Las Polaridades en los escritos teóricos de la Terapia Gestalt

En los últimos tiempos, los escritos teóricos sobre la Terapia Gestalt se suceden, y existe, además, una consciencia muy clara de que esta orientación psicoterapéutica necesita proverse de unas bases teóricas claras y fuertes (igual que una "figura" nueva sobre un "fondo" antiguo ya conocido) para que, entre otras cosas, la Formación de los nuevos terapeutas gestálticos sea el mejor apoyo para su futura tarea. Pero durante bastantes años, desde que los Perls empezaron, en los años 40 del siglo XX, a poner en marcha su nueva orientación terapéutica, los escritos teóricos fueron más bien escasos.

Las polaridades en F. S. Perls antes de 1951.

F.S. Perls experimentó al comienzo de la nueva etapa de su vida profesional – al regreso del Congreso Psicoanalítico Internacional celebrado en Checoeslovaquia, y tan frustrante para él68- deseos de poner por escrito y por extenso sus planteamientos renovadores, aquellos que se habían hecho más claros precisamente en el viaje de vuelta de Europa hacia Sudáfrica y que él mismo sintetiza así:

"No recuerdo cómo volví a Johannesburgo […] Mi autoestimación estaba lastimada y al mismo tiempo me sentía liberado. Entre mis dos polos, la sensación de no valer nada y la arrogancia, comenzó a crecer algo como un centro de confianza. […] Después de 1936 había intentado re-orientarme. Las dudas acumuladas e inexpresadas acerca del sistema freudiano se extendieron y me invadieron…"69.

Ese "centro de confianza" y esas "dudas" se habían concretado, cuatro años más tarde, en su primer libro, Yo, hambre y agresión, cuyo subtítulo, muy explícito (y no mantenido en la traducción y edición en español), de "Revisión de la teoría de Freud y de su método", decía muy claramente qué le había empujado a escribirlo. En la redacción de la obra, intervino de forma importante su mujer, Laura, aunque el reconocimiento de este hecho pasó por varias fases en el modo de expresarse sobre ello por parte de Perls…

Si a través del índice temático70 de Yo, hambre y agresión hacemos un recuento de las veces que aparece la palabra polaridad y sus derivados podemos decepcionarnos: polaridad, así, en singular, no aparece ni una sola vez; en plural, polaridades, sólo está utilizada una vez; polarización y polarizar cuatro veces, dos cada una. Polo está utilizada sólo cinco veces, y contrapolo una, aunque se entiende por el contexto que se está refiriendo sencillamente al polo opuesto de la vergüenza71.

Sin embargo, sus sinónimos, los que habíamos analizado en la Introducción, tienen una presencia mucho más abundante: opuestos, se utiliza cuarenta y cinco veces, y todas las palabras relacionadas con ambivalencia se dan un total de once veces., exactamente las mismas que los vocablos relacionados con la palabra polo. Este pequeño análisis de presencias lexicográficas de las que habíamos llamado palabras-clave nos lleva al campo semántico de la oposición y notamos que es uno de los preferidos por la escritura de F.S. Perls, ya que sus términos aparecen un total de sesenta y siete veces.

Si seguimos un poco más adelante, atendiendo al reparto de esas presencias vemos que en el capítulo I, cuyo título es "El pensamiento diferencial", encontramos dieciséis veces términos del campo semántico que estamos examinando; a lo largo de los restantes capítulos de esta Primera Parte de Yo, hambre y agresión y de la Segunda, hay un reparto menos concentrado de los vocablos que nos interesan, y en la Tercera Parte, dedicada toda ella a la Terapia de la Concentración (el primer nombre que los Perls pensaron dar a lo que después fue la Terapia de la Gestalt), vuelven a aparecer en otras doce ocasiones; un total, pues, de veintiocho veces. Es decir, un porcentaje elevado, el 41%, de apariciones de palabras relacionadas con lo opuesto, con la polaridad, acumuladas en las partes del libro que indican, primero, un planteamiento del problema esencial y, segundo, una camino para resolver el problema.

Sin meterme en honduras lingüísticas que no vienen al caso, creo posible que la aparición reiterada de estos vocablos en esos dos momentos diga algo sobre el interés de Perls por trabajar con polos extremos de la personalidad, aunque de una forma muy diferente a como lo había planteado Freud.72 Precisamente la palabra ambivalencia y los sintagmas relacionados con ella, los encontramos con mayor frecuencia en los capítulos en que más se menciona a Freud y su psicoanálisis y cuyos títulos son también reveladores: VII. "El bien y el mal", y VIII. "La neurosis".

