Terapia gestáltica: Un método dialogal

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Terapia gestáltica: Un método dialogal
Terapia gestáltica: Un método dialogal

Comentario

Este compacto artículo circuló durante 1981 antes de su publicación en alemán en 1983. Esta es su primera publicación oficial en inglés. En este artículo aún usaba el término “Yo-Tú” para referirme al “momento Yo-Tú” (el “Tú” poético de Buber), a la “actitud Yo-Tú” y a la “relación Yo-Tú”. Posteriormente, adopté el estilo lingüístico recomendado por Richard Hycner (1985) de usar el término “Yo-Tú” para referirse sólo al momento culminante del Tú, y usar el término “dialogal” para referirse a la actitud y a la relación. Por lo tanto, los términos “actitud Yo-Tú” y “relación Yo-Tú” de este artículo significan lo mismo que los términos “actitud dialogal” y “relación dialogal” que uso en artículos posteriores. En este artículo hay mucho material que no he discutido antes.

Antecedentes

La teoría de la terapia gestáltica es una teoría acerca de lo que constituye una buena psicoterapia. Integra ideas, observaciones y técnicas de diversas fuentes; por lo tanto, el lector encontrará muchos elementos que no son únicamente de la terapia gestáltica.

Un sistema completo de psicoterapia explícita o implícitamente incluye: (1) una teoría de la conciencia, con una perspectiva del tipo de Darse Cuenta o insight que se persigue, y una metodología para alcanzar ese objetivo; (2) una actitud o disposición acerca de la relación terapéutica entre terapeuta y paciente; (3) una teoría científica.

La terapia gestáltica se puede identificar por su particular integración de principios en estas tres áreas. Muchas otras afirmaciones de terapeutas gestálticos no forman parte de la terapia gestáltica. Por ejemplo, no son importantes los consejos generales acerca de la vida, que a menudo fluyen de un particular espíritu de la época (tal como “haz lo tuyo”). Así como tampoco es importante ninguna técnica (golpear cojines o hablar a la silla vacía) o estilo (terapia uno-a-uno en un escenario grupal) (L. Perls, 1978). Lo importante es: lo que constituye una buena psicoterapia.

Definición de terapia gestáltica

Tres principios definen la terapia gestáltica. Cualquier terapia regulada por éstos es indistinguible de la terapia gestáltica, a pesar de las etiquetas, técnica o estilo del terapeuta; ninguna terapia que viole cualquiera de los tres es terapia gestáltica. Y cualquiera de los tres, comprendido en forma adecuada y plena, abarca los otros dos.

  • PRINCIPIO UNO: la terapia gestáltica es fenomenológica; su único objetivo es el Darse Cuenta y su metodología es la metodología del Darse Cuenta (véase Yontef, 1976).
  • PRINCIPIO DOS: la terapia gestáltica se basa totalmente en el existencialismo dialogal, es decir, en el proceso Yo-Tú contacto/alejamiento.
  • PRINCIPIO TRES: la concepción o cosmovisión fundamental de la terapia gestáltica es la gestalt, basada en el holismo y la teoría de campo.

Nuestra tecnología del Darse Cuenta se basa en la fenomenología. La teoría científica de la terapia gestáltica es la teoría de campo. La teoría de campo es importante para comprender varios conceptos claves, por ejemplo, “ahora”, “proceso”, “polaridad”. Sin embargo, este tópico se abordará en otro artículo. En éste se discutirá el Principio Dos y su relación con el Principio Uno.

¿Qué es un diálogo? Comúnmente, es hablar con alguien. Un diálogo existencial es lo que ocurre cuando dos personas se encuentran como personas, donde cada una es impactada por y responde a la otra, Yo y Tú. No es una secuencia de monólogos preparados. Es una forma , de contacto especializada. En terapia gestáltica, el término se usa en este último sentido. El diálogo existencial se refiere a la conducta que comprende la relación Yo-Tú (Friedman, 1976b). En terapia gestáltica, el diálogo ha sido ampliado para incluir un encuentro de dos personas como personas incluso sin palabras, usando por ejemplo gestos o sonidos no verbales. Un pianista puede dialogar con la orquesta. Dos bailarines pueden dialogar sin palabras.

Desde sus comienzos, la terapia gestáltica ha enfatizado un tratamiento que utiliza la presencia activa del terapeuta como principal herramienta. Esta fue una desviación del rol tradicional del psicoanálisis, que era pasivo, siendo la interpretación la única forma de contacto terapeuta-paciente. El diálogo Yo-Tú es para la terapia gestáltica lo que la Neurosis de Transferencia es para el psicoanálisis. De este modo, si bien los objetivos del psicoanálisis tradicional y de la terapia gestáltica son similares, la metodología es diferente.

Aun cuando el lenguaje usado en los inicios de la literatura gestáltica es diferente al que se usa en este artículo, y carecía de precisión, constituyó una forma inicial de terapia por medio del diálogo. A veces se manejaba sin referencia directa a la palabra “diálogo” (Enright, 1975; Kempler, 1965, 1966, 1967, 1968, 1973; F. Perls, 1947, ejemplos en pp. 82, 88, 185; F. Perls et al., 1951, pp. x-xi, 88; Polster, 1966; Polster y Polster, 1973; Shostrom, 1967; Simkin, 1962, 1976; Yontef, 1969, 1976). Había una falta de elaboración teórica, al igual como ocurría con muchos conceptos de terapia gestáltica. En la práctica, la terapia gestáltica exhibía la presencia del terapeuta, que es el comienzo de un tratamiento por medio del diálogo. Esta presencia carecía a menudo de una explicación teórica clara. Por supuesto que sin especificidad hay poca responsabilidad.

En la primera parte de este artículo, se discutirán los conceptos fundamentales para una comprensión del diálogo en psicoterapia. En la segunda parte veremos las características de la relación Yo-Tú.

Fenomenología y Darse Cuenta

La literatura de la terapia gestáltica ha enfatizado el Principio Uno, la metodología para incrementar la conciencia. Numerosos artículos analizan el enfoque de la terapia gestáltica en términos del objetivo del Darse Cuenta y de las técnicas (ejercicios y experimentos) que se utilizan en este trabajo (Hatcher y Himelstein, eds., 1976; F. Perls,

1947, 1948, 1951, 1973; L. Perls, 1956; Polster y Polster, 1973; Zinker, 1977). Esta literatura necesita desde hace mucho tiempo una discusión más técnica del Darse Cuenta propiamente tal. Gestalt Therapy: Clinical Phenomenology (Yontef, 1976) comenzó esa discusión. Aquí se ofrece un breve resumen como antecedente para nuestra discusión del Principio Dos.

