La lengua: un reflejo del pensamiento

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Toda lengua es un templo en el que está encerrada el alma del que habla.
Oliver Wendell Holmes

La discusión sobre la estrecha relación entre la lengua y el pensamiento ha sido establecida desde hace muchos años atrás. Siempre se ha cuestionado si es la lengua la que modifica el pensamiento o viceversa. La realidad es que nuestra lengua es producto de las estructuras del pensamiento que se van haciendo más complejas a medida que ocurre el desarrollo cognitivo. Sin embargo, a través de la lengua el pensamiento se va reconstruyendo día a día, llegando a niveles nunca antes imaginados. Por lo que, lengua y pensamiento se exigen y necesitan mutuamente para poder llevar a cabo procesos de análisis que viabilizan la aprehensión, internalización y comprensión del mundo que nos rodea.

La lengua contiene nuestra esencia, aquello que se esconde en lo más recóndito de nuestro ser. Es como si tuviésemos el mundo entero convertido en palabra; aquellas palabras que desnudan el pensamiento, pero también el sentimiento, las dudas, las certidumbres, las mentiras y las  verdades… como dijo Wilhelm von Humboldt: “La lengua es en cierto modo la manifestación externa del espíritu de los pueblos”.

Todo lo anterior, hace propicio la enseñanza de la lengua como Macroeje de cualquier Curriculum, sin importar la asignatura que se imparta. Solo a través de la lengua se puede llegar a comprender los conceptos que forman parte de las distintas áreas del saber, relacionándolos con nuestras experiencias previas, las cuales se han ido tejiendo a lo largo de la vida de cada individuo y que servirán como punto de partida para la aprehensión de cualquier contenido.

Y es que, como dijo en su momento Romaine (1996): “el mundo no es como es, sino como lo hacemos nosotros a través del lenguaje”. El ser humano reconstruye su mundo a través del lenguaje, es su herramienta infalible para articular la serie de acontecimientos que van conformando su existencia.

Además de las funciones de la lengua comúnmente conocidas, como lo son la expresiva, la estética y la artística, también pueden citarse otras funciones consideradas esenciales, ellas son la taxonómica, la cognitiva y la comunicativa. La función taxonómica se refiere a la manera en que se clasifican las percepciones del mundo sensible, de acuerdo a determinados patrones o modelos; la función cognitiva, que es aquella que reconoce el rol de la lengua en la construcción del pensamiento; y, por último, la función comunicativa, compuesta por conocimientos de índole diversa, es decir, conocimientos lingüísticos, sociolingüísticos y discursivos.

García (2001) opina que: “la comunicación sería la tercera función esencial o fundamental de la lengua… la lengua no es el único medio o sistema de comunicación, pero es el más eficaz y más eficiente”. Podemos disponer de una infinidad de sistemas de comunicación, pero ninguno de ellos provee de las innumerables herramientas que nos regala la lengua.

Recapitulando acerca de la indisoluble relación entre lengua y pensamiento, cito las palabras de Tusón (1984):

“sin la base de una constitución cerebral mínimamente adecuada no es posible el lenguaje. Y, como contrapunto, en la total ausencia del lenguaje no aparecen indicios de inteligencia en los seres humanos. En la mutua implicación de ambos factores parece residir la interpretación más plausible del desarrollo humano”.

En síntesis, lengua y pensamiento son dos de los conceptos susceptibles a mayor número de análisis;  y es que, las implicaciones de cada uno de ellos en el proceso evolutivo del sujeto, en sus múltiples facetas (físico, psicológico, intelectual, social…), es prácticamente irrefutable. La lengua construye y reconstruye nuestro mundo y funge como medio principal a través del cual sale a la luz lo que, celosamente, alberga el pensamiento.

Referencias bibliográficas

  • Suzanne Romaine. El lenguaje en la sociedad: una introducción a la sociedad lingüística. Barcelona: Editorial Ariel. (1996). (p. 46).
  • Bartolo García. Lengua, pensamiento y educación. Santo Domingo: Editora BUHO. (2001).    (p. 12).
  • Jesús Tusón. Lingüística: una introducción al estudio del lenguaje, con textos comentados y ejercicios.Barcelona: Editorial Barcanova, S. A. (1984). (p. 47).

Datos para citar este artículo

Jade Díaz Pimentel. (2012). La lengua: un reflejo del pensamiento. Recuperado de Irradia Terapia México. https://psicologos.mx/la-lengua-un-reflejo-del-pensamiento.php

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