Dejando a un lado las cuestiones de vocabulario, por muy significativas que puedan ser, en el primer capítulo, "El pensamiento diferencial", lemos este párrafo bien explícito sobre la idea de Perls acerca de las Polaridades y en clara conexión con lo que habíamos señalado en los planteamientos previos en torno a este tema:

"Pensar según opuestos tiene hondas raíces en el organismo humano. La diferenciación según opuestos es una cualidad esencial de nuestra mentalidad y de la vida misma. No es difícil adquirir el arte de la polarización, con tal de que se conserve en la mente el punto de pre-diferencia. De otra forma se cometerán errores que llevarán a un dualismo arbitrario y equivocado. Para la persona religiosa "cielo" e "infierno" son antípodas correctos, pero no "Dios y el mundo". En psicoanálisis encontramos el amor y el odio como opuestos correctos, pero el instinto sexual y el de la muerte como polos incorrectos"73.

En el capítulo ViI de la Tercera Parte vuelve a hablar de "opuestos dialécticos correctos" refiriéndose a los términos utilizados por Jung de "introversión y extraversión". Parece, pues, que en su primer libro, Perls estaba preocupado por la corrección y precisión que habían de tenerse en cuenta en el trabajo con las polaridades en la terapia. Como dice uno de sus biógrafos en relación precisamente con esta etapa de su vida:

"Tras abrir el sistema motivacional más allá de Eros (sexo) y Tánatos (agresión/muerte) al incluir el hambre, pasaba a postular una infinita serie de motivaciones que fluyen una hacia la otra, de un momento al siguiente. Destacaba la importancia del tiempo presente y criticaba a Freud por preocuparse por el pasado y a Alfred Adler por insistir demasiado en el futuro. Su conciencia de las polarizaciónes ( los opuestos) lo indujo a señalar zonas que los psicoanalistas (disecadores de la mente) descuidaban, tales como el cuerpo y la síntesis (la importancia de nuevas experiencias).74

Apoyándose en uno de los "teóricos del holismo más esotéricos"75, Salomo Friedlaender, Perls busca la solución para el problema de las polaridades en la afirmación de que

"todo evento se relaciona con un punto cero, a partir del cual se realiza una diferenciación en opuestos. Estos opuestos manifiestan, en su concepto específico, una gran afinidad entre sí. Al permanecer atentos al centro, podemos adquirir una capacidad creativa para ver ambas partes de un suceso y completar una mitad incompleta. Al evitar una visión unilateral logramos una comprensión mucho más profunda de la estructura y función del organismo"76.

Pivotando sobre estas afirmaciones, que desarrolla en ese primer capítulo, Perls va desarrollando muchas de las ideas que serán , en lo sucesivo, como leit motifs de su teoría y que, en buena parte, han nacido de su conciencia de la polaridad del organismo. Así el concepto de "aquí y ahora", tan estrechamente vinculado a la teoría y la práctica de la Terapia Gestalt, está ya apuntado con claridad en el primer libro de Perls en un contexto relacionado con las polaridades:

"Hay otro punto en el psicoanálisis clásico que no puede resistir el escrutinio del pensamiento dialéctico -el complejo "arqueológico" de Freud, su interés unilateral por el pasado. No es posible ni objetividad ni comprensión real de la actuación de la dinámica de la vida sin tomar en cuenta el polo opuesto, esto, el futuro y, sobre todo, el presente como punto cero de pasado y futuro. […] El presente es el punto cero, siempre en movimiento, de los opuestos pasado y futuro"77.

El trabajo con las emociones, que es otro rasgo distintivo de la Terapia Gestalt, está planteado con la referencia constante a las emociones positivas y a las negativas:

"El carácter desagradable de las emociones negativas implica el deseo de evitar esas mismas emociones que, sin embargo, no pueden transformarse en sus opuestos agradables cuando no permitimos -por medio de la descarga- su cambio de una excesiva tensión a una tensión soportable y ulteriormenta hasta el punto cero orgánico. […] La timidez es un estadio prediferente de la vergüenza, cuyo contrapolo es el orgullo. En estas emociones -como en el egocentrismo- la personalidad tiende a convertirse en la figura frente al fondo de su contorno".78

