Terapia gestalt: sus reglas y técnicas principales

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Terapia gestalt: sus reglas y técnicas principales
Terapia gestalt: sus reglas y técnicas principales

Los aportes de la terapia gestalt giran en gran medida en torno de dos series de lineamientos, que llamaremos «reglas» y «técnicas». Las reglas, escasas en número, suelen ser presentadas y enunciadas formalmente desde el comienzo; las técnicas, en cambio, son numerosos y resulta imposible elaborar su nómina completa, dado que todo terapeuta ingenioso creará nuevas técnicas de tanto en tanto.

Introducción

Si queremos hacer mínima justicia al espíritu y la esencia de la terapia gestalt, debemos distinguir claramente las reglas de las órdenes. La filosofía implícita en las reglas es proporcionarnos medios eficaces para unificar el pensamiento y el sentimiento; tienen por designio ayudarnos a sacar a luz las resistencias, a promover una mayor toma de conciencia; a facilitar, en fin, el proceso de maduración.

No las preside, decididamente, la intención de presentar una lista dogmática de lo que se debe y lo que no se debe hacer; se las brinda, más bien, con el mimo ánimo con que se propone al paciente un experimento para que lo realice. A menudo, tendrán gran «valor de choque», demostrándole al individuo de cuántas y cuan sutiles formas evita experimentarse a sí mismo y a su ambiente.

Si el propósito que persiguen las reglas se aprecia correctamente, no se las tomará en sentido literal sino que se comprenderá su significado intrínseco. Por ejemplo, el «chico obediente» que es completamente incapaz de entender la intención liberadora de las reglas con frecuencia las respetará al pie de la letra hasta extremos absurdos, confiriéndoles así su propia falta de vitalidad en lugar de la energía que ellas procuran promover.

Fiel a sus orígenes en la psicología de la gestalt, la esencia de terapia gestalt se halla en la perspectiva desde la cual enfoca los procesos de la vida humana. Visto en esta luz, cualquier conjunto de técnicas, como las reglas y técnicas que actualmente utilizamos, puede considerarse simplemente como un medio útil, como una serie de herramientas convenientes para nuestros fines pero que no poseen propiedades sacrosantas.

Las reglas de la terapia gestalt

El principio del ahora

La idea del ahora, del momento inmediato, del contenido y estructura de la experiencia actual, es uno de los principios más vigorosos, fecundos y escurridizos de la terapia gestalt. Ateniéndome a mi experiencia personal, debo decir que en varias oportunidades me he sentido intrigado, enfurecido, frustrado y alborozado por todo lo que lleva implícito la idea, en apariencia simple, de «ser en el ahora».

¡Y qué experiencia fascinante es ayudar a los demás a percatarte de las múltiples maneras mediante las cuales evitan adquirir por sí mismos esa conciencia auténtica e inmediata! Con el fin de fomentar la conciencia del ahora, sugerimos a la gente que se comunique en tiempo presente. «¿De qué tiene conciencia en este momento?», «¿Qué está pasando ahora?», «¿Qué está sintiendo en este instante?» La pregunta: «¿Cuál es su ahora?» es eficaz para terapeutas y para pacientes.

Sería inexacto afirmar que el material histórico y el pasado carecen de interés. Cuando se cree que guarda afinidad con aspectos importantes de la estructura de personalidad actual, se aborda activamente ese material. No obstante, la forma más efectiva de incorporar a la personalidad el material del pasado es traerlo —del modo más completo posible— al presente. Se evitan así los amables «sobreísmos» intelectualizados y se procura insistentemente que todo el material ejerza el impacto de lo inmediato.

Cuando el paciente alude a sucesos de ayer, de la semana pasada o del año anterior, rápidamente le decimos que «se ubique» allí con su fantasía y represente el drama en términos actuales. Nos afanamos por señalar al paciente con qué presteza abandona el ahora. Discernimos su necesidad de hacer intervenir en el diálogo a personas ausentes, la acuciante nostalgia que lo lleva a rememorar el pasado, su tendencia a ocupar su mente con temores y fantasías acerca del futuro.

Para la mayoría de nosotros, el ejercicio de permanecer en la toma de conciencia presente constituye una disciplina abrumadora, que solo puede mantenerse por lapsos breves. No estamos acostumbrados a una disciplina tal, y nos inclinamos a ofrecerle resistencia.