El Darse Cuenta es una forma de vivenciar. Es el proceso de estar en contacto alerta con el evento más importante del campo individuo/ambiente, con total apoyo sensorio-motor, emocional, cognitivo y energético. Un continuo e ininterrumpido continuum del Darse

Cuenta lleva a un ¡Aja!, la captura inmediata de la unidad obvia de elementos dispares en el campo. Mediante el contacto del Darse Cuenta se crean totalidades nuevas y significativas. Así, el Darse Cuenta es en sí mismo una integración del problema.

  • Corolario Uno: el Darse Cuenta es eficaz sólo cuando está basado en -v energizado por la necesidad dominante actual del organismo.
  • Corolario Dos: el Darse Cuenta no está completo sin conocer directamente la realidad de la situación y cómo está uno en ella. El Darse Cuenta va acompañado de “pertenencia” -el proceso de conocer nuestro control sobre, elección de y responsabilidad por nuestros propios sentimientos y conducta.
  • Corolario Tres: el Darse Cuenta está siempre Aquí y Ahora, y siempre cambiando, evolucionando y trascendiéndose a sí mismo. El Darse Cuenta es sensorial.

Los individuos se regulan mediante hábitos (regulación bajo el umbral del Darse Cuenta) o una opción consciente: el Darse Cuenta sirve para que el individuo se auto-regule por su cuenta. La fenomenología es el método que la terapia gestáltica usa para aprender acerca del proceso de Darse Cuenta. Nuestro objetivo es aprender lo suficiente de modo que el Darse Cuenta se desarrolle adecuadamente para la Auto-Regulación Organísmica.

La fenomenología es la búsqueda de la comprensión basada en lo que es obvio o revelado por la situación (que incluye tanto el organismo como el ambiente), más que en la interpretación del observador. Los fenomenólogos se refieren a esto como lo “dado”. La fenomenología funciona introduciéndose vivencialmente en la situación y permitiendo al Darse Cuenta sensorial descubrir lo que es obvio/dado.

Esto exige disciplina, especialmente percibir lo que está presente, lo que ES, sin excluir información en forma anticipada.

La actitud fenomenológica es reconocer y poner entre paréntesis (dejar de lado) los pre-conceptos acerca de lo relevante. Una descripción fenomenológica integra la conducta observada y las comunicaciones personales, vivenciales. La exploración fenomenológica apunta a una descripción clara y detallada de lo que ES, desincentivando lo, que fue, será, podría o debería ser.

A veces las personas no logran ver aquello que tienen justo al frente, no lo perciben. Imaginan, discuten y se pierden en fantasías. La diferencia entre esta percepción filtrada y una situación inmediata, actual, captada de lleno, la pueden apreciar mejor quienes han luchado por una respuesta esotérica y en lugar de ello han encontrado la alegría de un simple y obvio ¡Aja!

La fenomenología de la terapia gestáltica es experimental, heredada en parte de la psicología de la gestalt, y utiliza la experimentación para explicar.

Contactar

Contactar es el aspecto más básico del Principio Dos.

Contactar es el proceso completo de reconocerse a Sí Mismo y al Otro, moviéndose hacia una conexión/fusión y también hacia una separación/alejamiento. El contacto es el proceso básico de la relación. Significa apreciar las diferencias entre sí mismo y otro (Polster y Polster, 1973; F. Perls, 1948, 1973; L. Perls, 1978). Contactar incluye por lo tanto cuatro aspectos: (1) conexión, (2) separación, (3) movimiento y (4) Darse Cuenta. El Darse Cuenta se necesita para el reconocimiento/apreciación de diferencias. Para reconocer al otro se requiere Darse Cuenta tanto de sí mismo como del otro.

Aun cuando el término contacto se refiere al proceso de conectar y separar, a veces se emplea vagamente referido sólo al aspecto de conexión del proceso total. En el caso de la terapia gestáltica, sería más preciso describir el término contacto como un proceso contacto/ alejamiento.

La persona existe en un campo ambiente/individuo. El campo se diferencia por los límites. Estos límites no son entidades, sino procesos. Un límite es un proceso de separar y conectar. El límite que diferencia a la persona de su entorno, se llama Límite-Ego. Al diferenciar el Yo del no-Yo, el individuo absorbe lo nutritivo y elimina el exceso. El proceso de contacto es el “órgano de encuentro” (Perls et al., 1951), el compromiso con el ambiente.

Los límites eficaces son permeables y permiten transacciones entre el organismo y el ambiente. Un límite cerrado es como un muro por medio del cual el organismo se cierra al exterior (aislamiento) y trata de ser autosuficiente, auto-nutritivo. Un límite demasiado abierto amenaza la existencia autónoma del organismo vía la pérdida de la identidad separada (confluencia/fusión). Un límite eficaz requiere suficiente permeabilidad para que entre lo nutritivo, y suficiente no permeabilidad para mantener la autonomía y dejar fuera lo tóxico. Los límites eficaces son suficientemente flexibles para ir de un grado de apertura/cierre a otro. La regulación del límite entre los extremos polares de fusión y aislamiento requiere del Darse Cuenta.

El proceso de contacto es “el trabajo que produce asimilación y crecimiento”; es “la formación de una figura de interés contra un fondo o contexto del campo organism o/ambiente” (Perls et al., 1951, pp. 230-31). Jacobs señala: “En esta definición hay implícitas dos características esenciales del contacto. Primero, el contacto lleva inevitablemente a vivir y a crecer. Segundo, el contacto involucra conductas que establecen relaciones con la figura de interés; debemos ya sea movernos hacia esta figura o alejarnos de ella” (Jacobs, 1978, p. 28). El aislamiento es la ausencia de contacto en virtud de una falta de conexión. Es el polo opuesto de la confluencia, que es la ausencia de contacto en virtud de la falta de separación (fusión). Contactar es moverse entre conectar y separar (véase Figura 1).