Aunque toda la teoría gestáltica sobre los mecanismos de adaptación todavía no la tenía Perls completamente elaborada (habrá que esperar a 1951…), no cabe duda de que sus intuiciones le habían llevado ya muy adelante en ese camino. Cuando escribe sobre las "resistencias", afirma:

"No se pueden destruir las resistencias; y en todo caso no es algo malo, sino más bien energías valiosas de nuestra personalidad -nocivas tan solo cuando se aplican mal. No podemos ser justos con nuestros pacientes mientras no percibimos la dialéctica de la resistencia. El opuesto dialéctico de la resistencia es la asistencia.[…]…debe recordarse que sin tener en cuenta la visión del paciente de sus resistencias como asistencias no podemos tratarlas con éxito".79

En el capítulo sobre "La neurosis" habla, sin mencionarlos de la misma forma con que ahora los utilizamos habitualmente, de la Confluencia y el Egotismo en un contexto claramente referido a los mecanismos de adaptación o de defensa, puesto que está comentando el libro de Anna Freud, The Ego and its defence mechanism. Perls reflexiona:

"Téngase en cuenta una contradicción aparente: la evitación de aislamiento. Su mejor representante es la persona que no puede decir "no" y que en apariencia no tiene miedo de establecer, sino más bien de perder contacto. A esto tengo que decir que el contacto incluye su opuesto dialéctico: el aislamiento; esto sólo quedará claro cuando se discutan las funciones del ego. Sin el componente del aislamiento el contacto se convierte en confluencia".80

Con este mismo planteamiento conectado con su teoría sobre opuestos y polarizaciones, Perls habla también de la Proyección:

"La persona que está inclinada a proyectar se parece al que está sentado en una casa con espejos en todas las paredes. Dondequiera que mira piensa que ve el mundo a través del cristal, mientras que en realidad sólo ve reflejos de las partes no aceptadas de su propia personalidad. […] Sin embargo, no siempre es el mundo exterior el que sirve como pantalla para las proyecciones; pueden también darse dentro de la personalidad. […] Los rasgos atacados corresponden a las proyecciones, a las partes alienadas de la personalidad paranoide. De esta forma, las proyecciones son medios muy apropiados para evitar la solución de la actitud ambivalente."81

Al hablar de la introyección, Perls acude a una explicación relacionada con el folklore y los cuentos en los que se ve, a través de su simbolismo, los introyectos que los cuentos de hadas trataban de liberar:

"El fenómeno de la introyección es un descubrimiento comparativamente reciente, pero el folklore demuestra que se conocía bien hace mucho. Las figuras de los cuentos de hadas con frecuencia tienen un significado simbólico más o menos fijo. Las hadas representan a las madres buenas, la bruja o madrastra a la mala. El león ocupa el lugar del poder y la zorra el de la astucia. El lobo simboliza voracidad e introyección. En la fábula de Caperucita Roja el lobo introyecta a la abuela, la copia, se comporta "como si" fuera ella, pero la pequeña heroína pronto desenmascara su ser real".82

Cuando Perls desarrolla su "Terapia de concentración", dedica un capítulo a "La anulación de las retroflexiones". Antes de pasar a las técnicas que le parecen apropiadas para ello, analiza teóricamente lo que puede ser la retroflexión (a la que se ha referido también en otro capítulo de la Segunda Parte de su libro). Poniendo un ejemplo hipotético de un niño que se niega a sí mismo la manifestación de un dolor físico para ejercitar el "poder de la voluntad", Perls concluye:

" En este caso una parte activa de la personalidad del niño interfiere con otra que, de esta forma, se hace pasiva y sufre. Una retroflexión genuina se basa siempre en una escisión de la personalidad como esa y está compuesta de una parte activa (A) y una pasiva(B)."83

Actividad y pasividad son evidentemente polos opuestos que necesitan, como cualquier otra polaridad, integrarse. Me parece interesante notar que, cuando Perls va a hablar de integración en la parte dedicada al "Metabolismo mental", acuda a ejemplos que, a través de Paul Federn, le llevan al concepto de Frontera, allí donde aparecen claras las funciones del self (del Ego, dice todavía Perls en Yo, hambre y agresión), donde se dan los mecanismos de adaptación para aceptar o no el contacto, para facilitar la construcción y destrucción de gestalts y donde, de nuevo, aparece, según Perls, una polaridad básica:

"Siempre y cuando una frontera comienza a existir, se siente como contacto y como aislamiento. De ordinario no existe ni contacto ni aislamiento, mientras que existe confluencia pero no frontera. Esta confluencia es interferida por libido y agresión, amistad y hostilidad, sentido de familiaridad o de extrañeza, o como quiera que se pretenda llamar a las energías que forman la frontera"84.