Yo y tú

Con este principio, procuramos expresar en la forma más clara y concreta posible la idea de que la verdadera comunicación incluye tanto al emisor como al receptor. A menudo, los sujetos actúan como si el destinatario de sus palabras fuese el cielorraso o el aire. Al preguntárseles «¿A quién le está diciendo eso?», se los obliga a enfrentar su renuencia a enviar el mensaje directamente al receptor, al otro.

De este modo, suele solicitársele al paciente que mencione el nombre de la otra persona —al comienzo de cada oración, en caso necesario—. Se le pide que tome conciencia de la diferencia entre «hablarle» a su interlocutor y «hablar» delante de él. Se lo insta a que compruebe si su voz y sus palabras alcanzan realmente al otro. ¿Lo toca realmente con sus palabras? ¿En qué medida está dispuesto a tocarlo con sus palabras? ¿Comienza a darse cuenta, acaso, que su evitación fóbica de la relación con los demás y del contacto genuino con ellos se pone de manifiesto también en los mecanismos de su voz y en su conducta verbal?

Si su contacto con el resto de la gente es escaso o insuficiente, ¿comenta por ventura a plantearse serias dudas en cuanto a que los demás tengan existencia real para él en este mundo? ¿En cuanto a que él esté realmente con personas, o se sienta solo y abandonado? lenguaje impersonal y personal. Esta regla tiene que ver con la semántica de la responsabilidad y la participación. Es común que, para referirnos a nuestro cuerpo y a nuestros actos y conductas, empleemos un lenguaje impersonal:

—¿Qué siente en su ojo? —Un parpadeo. —¿Qué ocurre con su mano? —Tiene un temblor. —¿Qué siente en la garganta? —Un ahogo. —¿Qué siente en su voz? —Un sollozo.

Merced al simple —y aparentemente mecánico— expediente de convertir el lenguaje impersonal en lenguaje personal, aprendemos a identificar mejor la conducta en cuestión y a asumir responsabilidad por ello en lugar de «Un temblor», «Estoy temblando»; en vez de «Un ahogo» «Me siento ahogado». Avanzando un paso más, diremos «Siento que estoy ahogándome». En este caso puede apreciarse de inmediato el diferente grado de responsabilidad y de participación que experimenta el individuo.

La traducción del lenguaje impersonal a lenguaje personal es un ejemplo en miniatura de muchas de las técnicas de juego guestálticas. A medida que el sujeto participa, es más probable que se vea a sí mismo como un agente activo que hace cosas, en lugar de un ser pasivo al cual las cosas de algún modo le «ocurren».

Hay otras técnicas semánticos. Si el paciente dice «No puedo hacerlo», el terapeuta le solicitará que diga «No lo haré»; si acepta esta formulación y la utiliza, le preguntará: «Y ahora, ¿qué siente?».

T: ¿Qué oye en su voz?
P: Parece un llanto.
T: ¿Puede usted asumir responsabilidad por ello diciendo «Estoy llorando»?

Otros de los gambitos de la semántica de la responsabilidad consisten en hacer que el paciente reemplace los nombres por verbos y que utilice con frecuencia el modo imperativo como medio más directo de comunicación.

Empleo del continuo de conciencia

El empleo del denominado «continuo de conciencia» —el «cómo» de la experiencia— es absolutamente fundamental en terapia gestalt. Se logran con él efectos a la vez notables y sorprendentes. La insistencia con que se vuelve a él y la confianza que en él se deposita es una de las mayores innovaciones técnicas aportadas por esta terapia. El método es muy simple:

T: ¿De qué tienes conciencia ahora?
P: Tengo conciencia de que te estoy hablando. Veo a las demás personas que están en el cuarto. Tengo conciencia de que John está moviéndose en su asiento. Puedo sentir la tensión en mis hombros. Tengo conciencia de que a medida que digo esto aumenta mi ansiedad.
T: ¿Gomo experimentas esa ansiedad?
P: Oigo temblar mi voz. Siento la boca seca. Hablo en forma muy vacilante.
T: ¿Tienes conciencia de lo que están haciendo tus ojos?
P: Bueno, ahora me doy cuenta de que mis ojos no hacen más que mirar hacia otro lado . . .
T: ¿Puedes asumir la responsabilidad por ello?
P: … que yo no hago más que apartar los ojos de tí.
T: ¿Puedes ser tus ojos ahora? Haz de cuenta que son ellos los que hablan…
P: Soy los ojos de Mary. Me resulta difícil mirar fijo. Paso todo el tiempo saltando de un lado a otro…