Figura 1

Aislamiento – Confluencia – Contacto

Cuando una persona se contacta, se conecta manteniendo su existencia separada, su autonomía. Cuando dos personas se contactan entre sí, se conectan (aunque temporalmente fusionadas) y mantienen sus identidades separadas. Si bien una persona puede conectarse y separarse de una entidad no respondiente (ya sea inanimada o una persona que no hace contacto), el contacto humano plenamente desarrollado es un proceso mutuo de dos personas separadas moviéndose a ritmo de conexión y separación.

La relación dialogal es una forma especializada de este contacto mutuo. En el contacto dialogal, la figura de interés para ambos es la interacción con la otra persona como persona.

Por medio del movimiento, la persona muestra parte de sí misma, según convenga a sus necesidades y a las exigencias de la situación. Los otros aspectos permanecen en el trasfondo. A medida que la situación cambia, parte del trasfondo pasa a ser relevante y es cornpartida. Así, acercándose y alejándose del otro, hay una participación en el tiempo de los diferentes aspectos del sí mismo. Sin movimiento, algunos aspectos del sí mismo se convierten en un fondo fijo y no están disponibles, es decir, quedan aislados. La conexión, por lo tanto, también queda fija. Esto llega a ser más un hábito que un proceso vivo. Sin movimiento no hay Darse Cuenta, sólo hábito.

La persona crónica y habítualmente aislada se aleja del límite y no se conecta con el ambiente, levantando un muro protector entre sí misma y el exterior (véase Figura 1). Fenomenológicamente no hay “otro” del cual diferenciarse. Pero, sin algún tipo de relación, sin algún “otro”, una persona no puede mantenerse ni existir -ser una persona definida y sentirse viva. Para lograr vivir en el aislamiento, la persona se divide y se relaciona con partes de sí misma (retroflexión). La introspección y el hablarse a sí mismo son métodos de aislamiento. Las personas que emplean este proceso siempre tienen una relación fantasiosa para reemplazar el contacto externo. Generalmente están en confluencia con algún “ellos” introyectado. Hay un deseo por y un temor a la confluencia. La autosuficiencia es un aspecto del aislamiento y no un objetivo de la terapia gestáltica. El trabajo del Darse Cuenta de la terapia gestáltica aumenta el auto-apoyo -la persona actúa como agente para conseguir esa nutrición del ambiente necesaria para la mantención y crecimiento del organismo. La confluencia es la ausencia de diferenciación entre sí mismo y otro, una rendición a la igualdad. La subordinación/sumisión patológica de las preferencias de una persona a las de otra es una forma de confluencia. La confluencia es la pérdida de la propia identidad separada. Como proceso temporal, es la culminación del proceso de conectar y la pérdida del proceso de alejamiento o aislamiento. El >rgasmo se puede considerar como confluencia.

Cuando se pierde el aspecto separador del contacto mutuo, tamién se pierde el momento de confluencia y aparece el NOSOTROS, fusión -pérdida del límite-ego. Pero justo cuando la persona que se aisla llena su pensamiento de confluencia, piensa con temor y nostalgia en la soledad. Para mantener la confluencia, se debe aislar, desconocer y proyectar las fuerzas que la ponen en peligro, que pueden impulsar el darse cuenta de una separación o brecha (por ejemplo, rabia manifiesta). La persona se aferra y confía en el Otro, excluyendo la mantención de una existencia independiente. No vivencia suficiente auto-apoyo para permitir una relación autónoma.

Ni la persona aislada ni la confluente aprecian diferencias. La rsona aislada no permite diferencias dentro del muro, viendo sólo confluencia como alternativa. La persona confluente exige igualdad Otro y ve la alternativa como aislamiento. De esta forma, se rde el terreno medio o polaridad de contacto y alejamiento, y la otomía de confluencia o aislamiento pasa a primer plano.

Dos patrones ilustran esto:

  1. 1. Dos personas son confluentes entre sí, con un muro de aislamiento que las separa de los demás (véase Figura 2).
  2. 2. Una persona destruye las diferencias de su otro significativo y logra la confluencia. Cuando la confluencia se ve amenazada por las diferencias, la autonomía y el contacto, la persona se aleja totalmente al aislamiento o termina la relación.

Yo-Tú: la base existencial

La terapia gestáltica es existencial en dos sentidos. En un sentido general (1966; Kaufman, 1956; Sartre, 1946), enfatiza el presente, los aspectos humanos de la existencia de cada paciente en su vida actual en general y en cada momento de la sesión terapéutica (Van Dusen, 1960). Dado que las fuerzas reguladoras se consideran presentes, el paciente puede, con el Darse Cuenta, elegir y controlar su existencia*. Cuando uno cree que se puede encontrar una “esencia”, como en la teoría psicoanalítica clásica del impulso y el determinismo psíquico, la existencia y la opción se desincentivan, la esencia (por ejemplo, impulsos inmutables) es vista como causal y el organismo como un todo tiene poco potencial para trascender el poder determinante de su esencia.

El otro sentido en que la terapia gestáltica es existencial, se refiere a una actitud particular frente a la relación, que es un rasgo definidor de la terapia gestáltica (Simkín, 1976). A nivel filosófico, se llama Existencialismo Dialogal. A nivel de relación, se denomina indistintamente Diálogo-Yo-Tú y Reunión o Encuentro Existencial. Martin Buber es un elocuente y persuasivo propiciador del Existencialismo Dialogal (Friedman, 1976a, 1976b).

La literatura de la terapia gestáltica discute el contacto sin dejar claro que lo que se necesita para una relación terapéutica exitosa es el tipo particular de contacto señalado por Buber. El Yo-Tú como una forma mutua especial de encuentro interhumano es tal vez la forma de contacto más altamente desarrollada (Jacobs, 1978). Este es el medio de relación a través del cual se incrementa el Darse Cuenta y se restablece el crecimiento del paciente. Esta actitud existencial hacia la relación y la actitud fenomenológica hacia la conciencia, no son sino facetas de una totalidad más grande y única (Van Dusen, 1960).

El Yo es siempre el Yo del Yo-Tú o del Yo-Ello. El Yo del YoEllo se refiere a “él”, “ella” o “eso”. La otra persona no es interpelada directamente como persona. El Yo del Yo-Tú se refiere al “tú”, la otra persona es interpelada directamente como persona. La actitud del Tú significa que el otro es digno de respeto y no es tratado como un medio para otros fines. Una persona puede unilateralmente tratar a otra con una actitud Yo-Tú, pero la forma más elevada del YoTú es entre dos personas, cada una refiriéndose al “tú”. Este “Tú” es el evento de relación o “reunión” que permite al hombre convertirse en totalidad. En terapia gestáltica, nos relacionamos con la actitud Yo-Tú, y esperamos que se desarrolle un Tú mutuo y cornpleto.

