Trastorno de ansiedad en niños

Trastorno de ansiedad en niños

Ruiz Sancho y Lago Pita (2005) en su artículo de investigación Trastorno de ansiedad en la infancia y en la adolescencia afirman lo siguiente:

Los trastornos de ansiedad (TA) son los trastornos psiquiátricos más frecuentes en niños, con una prevalencia estimada que oscila según los estudios entre el 9-21%, significando un problema de salud importante en la población infantojuvenil. Su evolución natural sin tratamiento puede derivar en serias repercusiones negativas en el funcionamiento académico, social y familiar de los niños, interfiriendo de forma importante en el desarrollo.

Generalmente, cuando hablamos de ansiedad, nos imaginamos a adultos y/o jóvenes con altos niveles de estrés por problemas en el trabajo, situaciones familiares complicadas o problemas económicos, pero pocas personas nos llegamos a imaginar a un niño con este trastorno.

Entonces… ¿Los niños también sufren de trastorno de ansiedad? ¿Por qué? ¿Cuáles son los principales síntomas? ¿Es necesario utilizar medicamentos para tratar este trastorno, o se puede enfrentar a este problema de otra manera?

Iremos explorando estas preguntas a lo largo del texto para enriquecernos de información y así poder ayudar de una mejor manera a los niños que padecen de TA (Trastorno de Ansiedad).

Si un niño es inquieto, manifiesta llantos repentinos, padece de insomnio, tiene poca capacidad de concentración y presenta síntomas físicos como dolores de cabeza, estómago o espalda, pueden ser claros indicios de altos niveles de ansiedad.

El problema es que muchos padres lo confunden con un mal carácter o episodios de capricho, llevando así a ignorar o evitar el problema en lugar de enfrentarlo de manera adecuada. Identificar la sintomatología que presentan los niños con este problema y buscar la mejor manera de tratarlo me parece importante, ya que en los últimos tiempos ha habido un incremento en los niveles de ansiedad en los infantes y no solo se han dado diagnósticos errados, sino que se han estado utilizando fármacos para enfrentar esta sintomatología sin antes buscar maneras más naturales, sanas y efectivas de enfrentar este problema.

Mi propósito no es solo informar a los padres acerca de cómo identificar a niños que padecen trastorno de ansiedad, sino también concientizar a las familias sobre cómo combatir este problema de la manera más sana y natural para el infante sin la necesidad de recurrir a fármacos que, a la larga, terminan provocando más daño en la salud de los niños.

La ansiedad es un problema que está afectando a muchas personas a nivel mundial, y no solo a adultos, sino también a adolescentes y niños. Es importante destacar que la ansiedad es una reacción natural de la mente y el cuerpo ante situaciones que suponen un riesgo para el individuo.

Esto quiere decir que la ansiedad tiene un rol importante en el organismo para la supervivencia del ser humano, ya que se activa en el momento en el que se percibe un peligro o una amenaza y prepara al cuerpo para correr o enfrentarse al peligro y pelear. Por ejemplo, si una persona se encuentra en una situación de asalto, automáticamente el cerebro comienza a preparar al organismo ante el peligro: se acelera el ritmo cardíaco, hay mayor tensión muscular, temblor en los brazos y piernas, palmas de las manos sudorosas, etc.

También los seres humanos experimentamos una ansiedad leve o normal ante situaciones desconocidas o desafiantes a las que nos estamos por enfrentar. Esta ansiedad permite que nuestro organismo esté alerta y concentrado para desafiar la situación novedosa de la mejor manera. Por ejemplo: ante un examen, una presentación ante un público, o incluso conocer a la familia de tu pareja puede desencadenar la ansiedad normal y de esta manera el ser humano se prepara para enfrentar posibles problemas que pueda desencadenar la situación novedosa.

Entonces… ¿Cuándo la ansiedad se vuelve un problema para el ser humano? Aquí entramos en los Trastornos de Ansiedad (TA). Esto ocurre cuando la ansiedad se manifiesta no solo en las situaciones antes mencionadas, sino que se vuelve parte de la vida cotidiana del individuo, llenándolo de preocupaciones exageradas constantes, pensamientos irracionales y obsesivos, miedos continuos ante cualquier situación a la que se tenga que enfrentar la persona. Aquí es cuando se vuelve un problema de salud mental al que hay que prestar mucha atención, ya que puede limitar la vida de la persona:

“cuando se habla de ansiedad como síndrome se está aludiendo a un conjunto de síntomas covariantes, que incluye estado de ánimo ansioso, evitación de situaciones u objetos temidos, preocupación exagerada, insomnio, tensión muscular excesiva, taquicardias, irritabilidad, etc.” (García Vera & Sanz Fernández, 2016, p.246).

Los autores mencionan solo algunas consecuencias de vivir con TA, pero existen muchos otros efectos que tienen un impacto negativo en la vida del individuo.