El continuo de conciencia tiene inagotables aplicaciones, pero es ante todo un modo eficaz de conducir al individuo hacia los firmes cimientos de sus experiencias y de apartarlo de las interminables verbalizaciones, explicaciones, interpretaciones. La conciencia de los sentimientos corporales y de las sensaciones y percepciones constituye nuestro saber más seguro —tal vez el único saber seguro que poseemos—. Depositar confianza en la información que proporciona la toma de conciencia es la mejor manera de poner en práctica el refrán de Perls: «Abandona tu mente y recobra tus sentidos».

El empleo del continuo de conciencia es, para el terapeuta gestaltista, el mejor modo de hacer que el paciente coloque menos el acento en el porqué de la conducta (interpretación psicoanalítica) y más en el qué y el cómo de la conducta (psicoterapia experiencial):

P: Tengo miedo.
T: ¿Cómo experimentas ese miedo?
P: No puedo verte con claridad. Me transpiran las manos…

Al ayudar al paciente a confiar en sus sentidos («retornar a sus sentidos»), también lo ayudamos a distinguir entre la realidad que tiene delante suyo y los demonios horrendos que fabrica en su fantasía:

P: Estoy seguro que la gente me despreciará por lo que acabo de decir.
T: Recorre la habitación mirando detenidamente a cada uno de nosotros. Cuéntame qué es lo que ves, qué es lo que tus ojos —no tu imaginación— te dicen.
P: (luego de cierto periodo de exploración y descubrimiento): Bueno, ¡lo cierto es que la gente no mira con tanto rechazo! Algunos de ustedes incluso me dirigen una mirada cálida y amable.
T: ¿Qué experimentas ahora?
P: Estoy más relajado.

No murmurar

Como sucede con muchas técnicas guestálticas, la regla de no murmurar tiene el propósito de promover sentimientos e impedir la evitación de sentimientos. Se define la murmuración como todo aquello que se dice acerca de un individuo que está presente y a quien se puede hablar en forma directa. Por ejemplo, supóngase que el terapeuta está tratando a dos pacientes llamados Bill y Ann:

Bill (al terapeuta): El problema con Ann es que siempre me está molestando.
T: Estás murmurando, díselo a Ann.
Bill (volviéndose hacia Ann): Siempre me estás molestando.

Solemos entregarnos a las murmuraciones sobre las personas cuando no hemos podido manejar directamente los sentimientos que despertaron en nosotros. La regla de no murmurar es otra de las técnicas guestálticas que facilita la confrontación directa de los sentimientos.

Formulación de preguntas

La terapia gestalt presta mucha atención a la necesidad del paciente de formular preguntas. Es evidente que quien formula una pregunta nos está diciendo: «Dame, dime…».

A menudo, si lo escuchamos con cuidado, descubriremos que no necesita realmente la información que pide, o que su pregunta no es verdaderamente necesaria, o que implica pereza y pasividad de su parte, en tal caso, el terapeuta puede decirle. «Reformula esa pregunta como una proposición». La frecuencia con la que el paciente puede hacerlo invalida la conducta del terapeuta.

Deben distinguirse las preguntas genuinas de las falsas; estas últimas son las que tienen como objetivo manipular o sobornar al interlocutor para que vea o haga las cosas de cierta manera. En cambio, las preguntas de la forma «¿Cómo lo haces tú» y «¿Tienes conciencia de que …?» suministran un apoyo auténtico.

Las técnicas de la terapia gestalt

A continuación, describiremos sucintamente cierto número de «técnicas» empleadas en terapia gestalt. El terapeuta los propone cuando le parece que el momento es oportuno —ya sea en lo que toca a las necesidades de un individuo o del grupo—. Algunos de estas técnicas, como los llamados «Tengo un secreto» y «Me hago responsable», son particularmente útiles para aumentar el entusiasmo de un grupo al comienzo de la sesión.

No es, desde luego, accidental que algunas de las técnicas principales de la terapia gestalt tomen la forma de un juego. Se trata, a todas luces, de una metacomunicación de Perls, que pone de relieve una de las muchas facetas de su filosofía acerca del funcionamiento de la personalidad.