El Yo-Tú es una forma de contacto. En el aislamiento no hay contacto, ni del tipo Yo-Tú ni de otro. En la confluencia no hay contacto porque la igualdad elimina cualquier apreciación de diferencias. En el Yo-Ello hay relación con el otro, pero como objeto de manipulación. El otro no es interpelado como persona. Al aspecto particularmente humano y personal de una persona, aún no se le permite conectarse con el de otra. Este es un contacto Yo-Ello congelado, que no fluye hacia ni desde el Yo-Tú.

Una persona con la actitud Yo-Tú puede dirigirse a otra persona (Yo-Tú) sin tratarla como objeto de manipulación (Yo-Ello), y sin embargo el Yo-Tú puede no estar completo -es decir, un Yo-Tú mutuo aún no desarrollado. O bien el otro no confía lo suficiente, o ambos tienen la actitud Yo-Tú, y aún no hay bastante apoyo para un Tú entre, es decir, no se logra la reciprocidad. Este contacto se puede considerar también como un Yo-Ello que es un Yo-Tú latente.

Terapeutas humanistas, de todas las tendencias, a menudo se relacionan con una mezcla de Yo-Ello y Yo-Tú, creyendo a veces que están estrictamente en el Yo-Tú. A veces los terapeutas tratan a los pacientes con una actitud Yo-Tú, pero no tienen claro que el evento relacional del “Tú” aún no ha ocurrido.

Diferentes actitudes acerca de la relación en psicoterapia requieren una teoría del Darse Cuenta y una metodología diferentes. Por ejemplo, un psicoanalista puede suponer que dado que la motivación del paciente no analizado es inconsciente y actualmente no está disponible, él no puede auto-regularse, es decir, ser capaz de elegir lo mejor para él. Esta conducta objetiva al paciente como Ello. Requiere que el terapeuta se convierta en una figura paternal y benevolente, y el tratamiento enfatiza la neurosis de transferencia más que el YoTú. La tecnología correspondiente a esta actitud de relación es el uso extensivo de la interpretación. Por lo tanto, el determinismo psíquico corresponde a la relación no-dialogal de la postura de induccióntransferencial del analista.

Incluso un psicoanalista cuidadoso y empático que considera el aspecto del ahora de la transferencia, se relaciona de manera diferente de lo que lo haría si la actitud fenomenológica y/o existencial fuera fundamental. En esta última situación, lo que el paciente sabe se trata con más respeto. Las inferencias e intuiciones del terapeuta se identifican correctamente como suyas, y paciente y terapeuta trabajan para determinar si hay alguna sobreposición entre las interpretaciones y aquello de lo cual el paciente se da cuenta en sí mismo al enfocarse fenomenológicamente en el área de la interpretación.

Las relaciones en Ello son verticales, y aquellas en Tú horizontales. Un psicoterapeuta o terapeuta corpol’al que cree saber la expresividad o apertura que debe tener el paciente; el aspecto ideal del cuerpo, las técnicas o recursos que debe usar el paciente o las sugerencias que deben ser consideradas como directrices para ser cumplidas, también está tratando al paciente como ello. Un terapeuta gestáltico que usa su propio carisma o técnicas gestálticas para un cambio rápido del paciente, sin basarse en el diálogo, en el Darse Cuenta y auto-apoyo del paciente, es otro ejemplo de tratamiento vertical y alimenta el ego del terapeuta más que la capacidad del paciente. El paciente puede lograr un ascenso temporal, pero no sabe qué está haciendo, cómo lo está haciendo ni cómo apoyar su propio crecimiento. Los terapeutas que inician el encuentro con el paciente con la idea fija de que éste no puede auto-regular se sin el terapeuta, no están tratando al otro como persona.

Regulación “deberista”

Desde que nacen, los individuos se enfrentan a fuerzas socializantes externas, por ejemplo, exigencias, ideales, patrones, etc. Estas normas extemas pueden ser automáticamente rechazadas, consideradas y rechazadas/integradas, o automáticamente aceptadas y asumidas. Esta última posibilidad es introyección o asumir sin asimilar. La regulación deberista se basa en deberías introyectados e introyecciones. Los debería son afirmaciones “obligatorias” que dicen al individuo cómo regular su conducta por medio de normas externas, aisladas de las necesidades organísmicas y de la ponderación de las prioridades internas. Los debería son entidades fijas más que procesos organísmicos, y carecen de flexibilidad y sensibilidad. Cuando la persona inicia la regulación deberista, genera nuevos debería que son impuestos en el sí mismo por el sí mismo, y no son un imperativo del sí mismo total.

Por otro lado, cuando el individuo analiza, prueba, señala, elige y asimila los juicios de los demás en los que él cree, y rechaza aquello que no se ajusta a él, se está regulando vía la Auto-Regulación Organísmica. La Auto-Regulación Organísmica requiere que la persona sea capaz de percibir tanto la realidad extema y sus necesidades, como las necesidades internas, sentimientos y creencias, y luego saber holísticamente qué se ajusta a ella en el ambiente. El “ajuste” requiere una conexión entre el verdadero sí mismo interno y el aspecto externo del campo individuo/ambiente. Los terapeutas gestálticos trabajan para lograr una regulación integrada basada en la síntesis dialéctica de exigencias en conflicto (por ejemplo, sociales e impulsivas) llamada Auto-Regulación Organísmica. Esto trasciende la dicotomía persona/ambiente.

La regulación basada en deberías es fija e inflexible, ya que se basa en una entidad inmutable y no en la integración dialéctica que resulta de la consideración de exigencias externas y necesidades internas. El carácter es el aspecto rígido de la persona, no sensibilizado a la situación actual. A veces la Auto-Regulación Organísmica lleva a las personas a abstenerse de expresar impulsos sanos cuando no se sienten a salvo para hacerlo en una situación dada. Este auto-desistimiento se convierte a menudo en hábito y genera conflictos caracterológicos rígidos y crónicos.