Cuando nos referimos a niños con estos síntomas, los padres deben prestar especial atención no solo para identificar de manera correcta lo que el niño padece, sino también para encontrar la solución más natural y sana para el infante. Considero que no se deben pasar por alto estos signos de alerta, ya que son indicadores de que algo no está bien y que hay que tomar cartas en el asunto.

Cárdenas, Feria, Palacios y De La Peña (2010), afirman que en la edad pediátrica los niños pueden padecer de trastorno de ansiedad, y si es detectado y tratado a tiempo se puede disminuir el riesgo de padecer este problema en la edad adulta. (p.11). Es importante identificar y tratar el trastorno de ansiedad en los niños para evitar futuras complicaciones.

Los infantes pueden presentar una serie de síntomas físicos y mentales que están relacionados a la ansiedad, y me parece importante destacarlos para que los padres puedan identificarlos como posibles consecuencias de una enfermedad mental.

Frecuentemente aparecen niños en consultas médicas con problemas gastrointestinales, dolores fuertes de cabeza o frecuentes taquicardias… se recetan algunas píldoras para tratar el síntoma pero no se detecta el problema desde su raíz: la ansiedad.

De hecho, al no tener una conciencia totalmente desarrollada, los infantes no entienden lo que les está pasando en su interior y les cuesta expresar que por su mente pasan muchas preocupaciones, tensiones y angustias. Es por ello que suelen somatizar lo que les está ocurriendo a nivel psicológico y esto se traslada a síntomas físicos.

Identificar y delimitar estos trastornos puede llegar a ser una tarea ardua y difícil pues los niños suelen experimentar solamente el componente físico de la ansiedad. De hecho, los niños raramente describen su malestar como ansiedad directamente.” (Ruiz Sancho & Lago Pita, 2005, p.274).

Entonces, físicamente los infantes pueden experimentar: migrañas, alteraciones frecuentes en el ritmo cardíaco, temblores en todo el cuerpo, sudoración, problemas gastrointestinales, mareos, vómitos, entre otros.

Algunos niños también padecen de llantos repentinos, insomnio, alteraciones en sus hábitos alimenticios, preocupaciones excesivas sobre la propia muerte o de algún ser querido, falta de concentración y memoria. Todos estos síntomas son producto de una actividad mental basada en preocupaciones, miedo y culpa.

Una vez identificado el problema, muchos padres optan por utilizar fármacos para tratar el trastorno que está padeciendo el infante. Es menester destacar los efectos negativos de los medicamentos psiquiátricos que se utilizan ante estos casos, ya que si bien ayudan a acelerar el proceso de recuperación del niño, producen diferentes efectos secundarios en el organismo.

Érica Patino en la página web understood.org afirma que los medicamentos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y las benzodiacepinas se utilizan en niños con trastornos de ansiedad y pueden producir los siguientes efectos secundarios: pérdida de apetito, pérdida de peso, irritabilidad, mareos, náuseas, dolores de cabeza, diarrea, somnolencia, dificultad para concentrarse, letargo, inestabilidad al caminar, dolor muscular y problemas con la memoria.

Existen otras alternativas más naturales y sanas para tratar los Trastornos de Ansiedad en niños. Diferentes autores y profesionales afirman que la terapia psicológica cognitiva del comportamiento es muy efectiva en casos de niños con problemas de ansiedad.

Jerry Bubrick afirma en la página childmind.com que investigaciones de más de veinte años han demostrado que esta terapia es la más efectiva para tratar los síntomas de ansiedad severa y que, a diferencia de tomar medicamentos, les proporciona a los infantes herramientas efectivas para manejar su ansiedad en el presente y para el futuro.

En este tipo de terapia, se le enseña al niño a tener mayor conciencia sobre su cuerpo y mente y, de esta manera, poder controlar los niveles de tensión y preocupación que esté viviendo. En mi opinión, además de este tipo de terapia, es importante que los padres estén presentes en la vida de su hijo o hija, que brinden la atención que el infante requiere y que la empatía y paciencia sea lo primero que los padres tengan en cuenta al tratar a su niño con trastorno de ansiedad.

Padres presentes, empáticos, pacientes y compasivos pueden acelerar el proceso de mejora del infante. Además, actividades lúdicas y recreativas, juegos al aire libre, técnicas de respiración abdominal e inclusive las manualidades pueden ayudar al niño a canalizar sus niveles de estrés y así complementar la terapia psicológica de una manera saludable y recreativa.

Tomando en cuenta lo expuesto, la ansiedad es un trastorno que realmente afecta la vida de las personas y limita la cotidianeidad no solo de los adultos, sino también de los niños. La periodista Estefanía Esteban en la página web guiainfantil.com, afirma que la ansiedad “es un estado de agitación del ánimo, de perturbación, una angustia que un niño no puede controlar y que termina afectándole al comportamiento.”