El lenguaje de las técnicas (que es en sí mismo un juego) puede interpretarse como un comentario sobre la índole de todas o casi todas las conductas sociales. El mensaje no es que se dejen de jugar las técnicas —puesto que todas las formas de organización social pueden concebirse como un juego de tal o cual tipo—, sino que tomemos conciencia de las técnicas que jugamos y seamos libres de sustituir los que no nos gratifican por aquellos que sí nos gratifican.

Aplicando este punto de vista a cualquier relación bipersonal (el amor, el matrimonio, la amistad), no saldremos a la búsqueda de un compañero o compañera que «no juegue técnicas», sino que buscaremos una persona que practique técnicas que se acomoden bien a los nuestros.

En su tentativa de lograr un funcionamiento integrado del individuo, el terapeuta gestaltista investiga las divisiones o escisiones manifiestas en su personalidad. Naturalmente, toda «escisión» que se descubra será función del marco de referencia del terapeuta y de su poder de observación. Una de las principales divisiones postuladas es la que hay entre el «opresor» y el «oprimido», según se los denomina.

El opresor es el equivalente aproximado del superyó psicoanalítico: es moralizador, imperativo y condenatorio, y su especialidad son los debes. El oprimido tiende a oponerle una resistencia pasiva, a encontrar excusas para su conducta y dar razón de sus demoras. Cada vez que se presenta esta división, se le pide al paciente que mantenga un diálogo real entre dichos dos componentes de sí mismo.

Por supuesto, la misma técnica de diálogo puede aplicarse para cualquier escisión significativa dentro de la personalidad (el agresivo contra el pasivo, el «buen muchacho» contra el villano, el masculino contra el femenino, etc.). En ocasiones, puede aplicárselo incluso a diversas partes del cuerpo: la mano derecha contra la izquierda, la parte superior del cuerpo contra la parte inferior. También puede desarrollarse el diálogo entre el paciente y alguna persona significativa para él: el sujeto se dirige a ella como si estuviera presente, imagina cuál sería su respuesta, le contesta a su vez, y así sucesivamente.

Hacer la ronda

A veces el terapeuta puede encontrar conveniente que uno de los pacientes, que se ha referido a un tema en particular o ha expresado determinado sentimiento, repita eso mismo frente a cada uno de los integrantes del grupo. Si un paciente afirmó: «No soporto a ninguna de las personas que hay en este cuarto», el terapeuta podrá decirle: «Muy bien, haz la ronda. Repite esas palabras ante cada uno de nosotros, añadiendo alguna observación vinculada con tus sentimientos en cada caso».

La técnica de la «ronda» es, desde luego, infinitamente flexible y no es preciso limitarlo a la interacción verbal: puede incluir conductas como tocar o acariciar a los demás, observarlos detenidamente, asustarlos, etcétera.

Asuntos pendientes

Los asuntos pendientes constituyen en terapia gestalt el equivalente de la tarea perceptual o cognitiva inconclusa de la psicología de la gestalt. Cada vez que logran identificarse esos asuntos pendientes (sentimientos no resueltos), se le pide al paciente que los complete.

Como es obvio, en el campo de las relaciones interpersonales todos tenemos una lista interminable de asuntos pendientes —p. ej., con nuestros padres, hermanos y amigos—. Perls sostiene que los resentimientos son los más comunes e importantes.

«Me hago responsable»

Esta técnica se funda en algunos de los elementos del continuo de conciencia, pero en él todas las percepciones se consideran actos. Se solicita a los pacientes que añadan, a cada una de sus proposiciones, «… y me hago responsable de ello». Por ejemplo: «Tengo conciencia de que estoy moviendo la pierna … y me hago responsable de ello»; «Mi voz es muy tranquila … y me hago responsable de ello»; «No «sé qué decir en este momento … y me hago responsable de no saberlo».

Lo que a primera vista parece un procedimiento mecánico y aun intrascendente revela muy pronto tener gran significado.

«Tengo un secreto»

Esta técnica permite investigar los sentimientos de culpa y vergüenza. Cada persona debe pensar en un secreto personal celosamente guardado, pidiéndosele que no comparta con los demás el secreto en sí pero imagine (proyecte) de qué manera, a su juicio, reaccionarán los otros frente a él.

Luego puede solicitársele que se jacte ante los demás de poseer un terrible secreto; comienza entonces a salir a luz el vínculo inconsciente con el secreto como logro preciado.