La complacencia utiliza la introyección, y es una forma funcional de manejarse cuando la persona carece de un apoyo/madurez desarrollado para confrontar la presión ambiental y elegir entre asimilar o rechazar. Cuando esta complacencia se automatiza y queda fuera del Darse Cuenta, aparece el carácter rígido. El carácter es una regulación por medio de hábitos más que una respuesta plenamente consciente al ambiente actual. Obviamente, el carácter es necesario, ya que proporciona una base estable para relacionarse. Uno no puede autoregularse respondiendo nuevamente, con el Darse Cuenta, a todos los aspectos de cada situación. Tampoco podría existir la sociedad siendo todo tan impredecible. Lo que no es dirigido por el Darse Cuenta, es dirigido por modos habituales de regulación. Para el Darse Cuenta, es funcional desarrollarse cuando es necesario.

La regulación deberista siempre crea una división dentro de la persona -es inherentemente dualista. Esto se debe a que se basa en introyecciones no asimiladas, es decir, procesos ajenos a la persona. La respuesta neurótica usual a los debería es una rebelión automática habitual o disfrazada de conformidad. Respuestas patológicas más caracterológicas incluyen sobre-actuación antisocial y total división de las fuerzas separadas. Todos los mecanismos intrapersonales dualistas constituyen simultáneamente problemas de límites del ego, ya que la persona se relaciona con un aspecto y lucha contra la relación con otro.

Un paciente busca el cambio no sólo para sanarse, sino también desde una perspectiva deberista, auto-rechazante: “Debo ser mejor”. Los debería son a menudo resistidos con un “no quiero” disfrazado de un “no puedo”. (El paciente se dice a sí mismo que no puede ser mejor, pero en realidad no quiere). Se niega su fuerza y no se reconoce el sano poder de la resistencia. Los debería no se examinan de acuerdo a lo que es, y no tienen valor para la persona en su existencia actual. El poder negado, el “vacío” en el paciente, se atribuye al terapeuta. El paciente que no se ama a sí mismo, espera que el terapeuta lo ame. Perls decía que un buen barómetro diagnóstico para detectar los vacíos en el paciente, es descubrir lo que él trata de obtener del terapeuta (Robert Resnick, comunicación personal). Cuando el terapeuta desempeña el rol de agente de cambio o rescatador, representa un lado de la batalla interna del paciente y así pierde la posibilidad de ayudarlo realmente a integrar la división.

Auto-regulación oiganísmica

La Auto-Regulación Organísmica se basa en el reconocimiento del conjunto completo de información sensorial, mental y emocional, relativo a las necesidades y recursos tanto internos como ambientales. Se basa más en asimilar que en introyectar o rechazar sin suficiente conciencia para el desarrollo del Darse Cuenta. La regulación basada en el reconocimiento y en la asimilación genera respuestas integradas. La Auto-Regulación Organísmica se basa en algo más que el Darse Cuenta mental consciente, ya que muchos procesos autoregulatorios no están en el mismo momento en el Darse Cuenta. Sin embargo, el Darse Cuenta se desarrolla de acuerdo a la necesidad de la persona Organísmicamente Auto-Regulada.

La asimilación requiere energía biológica (el término gestáltico es “agresión”) dirigida por el Darse Cuenta. Estos procesos son parte del límite interno/extemo. No son ni la imposición de una regulación deberista externa en la persona, ni la imposición del individuo en lo extemo (como en el narcisismo patológico o infantilismo). La respuesta integrada es más bien una síntesis responsable de las fuerzas en conflicto reconocidas e integradas.

Nótese la diferencia entre los conceptos individuo/ambiente dicotomizado y campo individuo/ambiente, con el individuo y el ambiente como polos de un todo mayor. Un individuo conceptualizado en forma separada del campo, se considera generalmente como inmutable, esencia innata adherida sólo al organismo (concepto aristotélico). En terapia gestáltica vemos un potencial de crecimiento derivado del campo organismo/ambiente. (La teoría de campo es el marco conceptual apropiado para comprender esta distinción). El cambio a través de la Auto-Regulación Organísmica no es el despliegue de una esencia largamente escondida, sino más bien algo que se desarrolla y se conoce sólo al ser vivido en el mundo. Un organismo sólo existe en un contexto.

La regulación debensta es como una entidad y ocurre una sola vez. La Auto-Regulación Organísmica es un proceso que se renueva en forma constante. Es esencialmente un sistema basado en la retroalimentación y el ajuste creativo continuo. Es un proceso biopsicosocial que requiere un continuum del Darse Cuenta y atención constante a las nuevas necesidades y recursos de cambio en sí mismo, en los demás y en la sociedad.

La Auto-Regulación Organísmica es un proceso natural que funciona a través de un proceso de contacto/alejamiento. Dado que es un reconocimiento total del campo, diferentes aspectos aparecen naturalmente en primer plano a medida que se necesitan. La regulación deberista es artificial y funciona dicotomizando el campo; funciona a través de un proceso de confluencia y aislamiento. La regulación deberista reconoce sólo un camino correcto.

Polster establece dos principios de terapia gestáltica (Polster y Polster, 1973). Ambos son aspectos de la Auto-Regulación Organísmica. (1) Lo que es, es. (2) Una cosa fluye de otra. Destacamos lo que es, y seguimos el desarrollo de sucesivos primeros planos. El cambio fluye entonces al reconocer lo que “es” más que al estimular “obligaciones”. Este es el proceso esencial de la exploración fenomenológica clínica.

La fe en la Auto-Regulación Organísmica significa aceptar al paciente tal como es en la actualidad (como está siendo) y también confirmar su “devenir” -su potencial inherente para crecer y cambiar la forma en que se está manifestando actualmente por una expresión más plena de este potencial.

Hay una diferencia decisiva entre imponer cambios con deberías, juicios a uno mismo, etc. y cambiar mediante el aumento del Darse Cuenta y la auto-aceptación, es decir, mediante un sentimiento de reconocimiento de cómo uno es. Así podemos conocemos y crecer con la Auto-Regulación Organísmica, mientras que con el enfoque de agente de cambio, uno se divide en fuerzas que presionan para adherirse a un ideal y en fuerzas que se resisten. El trabajo de diálogo y de Darse Cuenta de la terapia gestáltica está diseñado para reforzar la capacidad de Auto-Regulación Organísmica, y no para desarrollar un nuevo carácter en conformidad a una norma de salud mental de la terapia gestáltica.