Conocemos pocos trabajos escritos por F.S. Perls en los años primeros de su estancia en Estados Unidos, pero esos pocos nos dan idea de un hombre que estaba reflexionando más a fondo sobre todo lo que había expresado en su primera obra, madurando lentamente una teoría que, hasta unos años más tarde y no elaborada totalmente por él, no vería la luz en forma de un libro que es ya, casi, una obra definitiva sobre la Terapia Gestalt. Me estoy refiriendo a Gestalt Therapy: Excitement and Growth in the Human Personality (1951). Pero el manuscrito que Perls entregó a Paul Godman85 para que redactara lo que a él le resultaba difícil (quizá, entre otras razones, por su todavía incompleto dominio del inglés), posiblemente estaba escrito sobre los esbozos que nos han llegado a través de algunas, pocas transcripciones de conferencias que pronunció entre 1946 y 1950.

En Terapia planificada (1946-1947), artículo preparado y comentado por Laura Perls86, Perls vuelve sobre muchas de las cosas que había dicho en Yo, hambre y agresión, aunque tratando de completarlas. Insiste sobre la existencia en el mundo contemporáneo de

"dudas, contradicciones, dualismo cuerpo-mente, alma y materia, teísmo y materialismo. Incluso la terminología psiquiátrica más avanzada habla de medicina psicosomática, como si cosas como el soma y la psique existieran realmente. Todavía no hemos aprendido, en general, a considerar tales dualismos como dualidades más que como contradicciones. No, en lugar de una mentalidad integrada, tenemos una perspectiva que es una mezcla de espiritualismo y de materialismo".

Toda esta conferencia, pronunciada en el William Alanson White Institute, es una propuesta de integración de la personalidad fraccionada y disociada y de las relaciones intrapersonales, porque "vemos dualismos allí donde existen dualidades o dos mitades de un único y mismo todo". El problema de las polarizaciones seguía, por tanto, preocupándole.

Lo mismo sucede en un trabajo de 1948, "Teoría y técnica de integración de la personalidad"87, en el que afina más sus planteamientos teóricos y prácticos:

"La dicotomía de la personalidad humana puede ser abordada desde tres ángulos distintos: desde el punto de vista de la estructura dualística de la personalidad, de la conducta dualística, y del lenguaje dualístico"88.

En todo este trabajo observamos que la palabra más repetida es dualismo y sus derivadas y, analizando texto y contexto, comprobamos que es otra palabra que pertenece al campo semántico de la oposición ya conocido en los escritos de Perls.

Los extremos, los polos, están marcados aquí con el sema contextual de potencialidades, las que pueden llevar a la persona al "logro de aquel grado de integración que facilita su propio desarrollo" (p.57), merced al paso, al proceso, que va de una personalidad deliberada a otra espontánea.

Relata casos con los que se ha encontrado en su consulta y deja así ver, en la práctica, cómo trabajar con las personalidades que no aceptan una parte de su propio ser con el que rechazan el contacto que, insiste, es "la apreciación de las diferencias", o "significa aceptación de diferencias" (pp. 67 y 71). La introyección, la proyección y la retroflexión están también tratadas desde esta perspectiva de integración de las dualidades de la persona.

Índice de contenidos:

  1. Las polaridades en la Terapia Gestalt
  2. Introducción. Etimología y delimitación de un campo semántico
  3. Planteamientos previos sobre las Polaridades
  4. Las polaridades en la Literatura
  5. Las polaridades en el Psicoanálisis
  6. Las polaridades en el Existencialismo
  7. Conclusión
  8. Las Polaridades en los escritos teóricos de la Terapia Gestalt
  9. Escritos de Perls posteriores a 1951
  10. ¿Escribió Laura Perls sobre las Polaridades?
  11. Perls, Hefferline y Godman: Gestalt Therapy. Excitement and Growth in the Human Personality (1951)
  12. Las polaridades según otros teóricos y terapeutas gestálticos
  13. Conclusión
  14. Cómo trabajar con las Polaridades en Terapia Gestalt
  15. Métodos de trabajo con Polaridades a partir de escritos de Terapeutas Gestálticos
  16. Conclusión
  17. Bibliografía
  18. Notas

Imagen de uaeincredible vía Flickr

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