La técnica de las proyecciones

Muchas aparentes percepciones son en realidad proyecciones. Verbigracia, al paciente que dice «No puedo confiar en usted» se le pedirá que represente el papel de una persona poco digna de confianza, con el objeto de descubrir su conflicto interno en este ámbito.

Otro paciente se quejará al terapeuta diciéndole: «Usted no está verdaderamente interesado en mí. Hace esto nada más que para ganarse la vida»; se le solicitará entonces la representación de la actitud que le imputa al terapeuta, tras lo cual se le puede preguntar si no cree que él posee, también, el rasgo mencionado.

Antítesis

Uno de los caminos de que dispone el terapeuta gestaltista para aproximarse a ciertos síntomas o dificultades es ayudar al paciente a que advierta que la conducta manifiesta suele ser la antítesis de los impulsos subyacentes o latentes. Se usa entonces la técnica de la antítesis.

Por ejemplo, al sujeto que dice sufrir inhibiciones o una timidez excesiva se le hace representar el papel de exhibicionista; al internarse en ese terreno tan lleno de ansiedad para él, toma contacto con una parte de sí mismo que había permanecido sumergida durante mucho tiempo. O bien, si el sujeto desea tratar su extrema sensibilidad a las críticas, se le hará representar el papel de escucha atento a todo lo que se le dice —en especial las críticas— sin necesidad de defenderse o de contraatacar. O, si se trata de un individuo que no hace valer sus méritos y que se muestra demasiado delicado con la gente, se le pedirá que haga el papel de una persona egoísta y malvada.

El ritmo de contacto y apartamiento

Como consecuencia de su interés por la totalidad de los procesos vitales, por los fenómenos de figura y fondo, la terapia gestalt hace hincapié en la índole polar del funcionamiento vital. La capacidad de amar se ve obstaculizada por la incapacidad para resistir la ira; el descanso es necesario para restaurar energías; una mano no es una palma abierta ni un puño cerrado, pero puede abrirse o cerrarse.

La inclinación natural a apartarse de todo contacto, que el paciente experimentará de vez en cuando, no se considera como una resistencia que debe ser superada sino como una respuesta rítmica que debe respetarse. En consecuencia, cuando el sujeto desea apartarse, se le dice que cierre los ojos y lo haga en su fantasía a cualquier lugar o situación en los que se sienta seguro.

Tras describir el panorama que se le ofrece y lo que siente en tales circunstancias, se le pide que abra los ojos y «vuelva al grupo». Se retoma entonces la tarea tal como se la venía desarrollando; por lo general, el paciente suministra nuevo material en estos casos, dado que el apartamiento le ha permitido recuperar energías.

El enfoque guestáltico nos propone que aceptemos la necesidad del apartamiento en todas las situaciones en las que la atención o el interés disminuyen, pero permaneciendo conscientes del rumbo que toma nuestra atención.

«Ensayo teatral»

Según Perls, nuestro pensamiento consiste, en buena medida, en un ensayo y preparación internos de los roles sociales que habituaimente debemos representar. La experiencia del miedo al público no es más que nuestro temor de que no haremos un buen papel. De acuerdo con ello, los integrantes del grupo juegan a compartir sus respectivos ensayos, con lo cual ganan conciencia sobre los preparativos a que recurren para apuntalar sus roles sociales.

«Exageración»

Esta técnica está íntimamente vinculada al principio del continuo de conciencia y nos brinda un medio adicional de comprender el lenguaje del cuerpo. En muchas ocasiones, un movimiento o ademán involuntario del paciente parece constituir una comunicación significativa pero tales movimientos pueden ser incompletos o no alcanzar un total desarrollo —una mano que describe un semicírculo, tal vez, o un ligero golpe con la pierna sobre el suelo—. Se le solicitará entonces que exagere y repita el ademán, tratando por lo general de que se ponga más de manifiesto su significado interno. A veces se le pedirá que convierta su movimiento en un paso de baile, de modo que entregue más de sí mismo en una expresión integrada.

Se emplea una técnica similar para la conducta puramente verbal, en lo que bieh podría llamarse la «técnica de la repetición».

«Técnica de la repetición»

Si un paciente hace alguna declaración importante pero pasa apresuradamente a otro tema o revela de alguna manera que no ha absorbido plenamente su impacto, se le pedirá que la repita —varias veces, en caso necesario, y, sí resulta conveniente, con voz cada vez más fuerte—. Pronto habrá comenzado a escucharse atentamente a sí mismo, en lugar de emitir palabras simplemente.