Terapia sin un agente de cambio

Los pacientes acuden a terapia pidiendo cambios, generalmente sobre la base dualista y deberista de tratar de ser lo que no son. El paciente está dividido contra sí mismo y pide al terapeuta que tome partido en el conflicto intrapsíquico. Muchos terapeutas aceptan tales contratos, y hay informes de algunos resultados positivos, pero también ha habido mucha frustración. La teoría del cambio de la terapia gestáltica establece que mientras más uno trata ser lo que no es, más permanece igual (Beisser, 1970). El terapeuta que intenta el cambio sobre esa base, opta por cambiar algún aspecto particular de un paciente, a expensas de reforzar el proceso auto-divisorio que inhibe la Auto-Regulación Organísmica.

Algunos terapeutas subrayan la aceptación como un camino para el crecimiento y la sanación. Hay informes de algunos resultados positivos de esto. Algunos terapeutas, especialmente los existenciales, hablan de aceptación, pero asumen el rol de agentes de cambio. ¿Puede un terapeuta hacer algo más que sólo aceptar al paciente sin ser un agente de cambio en el sentido discutido aquí?

Si el terapeuta define la tarea terapéutica como un mejoramiento del Darse Cuenta de lo que es, a través de una relación Yo-Tú, utilizando el enfoque fenomenológico, puede aceptar al paciente y realzar activamente el crecimiento sin ser un agente de cambio. Así, el terapeuta es un “agente” o facilitador de cambio desde el no Darse Cuenta al Darse Cuenta. Este es un objetivo de proceso y no un objetivo de dirección o contenido. Asimismo, si el terapeuta define su tarea de relación como un contacto Dialogal, puede realzar activamente el Darse Cuenta del paciente sin ser un agente de cambio. Por ejemplo, el terapeuta puede observar en forma neutral, compartir selectivamente las observaciones y señalar cómo se ha visto afectado personalmente. Contactar por medio del Darse Cuenta genera crecimiento.

El psicoanálisis también enfatiza la aceptación de la relación y del insight. Sin embargo, esta aceptación funciona con una interpretación no fenomenológica y adopta una postura psicológica de relación no dialogal. En terapia gestáltica, creemos que el método fenomenológico-existencial facilita más la Auto-Regulación Organísmica del paciente y el interés, empatia precisa, etc. del terapeuta. La interpretación de la neurosis de transferencia como principal herramienta disminuye la responsabilidad del paciente, estimula la transferencia, dificulta el contacto persona-a-persona y puede endurecer las defensas cognitivas.

La aceptación y el poner entre paréntesis son la base de cualquier tratamiento fenomenológico dialogal. En terapia gestáltica favorecemos esto utilizando insights del terapeuta (por ejemplo, comprensión psicoanalíticamente informada) para guiar el enfoque fenomenológiCQ, realzando así el desarrollo de insights sin que se convierta en agente de cambio.

Ejemplo: un hombre ambicioso y testarudo niega el deseo de que se preocupen de él. El terapeuta cree, a partir de la intuición o de un análisis teórico, que el paciente desea con fuerza ser atendido y se resiste a darse cuenta de ello. Es probable que existan escasas conductas directamente observables que indiquen la posible necesidad subyacente. Dos intervenciones factibles:

Intervención por medio de la interpretación: “En realidad deseas ser atendido y lo estás negando”.

Intervención de terapia gestáltica: “Quiero sugerirte un experimento. Imagina que eres un niño pequeño y tu madre te dice: ‘Te quiero mucho. Déjame darte un abrazo’. Ahora imagina eso y dime qué experimentas.

Tanto la intervención fenomenológica como la interpretación están dirigidas por la comprensión del terapeuta de las necesidades y dinámica del paciente. Sin embargo, la intervención de terapia gestáltica no es interpretativa.

La elección de la herramienta fenomenológica se basa en la cornprensión del carácter del paciente. La elección de un experimento en lugar de una afirmación verbal confrontacional, se puede realizar sabiendo que este paciente compulsivo-obsesivo posiblemente quiere evitar el Darse Cuenta de su deseo de dependencia, entregándose a una obstinada batalla de poder o a la intelectualización. Si fuera un paciente histérico, el terapeuta quizás prefiera técnicas cognitivas, tranquilizadoras, en lugar de técnicas “dramáticas”, ya que el histérico bien puede evitar el reconocimiento mediante la sobre-actuación, el histrionismo o la pseudo-hiperemoción. Ejemplo: (En un grupo: el paciente revolotea de una persona a otra de manera superficial, obteniendo atención sin reconocerlo}. Terapeuta: “Haz un experimento. Contáctate con una sola persona”. (El paciente lo hace}. “Nota que no reconociste lo que él te dio”.

Por otro lado, si el paciente estuviera deprimido, el terapeuta puede elegir una técnica en que le solicita que se ponga de pie y haga algo. Ejemplo: terapeuta: “Ponte de pie. Ahora imagina que tu esposa está aquí y te comunicas con ella sin palabras, con movimientos”.

Sin un Darse Cuenta disciplinado, las técnicas son sólo exploraciones experimentales, el terapeuta se convierte en agente de cambio, el paciente no desarrolla confianza en sus propias herramientas para enfocar su Darse Cuenta, y los experimentos se convierten en intentos de re-condicionamiento. A través del enfoque fenomenológico, el terapeuta puede enseñar y permitir al paciente lograr insights, enfrentar asuntos inconclusos del pasado, descubrir medios para reforzar lo que está actualmente al servicio del organismo, y re-evaluar rasgos que la persona tuvo y ya no tiene.

La psicoterapia puede ser más eficaz en términos de aceptación e insight, realizando trabajo fenomenológico directo para reconocer la resistencia y la evitación, por ejemplo, enseñando al paciente a darse cuenta del proceso por medio del cual evita Darse Cuenta. Mediante el enfoque fenomenológico y el diálogo abierto, el paciente puede llegar, en forma similar, a darse cuenta de su proceso de relaciones en el presente, incluyendo la transferencia y otras distorsiones paratácticas. En este contexto, el proceso significa que el paciente sabe exactamente qué está haciendo y cómo. Al igual que en el psicoanálisis, se trabaja directamente con la relación, pero usando enfoque fenomenológico y diálogo, en lugar de promover una neurosis de transferencia que luego es interpretada por el terapeuta.

