidad versus aislamiento.
  3. Generatividad versus estancamiento.

Hasta aquí, polaridades en adolescencia y juventud.

  1. Integridad del yo versus desesperación.

Polaridad en la madurez.44

En la edición revisada y ampliada por su esposa de la última obra de Erik H.Erikson, El ciclo vital completado, Joan Erikson añade un "noveno estadio" a los ocho anteriores, en el que coloca "el elemento distónico en primer lugar, para subrayar su importancia y su fuerza". Es decir, coloca los polos en posición inversa (Desconfianza básica versus confianza, etc.) para subrayar que si

"las cualidades sintónicas nos sostienen mientras nos amenazan los elementos más distónicos que nos depara la vida, deberíamos reconocer el hecho de que las circunstancias pueden situar lo distónico en una posición más dominante. La vejez es inevitablemente una de esas circunstancias"45.

Pero Erikson, y con él su mujer, piensa que, si desde el principio existe el polo de la "confianza básica" y "nos ha acompañado como una fuerza permanente", podrá completarse el ciclo vital.46 Exactamente igual, pienso yo, que, en el círculo o en la curva gestáltica, llega el momento de la retirada y la gestalt queda cerrada, conclusa, y completa.

Índice de contenidos:

  1. Las polaridades en la Terapia Gestalt
  2. Introducción. Etimología y delimitación de un campo semántico
  3. Planteamientos previos sobre las Polaridades
  4. Las polaridades en la Literatura
  5. Las polaridades en el Psicoanálisis
  6. Las polaridades en el Existencialismo
  7. Conclusión
  8. Las Polaridades en los escritos teóricos de la Terapia Gestalt
  9. Escritos de Perls posteriores a 1951
  10. ¿Escribió Laura Perls sobre las Polaridades?
  11. Perls, Hefferline y Godman: Gestalt Therapy. Excitement and Growth in the Human Personality (1951)
  12. Las polaridades según otros teóricos y terapeutas gestálticos
  13. Conclusión
  14. Cómo trabajar con las Polaridades en Terapia Gestalt
  15. Métodos de trabajo con Polaridades a partir de escritos de Terapeutas Gestálticos
  16. Conclusión
  17. Bibliografía
  18. Notas

Imagen de uaeincredible vía Flickr

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