«¿Me permites que te dé una oración?»

Al escuchar u observar al paciente, el terapeuta puede llegar a la conclusión de que hay una cierta actitud o mensaje implícitos. Le dirá entonces: «¿Me permites que te dé una oración? Repítela, a ver cómo te queda a ti, y dísela a varios de los aquí presentes».

Le propone entonces su oración y el paciente prueba a ver cuál es su reacción frente a ella. Como regla, el terapeuta no ofrece meras interpretaciones. Es evidente que en esta técnica hay un fuerte elemento interpretativo, pero el paciente debe hacer suya la experiencia a través de una participación activa.

Si la oración que se le propuso es verdaderamente importante, él mismo desarrollará la idea en forma espontánea.

Técnicas gestalt para terapia de pareja

Mencionaremos solamente algunas de las innumerables variantes posibles de estas técnicas (si estás buscando terapia de pareja, haz clic aquí).

Los cónyuges, sentados uno frente al otro, hablan por turno comenzando su exposición con: «Tengo resentimientos contra ti porque.. .». El tema del resentimiento puede ir seguido del tema de la estima: «Te estimo porque . ..». Luego el tema de la malignidad: «Actúo en forma maligna contra tí cuando…» o el de la condescendencia: «Actúo en forma condescendiente contigo cuando .. .».

Tenemos, por último, el tema del descubrimiento. Cada uno de los cónyuges describe alternadamente al otro en oraciones que comienzan: «Veo en ti…». En muchas circunstancias, este proceso de descubrimiento implica ver realmente por primera vez a la otra persona. Perls señala que el problema más difícil del matrimonio consiste en que se está enamorado de un concepto y no de un individuo; por ende, debemos aprender a distinguir entre nuestra imagen fantaseada y la persona de carne y hueso.

Para terminar, es oportuno mencionar un enfoque que, si bien no entra en la categoría de las reglas ni en la de las técnicas, merece que lo incluyamos en este lugar. Se trata de un importante gambito de la terapia gestalt, que simboliza gran parte de la filosofía básica de Perls. Podríamos llamarlo el principio de «permanecer en los estados de ánimo propios».

Se apela a esta técnica en momentos claves, cuando el paciente hace referencia a un sentimiento o estado anímico o mental desagradable y del que tiene gran urgencia por liberarse. Supongamos que ha llegado a un punto en el que se siente vacío, o confundido, o frustrado o descorazonado. El terapeuta le dice: «¿Puedes permanecer en ese estado de ánimo?».

Casi siempre, este es un momento dramático y de gran frustración para el individuo. Ha relatado su experiencia con cierta acrimonia y una clara impaciencia por seguir adelante, dejando tras de sí esos sentimientos. Sin embargo, el terapeuta le pide deliberadamente que aguante el sufrimiento psíquico que soporta en ese momento, sea cual fuere este, y le pide que elabore el qué y el cómo de su estado anímico.

«¿Qué sensaciones tienes? ¿Qué percepciones, fantasías, expectativas?» En estos momentos es con frecuencia indispensable y oportuno ayudar al paciente a distinguir entre lo que imagina y lo que percibe. La técnica de «permanecer en eso» es el mejor ejemplo de la importancia que concede Perls al papel de la evitación fóbica en toda conducta neurótica.

A su entender, el neurótico ha evitado sistemáticamente establecer un contacto íntimo con una gama de experiencias desagradables y disfóricas. Como resultado de ello, la evitación pasa a ser inherente a su conducta, la ansiedad fóbica se convierte en cosa de todos los días y no logra jamás un dominio adecuado de ciertas dimensiones fundamentales de la experiencia.

En este sentido, es interesante recordar el título del primer libro de Perls: Ego, hunger and aggression (Yo, hambre y agresión). Fue un título cuidadosamente escogido, con el fin de transmitir el siguiente mensaje: debemos adoptar, con respecto a las experiencias psicológicas y emocionales, la misma actitud activa y desafiante que empleamos para nuestra sana alimentación.

Para una comida sana, empezamos por morder el alimento, luego lo masticamos, lo trituramos y lo licuamos, más tarde lo tragamos, lo digerimos, lo incorporamos a nuestro metabolismo y lo asimilamos. De este modo, el alimento pasa a ser parte real de nosotros.