En terapia gestáltica, el foco está en lo que se debe explorar más que en lo que se debe cambiar. El terapeuta gestáltico pone entre paréntesis y observa lo que es importante para la regulación del paciente, teniendo fe en que el Darse Cuenta y el contacto conducirán al crecimiento. La exploración vivencial se conduce neutralmente, explicando lo que es y destacando lo que se debe llevar a primer plano para una Auto-Regulación Organísmica en diálogo con el mundo. Este reconocimiento de lo que es, incluye aceptar que estar atascado, infeliz, sin darse cuenta, frustrado, resistente, es. Es, y punto. La persona total es observada y aceptada. Este es el soporte básico para realzar, restablecer o comenzar el diálogo de la persona con el mundo.

Apuntar directamente al cambio, en vez de reconocer lo que es, y crecer desde ahí, viola la actitud tanto dialogal como fenomenológica. La auto-aceptación y el pleno Darse Cuenta apoyan un crecimiento organísmicamente determinado. Con frecuencia los pacientes se trasladan prematuramente del reconocimiento de “cómo soy” al “qué puedo hacer al respecto”. Esta es una forma de renegar al tratar de cambiar uno mismo en forma dualista (Yontef, 1976).

A veces un paciente cree falsamente que el terapeuta no lo acepta tal como es. A veces el terapeuta se engaña a sí mismo creyendo que acepta al paciente tal como es, cuando en realidad no es así. El trabajo de exploración debe incluir cómo terapeuta y paciente se afectan entre sí y cómo ambos son afectados por cada nuevo Darse Cuenta. Si el trabajo de Darse Cuenta es procesado por el individuo de manera tal que le provoque sentimientos de no confirmación, depresión, etc., el paciente debe dialogar con el terapeuta y éste debe facilitar la exploración sin defenderse.

En terapias sin agentes de cambio, el terapeuta es un consultor de investigaciones fenomenológicas y un facilitador del diálogo. Asume la responsabilidad del entorno, se comporta de acuerdo a lo que es más vital para él y se relaciona dialogalmente; el paciente se regula a sí mismo de acuerdo a sus necesidades, en respuesta al terapeuta y al entorno terapéutico. El terapeuta ayuda al paciente a reconocer su capacidad de dar respuestas eficaces.

Ser un buen terapeuta gestáltico depende de una sobreposición entre las necesidades personales del terapeuta y los requerimientos de la tarea terapéutica del paciente. El terapeuta cuya tendencia es expresarse al paciente y facilitar su autodeterminación y respuestas asertivas, se sentirá mejor en terapia gestáltica que el terapeuta que necesita controles deberistas o que desea rescatar al paciente.

La confianza en el proceso de Auto-Regulación Organísmica significa no fomentar tratamientos a través de una transferencia terapéuticamente inducida, ni creer que una relación puede ser perfecta sólo porque el terapeuta es suficientemente aceptador, empático y congruente. El paciente tiene su propio sistema regulatorio. Una buena relación es trabajada por ambas partes, con y para el Darse Cuenta, y ésta es la esencia del proceso en terapia gestáltica. El derecho y el poder del paciente para elegir y regularse limitan al terapeuta, y significa que el paciente puede hacer algo que lo aleje de la noción de salud del terapeuta. Esto no depende sólo del terapeuta.

El terapeuta es responsable del entorno, del contacto, de la cornpetencia, del interés. La vida y el trabajo terapéutico del paciente son responsabilidad de éste. Parte de la competencia del terapeuta es conocer y confirmar/reconocer aspectos desconocidos del paciente. Para contactar el núcleo de la persona, el terapeuta debe tener su propia perspectiva, conocer la del paciente, arriesgar, confrontar, enfrentar la rabia, usar tecnología creativa, permitir la frustración. Reconocer lo que es, en el sentido del Darse Cuenta y de un verdadero encuentro, es terapia -es el proceso natural de vivir y aprender.

Características de la relación dialogal

Una relación es un evento que ocurre -es un proceso. El proceso ocurre entre dos personas. La relación se construye sobre el proceso de contactar, y debe cumplir con los requisitos de contacto discutidos anteriormente: conexión, separación, movimiento y Darse Cuenta. Para poder relacionarse, dos personas separadas y auto-definidas deben conectarse y reconocerse entre sí, manteniendo también sus identidades separadas. En terapia gestáltica, la relación se forma en torno a la tarea de realzar el Darse Cuenta necesario para la AutoRegulación Organísmica. El contacto del terapeuta gestáltico está diseñado en la relación Yo-Tú. De todas las formas de contacto, el contacto del núcleo de una persona con el núcleo de otra es el que tiene el máximo poder para sanar las facciones en conflicto dentro de una persona (véase nota 1).

Tanto las habilidades técnicas en la terapia como el contacto personal del terapeuta son indispensables. Muchos han comentado las cualidades de contacto para una buena terapia. La mayoría concuerda en que se necesita interés y comprensión del terapeuta, aun cuando haya poco acuerdo acerca de qué constituye el interés y si debe o no ser exhibido directamente. Por ejemplo, el psicoanalista clásico demuestra su interés de manera muy diferente al terapeuta rogeriano clásico.

El diálogo exige que el terapeuta aborde al paciente con entusiasmo, en forma directa, abierta e interesada. Pero siendo más específicos, ¿qué es el interés? Cualquier interés no es sanador ni dialogal. El interés es una cualidad que pertenece a y sólo es eficaz como parte del proceso de contactar. Es encontrarse con el otro realmente como persona. Es más que tener un sentimiento o hacer algo por el paciente -es un proceso entre personas.

Discutiremos cinco características del contacto en la relación dialogal Yo-Tú de la terapia gestáltica.

1. Inclusión

El terapeuta acepta la experiencia fenomenológica del paciente, entra respetuosamente a su mundo fenomenológico, lo vivencia y acepta tal como es.

El terapeuta toma contacto con el paciente y al mismo tiempo se permite ser afectado por él y por su experiencia. Trata de ver el mundo a través de los ojos del paciente. Buber se refiere a uno de los elementos del Yo-Tú como inclusión, que es vivir en el polo del Otro en la polaridad Yo-Tú, es decir, incluirse en el mundo del paciente (Buber, 1965a, 1965b). Al practicar la inclusión, el terapeuta simultáneamente se relaciona con el paciente y reúne información acerca de él.

Para entrar al mundo de otro sin deshonrarlo, un terapeuta fenomenológico pone entre paréntesis, es decir, deja de lado sus perspectivas de vida y creencias acerca de lo que constituye la información, apreciando igualmente la validez de otra realidad y de un conjunto diferente de información.

Esta es una actitud tolerante, en la cual el terapeuta comprende y acepta a la otra persona sin juzgar ni positiva ni negativamente sus actitudes y conducta.

