Definición de resiliencia o el arte de crecer

Definición de resiliencia o el arte de crecer

Si crees que una crisis puede acabar con tu estabilidad, tal vez es cierto; sin embargo, está en ti tomar esa “ola” a tu favor para ir más allá de donde imaginabas. Aquí te mostraremos que sí es posible.
por Leslie Santana Pérez y Rocío Alvarado Aznar
Revista Saludable; septiembre 2013.

Definición de resiliencia o el arte de crecer

Este concepto proviene del término en latín resilio, que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar; esta expresión fue adaptada a las Ciencias Sociales para caracterizar a aquellas personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanos y exitosos, según lo describió el psiquiatra Michael rutter en 1993.

Para Francisco Aguirre, psicoterapeuta, la resiliencia es la capacidad de cualquier persona sin importar su edad, género o condición económica o cultural para sobreponerse a un problema que está viviendo, pero esto solo puede darse en un contexto que permite lograrlo. y es que nuestra capacidad de responder varía de un momento a otro, comenta el especialista:

“Si bien mucho de lo que se ve en el consultorio es gente con problemas específicos, la otra parte del conflicto radica en el reproche que se hacen los pacientes a sí mismos. por eso, insisto en que para poder salir de cualquier crisis, la persona no debe juzgarse… por mucho trabajo que le cueste lograrlo”.

Resiliencia: úsala a tu favor

Lo primero, acota Francisco Aguirre, es darse cuenta de qué está pasando. El trabajo del terapeuta es ser como un espejo, lo más limpio posible, de creencias, ideas, historia personal, todo para que la otra persona se vea con claridad. Si bien no es agradable mirarse como uno creía, no hay modo de pretender no estar de cierta manera si no sabemos cómo estamos.

Esta es una muestra de lo que pasa cuando estamos en crisis. Lo segundo es observar qué emoción surge en nosotros cuando el reproche se convierte en una constante, qué parte de nuestro cuerpo siente con más fuerza esta carga; identificar qué y dónde sentimos esto nos permite conocernos más.

En general, una persona no puede salir sola de esa dinámica, pero, por fortuna, la terapia ofrece ese espacio para que, a partir de estos dos primeros pasos, se encuentra la raíz de la crisis y las herramientas con las que se dispone para sacar provecho de ella.

Áreas de oportunidad con la resiliencia

Las crisis suelen señalar los huecos que tenemos, señala Francisco Aguirre, y si bien son dolorosas, son una llamada de atención directa hacia algo específico que tenemos que trabajar.

“En el caso de alguien que perdió el empleo, por ejemplo, se trata de aceptar esta situación sin juzgarse, usar esta experiencia para reflexionar el porqué sucedió y pensar o ver desde otra perspectiva en qué otras áreas podría desenvolverse”.

Poner en la mesa de trabajo las carencias ayuda no solo a tomar conciencia de ellas, sino a trabajar en estas. por otro lado, las crisis son útiles para enfrentar nuestros miedos y nos empujan a encararlos, “está en nosotros hacerlo a fondo y a conciencia” y en cuanto al tiempo para salir de esta situación, nos comenta Francisco que la mayoría quiere emerger lo más rápido posible; sin embargo, tampoco hay que tener prisa por hacerlo, “cuando se hacen las cosas de esta manera, no suelen salir bien”.

Cuando no solucionamos a fondo y bien la crisis, corremos el riesgo de volver a caer y repetir los patrones, dejando la resiliencia a un lado. “La idea no es hacerlo rápido, sino aprender de ese momento”.

De acuerdo con la maestra Patricia Ocampo, tanatóloga y terapeuta familiar y de pareja, [la resiliencia]

“es la capacidad del ser humano para resistir situaciones adversas, manejarlas y poder proyectarse a futuro de una manera positiva. La resiliencia implica enfrentar el riesgo y sobrevivir, para que, con base en ese esfuerzo, crezcan cualidades emocionales, intelectuales y conductuales para, desde una perspectiva más positiva, poder sanar”.

Persona resiliente

Aquella que asume una crisis como una experiencia de crecimiento, esta vivencia le ayuda a aprender y a ser una mejor persona. No quiere decir que no le duela o no le afecte, pero se conduce de tal manera, que supera el problema y toma lo mejor de esta situación para convertirlo en aprendizaje. Hace uso del sentido del humor, ya que sabe lo que es “estar en el fondo”, pero ha aprendido a salir adelante.

Persona no resiliente

Su personalidad es opuesta, suele ser depresiva, que vive con ira y se conduce por el mundo enojada con la vida. Como lo explica Paul Watzlawick en su libro llamado El arte de amargarse la vida, es gente que busca cualquier pretexto para quejarse de todo lo que hay a su alrededor. “Amargarse la vida es un arte, y hay quienes
se vuelven expertos”. Incluso su negatividad puede llevarlos a vivir situaciones desagradables poco comunes.

Familias resilientes

Aquellas que moldean la resiliencia de los hijos; en este núcleo, es muy importante la convivencia y comunicación entre cada uno de los integrantes. Cuando se enfrentan a una pérdida, la flexibilidad de un ambiente armonioso les da la oportunidad de superar el duelo y aprender a retomar el curso de sus vidas.

Familias no resilientes

Son rígidos y funcionan a través de secretos, tabúes y poca comunicación. Cuando ocurre una pérdida, cada integrante vive su duelo a solas, y esto crea un enorme distanciamiento emocional familiar.

Imagen de Gisela Giardino vía Flickr. Puedes descargar la entrevista completa aquí – [PDF, 2.8 MB]

2 Comments

  1. Hola, me siento muy agradecida de haber encontrado estas maravillosas orientaciones.
    Venía muy mal de una audiencia de divorcio, donde salí muy mal.
    Tengo 64 años, me abandonaron hace 14 años por una persona menor 30 años que mi esposo, después de todo este tiempo, nunca pedí nada, he enfrentado todo sola, me demanda por divorcio. Lo único que pedí para acceder fue la casa donde vivo. La jueza, con muecas peyorativas en su rostro, me dejó sin nada. Fui como la mala de la función, sin saber todo el sufrimiento que he pasado con mis tres hijos, ya mayores, la menor con 24 años, saliendo de la carrera de arquitectura, pagando yo solita.
    Pero por ser profesional, (profesora jubilada) trabajando aún, soy “solvente” y puedo pasar sin ayuda… (según la jueza y me dejó sin nada, he de entregar mi casa…)
    Lloré mucho, hasta llegar a mi casa, me sentí humillada, impotente, poca cosa, mucho más…
    Encendí el computador para escribirlo, no tenía con quién conversarlo, tenía dudas entre emociones y sentimientos, comencé a buscar y encontré esta página, he leído casi todo, me he clamado un poco y he aprendido también.
    Gracias, muchas gracias. Imprimí la revista “Resiliencia o el arte de crecer”
    Me ha servido mucho esta página. Gracias!!!! Bendiciones!!!!

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