El terapeuta gestaltista estimula al paciente —sobre todo con la técnica de «permanecer en eso»— a que emprenda una «masticación» análoga y la ardua asimilación de dimensiones emocionales de la vida que hasta entonces le resultaban desagradables al paladar, difíciles de tragar e imposibles de digerir. Ello aumenta la confianza del sujeto en sí mismo y lo dota de una mayor capacidad para vivir en forma autónoma y para enfrentar resueltamente las inevitables frustraciones de la vida.

Foto de Pixelteufel vía Flickr.

Datos para citar este artículo

Abraham Levitsky, Frederick S. Perls. (2014). Terapia gestalt: sus reglas y técnicas principales. Recuperado de Irradia Terapia México. https://psicologos.mx/reglas-juegos-terapia-gestalt.php

23 comentarios en “Terapia gestalt: sus reglas y técnicas principales”

  1. hola pregunta si una persona se lava mucho las manos y tira las cosas de su habitacion y ropa nueva , no amistades no sale de casa casi nada gracias 20 años

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  2. Hola, gracias xq me ayudo a conocer mas acerca de las técnicas de la terapia. Quisiera saber si cuando uno resiste de llorar puede tener problemas y que clase de problemas.

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    • Hola Yosy,

      Muy posiblemente sí hay alguna causa de esa dificultad para llorar, sin embargo no es posible que nosotros sepamos la causa por que no te conocemos! La dificultad para llorar puede tener muchos orígenes y lo mejor es que vayas con un terapeuta cercano a ti para que el o ella te puedan orientar acerca de esta situación. Deseamos que pronto te encuentres mejor!

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  3. Buenas, una pregunta ¿Las tecnicas de terapia de la Gestalt son iguales a las tecnocas de la psicoterapia de Perls? O son cosas diferentes?

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    • Hola Juan,

      En esencia, son las mismas técnicas. Lo que sucede es que Perls nunca se dedicó a sistematizar o escribir acerca de su terapia, sino que fueron sus colegas y discípulos quienes lo hicieron. Por ello puedes encontrar muchas técnicas bajo nombres distintos.

      Seguramente si lees acerca de las técnicas con detalle, encontrarás que han sido Fritz Perls, Ralph Hefferline y/o Paul Goodman sus creadores, o bien alumnos de ellos.

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  4. Hola, estoy con una terapeuta que utiliza las técnicas de Gestalt, me insiste en hacerme responsable de mis acciones, sin embargo se me está dificultando no sé si es mi resistencia, no me estoy entendiendo con ella o si es parte del proceso?

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    • Hola María,

      No sabemos tampoco lo que pasa, pero sí sabemos que tienes la oportunidad de hablarlo con tu terapeuta para resolverlo. Háblalo con ella en los términos más honestos que puedas para que ambas lo puedan aclarar. Ese es tu derecho como paciente, y nuestro trabajo como terapeutas es ser lo más claros que sea posible.

      En cualquier caso, de esa plática lo importante es que obtengas claridad. Claridad para saber si en verdad te falta hacerte responsable o para saber si la opinión de tu terapeuta no coincide con la tuya y entonces vas a actuar de una manera diferente.

      Ojalá esta breve respuesta te sirva!

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  5. Hola estoy estudiando tanatologia y me interesaría aplicar algunas técnicas a pacientes que se encuentran hospitalizados algunos graves ¿me pueden apoyar con algunas? . Gracias

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    • Hola Viridiana, disculpa la tardanza de nuestra respuesta. Seguro podrás encontrar técnicas gestalt específicas para trabajar en hospitales, pero recuerda que la mayor herramienta eres tu. Esto significa que desde tu autenticidad y tu forma de ser puedes establecer relación con tus pacientes y eso ya es terapéutico. Qué bueno que hay personas que dedican tiempo a cuidar de quienes lo necesitan. Saludos!

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  6. Buenas una pregunta, soy estudiante de psicología y me interesa mucho la Gestalt, que técnica podría utilizar para un paciente que, afirma ser muy sentimental en cuanto a todo, es decir, el sufrimiento de los demás así como problemas ajenos se los atribuye a él mismo. De hecho afirma que esta tranquilo haciendo sus cosas y de repente le dan ganas de llorar y no sabe el por qué de este.

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    • Hola María, disculpa la tardanza de nuestra respuesta.