Como la ansiedad está cada vez más presente en la población infantojuvenil, es importante que los padres tengan una mayor conciencia sobre la sintomatología que se presenta en los niños que padecen de este trastorno y las maneras más efectivas (y a la vez sanas) de tratar este problema de salud mental, ya que muchas veces los síntomas se pueden confundir con berrinches típicos de la edad o con un mal carácter.

El propósito no es solo informar a los padres acerca de cómo identificar a niños que padecen de TA, sino también concientizar a las familias sobre cómo combatir este problema de la manera más sana y natural para el infante sin la necesidad de recurrir a fármacos que, a la larga, terminan provocando más daño en la salud de los niños.

Si un niño presenta diferentes síntomas tanto mentales como físicos como por ejemplo: taquicardias constantes, nerviosismo, mareos, dificultades respiratorias, tensión muscular, llantos repentinos, quejas constantes de dolores de espalda, cabeza o estómago, son indicios de que algo no anda bien con su salud y que se requiere especial atención para identificar de manera correcta lo que está padeciendo el infante y también para encontrar la mejor manera de ayudar al niño que carga con tantas preocupaciones y tensiones a una edad tan temprana.

Esto quiere decir que también los médicos pediatras deben estar conscientes de esta realidad para poder derivar al infante a un tratamiento efectivo y que realmente le ayude a combatir el trastorno mental.

Según la opinión de expertos, el mejor tratamiento para este problema es la terapia cognitiva del comportamiento, en la que el terapeuta se enfoca en proporcionar herramientas efectivas para que el niño pueda manejar de manera efectiva los miedos, tensiones y preocupaciones en el presente y para el futuro.

A diferencia de los medicamentos, esta terapia le proporciona al infante una mayor conciencia sobre su mente y cuerpo, logrando así controlar los niveles de ansiedad que se le presentan. Además, es importante que los padres estén presentes en la vida del infante ya que a través de la atención, compasión y dedicación, pueden acelerar el proceso de mejora del hijo.

También las actividades lúdicas y recreativas, los juegos al aire libre, la conexión con la naturaleza e incluso diferentes técnicas de relajación y respiración pueden ser de gran ayuda para mejorar la salud mental del niño.

Considero que las soluciones presentadas son mucho más efectivas que un tratamiento psiquiátrico con medicamentos, ya que el niño aprende por su propia cuenta a controlar su ansiedad y estas técnicas le ayudarán no solo a superar el trastorno, sino también a saber manejar el estrés en el futuro. Y tú… ¿qué solución prefieres?

Fuentes:

  • Ana María, R.S., Begoña L.P. (2005) Trastornos de ansiedad en la infancia y en la adolescencia. Madrid: Exlibris Ediciones; 2005. p. 265-280. Recuperado de: https://www.aepap.org/sites/default/files/ansiedad_0.pdf
  • Bubrick, J. (s.f.) Tratamiento del comportamiento para niños con ansiedad. Child Mind Institute. Recuperado de: https://childmind.org/article/tratamiento-del-comportamiento-para-ninos-con-ansiedad/
  • Cárdenas, E.M, Feria, M., Palacios, L., De La Peña, F. (2010). Guía clínica para los trastornos de ansiedad en niños y adolescentes. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz. Recuperado de: http://inprf-cd.gob.mx/guiasclinicas/trastornos_de_ansiedad.pdf
  • Erica Patino, M. A. (s.f.) Guía de medicamentos para la ansiedad. Understood. Recuperado de:
  • Esteban, E. (2018). 14 síntomas de ansiedad en los niños. Guiainfantil.com. Recuperado el 24/03/2019 de: https://www.guiainfantil.com/educacion/conducta/14-sintomas-de-ansiedad-en-los-ninos/
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  • García, V. M. P., & Sanz, F. J. (2016). Tratamiento de los trastornos depresivos y de ansiedad en niños y adolescentes: De la investigación a la consulta. Editorial: Pirámide. Recuperado de: https://ebookcentral.proquest.com
  • Harari, A. (2015) Introducción a la comunicación escrita. Buenos Aires: Ediciones del Aula Taller.
  • Lexi, W. W. (s/f) Signos de que su hijo pequeño podría estar teniendo problemas de ansiedad. Understood. Recuperado de: https://www.understood.org/es-mx/friends-feelings/managing-feelings/stress-anxiety/signs-your-young-child-might-be-struggling-with-anxiety
  • Lyness D’Arcy (2013). Trastornos de Ansiedad. TeensHealh from Nemours. Recuperado de: https://kidshealth.org/es/teens/anxiety-esp.html
  • Susan, C. (s/f) Managing Anxiety in Children. Recuperado de: http://www.lianalowenstein.com/article_carter.pdf
  • Teresa, A. y Achugar, E. (2012). Taller de lectura y redacción 2.(2a. ed.). México: Pearson Educación.
  • Varo, C., Paredes, M. J., & Escoriza, L. (2012). Usos y normas de la comunicación escrita. España: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz.

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