      Como puedes buscar específicamente técnicas Gestalt en cualquier otro sitio web, aquí vamos a responder a tu pregunta de una manera complementaria, esperando te ayude.

      En el fondo, las técnicas usadas en psicología clínica son para que el paciente pueda llegar al “darse cuenta” de lo que le sucede en el momento presente. La elección de la técnica depende en principio de que conozcas al paciente, del tema a tratar y claro de tus propias elecciones, pero nunca dejes en segundo plano a la persona por usar una técnica.

      Por otro lado, ¿como te sientes tu frente a pacientes sentimentales? ¿Cómo están tus emociones frente al tema de ese paciente? Antes de ser psicoterapeuta o psicóloga, eres un ser humano, igual que tu paciente. Desde tus experiencias podrás acompañar mejor a otras personas, pero entonces necesitas tenerlas claras a través de un proceso de terapia personal para ti también.

      Cuando lo hagas, tendrás más elementos para estar presente cuando el paciente te manifieste sus emociones y podrás ver con más claridad dónde están algunos de sus puntos ciegos. Cuando los encuentres, y sólo entonces, es tiempo de elegir la técnica que te parezca más adecuada. Deseamos que esto te ayude en tu práctica actual y futura 😉

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  7. Antes que nada es muy interesante el artículo. Soy estudiante de Psicología y estoy investigando el tema superficialmente sobre la Psiconeuroinmunologia lo cual es relativamente nuevo. Debo presentar un trabajo sobre: Cómo puede integrar los hallazgos de la psiconeuroinmunologia al interior de un plan de tratamiento con su enfoque psicológico de preferencia.

    Yo quiero realizar un ensayo con la terapia Gestáltica, pero tengo dudas sobre como realizar el plan de tratamiento. Cabe resaltar que la Psiconeuroinmunología es la ciencia que estudia las interrelaciones entre el Psiquismo y los Sistemas Nervioso, Inmune y Endocrino, es decir entre Mente – Cuerpo y trata de explicar como los sistemas psicológicos, biológicos, culturales, sociales y ecológicos interactúan contextualmente e influyen en el inicio, curso y recurrencia de las enfermedades y en la recuperación hacia la salud.

    Muchas gracias.

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  8. Buenas noches, me gustó cómo este artículo esta explicado de una manera que hace fácil el entendimiento del mismo. Me ayudaría muchísimo si pudieses hacer un articulo sobre las leyes de la Gestalt y como se aplican en los procesos psicológicos y dentro de la terapia, todo lo que he leído y he encontrado son solo explicaciones de percepción visual. Gracias

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    • Hola Jhon,

      El trastorno obsesivo compulsivo, la depresión, etc., nunca existen aisladas de la personas que las tiene. Mirar las etiquetas en vez de las personas, hace que el trabajo sea de un nivel muy inferior al que puede darse. En vez de ello, te recomendamos mirar primero al ser humano y luego a las situaciones por las que atraviesa. De esta manera, cualquier ayuda que puedas ofrecer será mucho mejor recibida.

      Si eres psicólogo, este es un mejor punto de partida para ofrecer un tratamiento. Si no lo eres, también te permite acompañar a la persona de una manera más humana. Recibe un cordial saludo.

      Responder
  9. ¿Que tipo de entrevista es esta terapia de la Gestalt?
    Me encantó el articulo, interesante y detallado cada punto, pero en cuanto a los tipos de entrevista, en cual tipo se ubicaría.
    gracias

    Responder
    • Hola Carmen,

      Para poder ayudarte mejor con tu pregunta, por favor dinos a qué tipos de entrevista te refieres? Nos puedes dar algunos ejemplos de otras etrapias? Saludos!

      Responder
  10. hola, buenas tardes me gustaria saber que tecnica gestaltica se puede aplicar a un paciente con vacio afectivo o soledad? de ante mano muchas gracias

    Responder
    • Hola Abigail,

      Si piensas en “un paciente con vacio afectivo o soledad” no estás viendo a la persona, al ser humano, sino que estarías fijándote sobre todo en un problema, una situación o incluso una etiqueta.

      Lo primero que te sugerimos es mirar al ser humano con quien estás compartiendo momentos de profunda cercanía, conoce más de su historia, sus necesidades, pautas, etc., y desde ahí podrás saber mejor cómo acompañarle. Sólo entonces busca técnicas, pero no pierdas de vista que lo importante es una relación auténtica con esa persona.

      Responder

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