2. Presencia

El terapeuta muestra su verdadero sí mismo.

Respeta suficientemente su verdadero sí mismo para conocerlo, mantenerlo mientras practica la inclusión y mostrarlo en vez de “aparentar” -parecer otra cosa. Un terapeuta muy preocupado que quiere parecer neutral, o asustado que quiere parecer tranquilo, o enojado que quiere parecer aceptador y afectuoso, está aparentando en lugar de estar realmente presente.

En la terapia dialogal, el terapeuta demuestra su interés con honestidad más que con constante suavidad. No sólo permite al paciente ser quien es, se permite a sí mismo ser quien es en respuesta. Esto es más que una cálida aceptación. El terapeuta gestáltico además muestra sus dudas personales; expresa limitaciones, rabia y aburrimiento; comparte observaciones de aspectos del paciente negados por éste, pero observados por el terapeuta autónomo,- y sobre todo, tiene una perspectiva suficientemente separada que le da una noción clara y precisa del carácter del paciente para guiar el trabajo.

Buber dice que aceptar al otro tal como es en un momento dado, es una condición necesaria pero no suficiente para el éxito terapéutico. Un terapeuta exitoso además confirma a la persona en su más pleno potencial (Friedman, 1976a, 1976b). Tal terapeuta trabaja más allá de lo que el paciente manifiesta actualmente acerca de la persona que está llegando a ser. La confirmación significa aceptación no sólo de lo que el paciente se da cuenta, sino también de aspectos alienados/negados de su existencia. Esto necesita la autonomía y presencia del terapeuta, así como su práctica de la inclusión. Un encuentro real de personas, a veces significa dar algo no deseado, por ejemplo, retroalimentación precisa. Esta presencia confirmadora a veces se mal interpreta como no aceptadora, como un rechazo a cómo el paciente es en ese momento.

El terapeuta dialogal está verdaderamente comprometido con el diálogo; permite que lo que está “entre” tome el control.

Inclusión y presencia son fundamentos necesarios para un diálogo. En conjunto, significan que el terapeuta toma contacto de tal manera que se permite ser afectado por el paciente (inclusión), y permite al paciente ser afectado por él (presencia). Observa cómo es el paciente, en vez de analizar y buscar los debería, vive empáticamente en el mundo fenomenológico del paciente y expresa su sí mismo interno en la medida que sea pertinente para la tarea del paciente.

El terapeuta hace este contacto con la actitud Yo-Tú, y no con el espíritu de controlar, condicionar, manipular, explotar al paciente con éstas u otras formas de Yo-Ello. El compromiso con el diálogo significa una relación basada explícitamente en lo que se vivencia, y respetando lo que vivencia el otro.

No podemos hacer buena terapia gestáltica sin el contacto YoTú. Pero la toma de contacto no establece una relación.

Una relación se desarrolla cuando dos personas, cada una con existencia y necesidades personales separadas, se contactan reconociendo y permitiendo las diferencias entre ellas. Esto es más que la combinación de dos monólogos, son dos personas en un intercambio significativo.

Un compromiso con el diálogo no sólo significa que cada uno expresa su sí mismo interno al otro, siendo receptivo a su expresión; específicamente significa además permitir que el resultado sea determinado por El Entre y no controlado por ninguno de los individuos. Admitir el control solitario significa que cada uno es afectado por lo diferente del otro, y hay un permiso para y una dedicación al proceso de diálogo. Este proceso dialogal es más valorado en terapia gestáltica que cualquier otro resultado particular, y más valorado que el control que pudiera asumir el terapeuta o el paciente.

Podemos “tomar” contacto mediante la fuerza de voluntad y mediante una elección. Pero en un sentido más profundo, no podemos tomar contacto. El Contacto Mutuo es un evento relacional que a veces ocurre cuando dos personas viven la actitud Yo-y-Tú y toman contacto. El contacto mutuo está permitido.

Contrastar:

(1) “Tomar contacto”, es decir, una persona “está ahí”, en contacto y trabajando para establecer una relación plena. El terapeuta puede estar alerta, compartiendo, asequible, al margen de lo que haga el paciente.

Y

(2) “Permitir contacto”. Para esto se requieren dos y debe ocurrir mediante un acto de gracia que va más allá de tomar contacto.

Cuando dos personas se muestran y expresan sus verdaderos sí mismos, en una actitud de reciprocidad Yo-Tú, a veces se produce un libre flujo de energía afectiva entre ellas. Esto se logra cuando ambas renuncian al control tanto de sí mismas como de la otra persona, y permiten que ocurra el Tú. Buber dice que uno puede elegir actuar en forma afectuosa, pero no puede elegir sentir amor, eso es algo que uno permite que ocurra.

Para lograr este evento relacional, ambas partes deben estar di: ponibles, dispuestas y ser capaces de apoyar el contacto. En terapi; el Contacto Mutuo ocurre generalmente después del trabajo prepar; torio -tomar contacto, aprender el enfoque fenomenológico, recom cer las resistencias. Es lamentable que a veces dos personas se pe mitán ser quienes realmente son, apoyando con honestidad t contacto, y no exista entre ellas el apoyo del Tú para el Contact Mutuo. Parte importante de la responsabilidad profesional o de ott tipo, es saber cuándo esto ocurre y aceptar los límites. Esto es part de rendirse a lo que ocurre entre.

No se puede saber con anticipación si el Tú se producirá. Viv mos vidas separadas, “tomamos contacto”, tenemos esperanzas. P( demos tomar contacto con una actitud que permita profundizar < diálogo. Pero si intentamos que ocurra el Tú, en el propio proceso c intentar nos tratamos a nosotros mismos y/o a los demás como u objeto manipulado o idealizado. Por ejemplo, tratar de ser afectuos para que se produzca el Tú: se debe ocultar y encubrir la rabia frustración del terapeuta. Si no se permite que estos procesos sea abiertos, al igual como el afecto y suavidad, el contacto es entre de seres ideales llamados paciente y terapeuta, y no entre dos person; reales. En la relación Yo-Tú a veces es necesaria la confrontado (Buber, 1965a; Jacobs, 1978, p. 105). Después de estar presente, habe se mostrado y arriesgado, entonces y sólo entonces es posible que s desarrolle el Tú entre las personas.

Muchos terapeutas violan el Yo y Tú propugnando abierta secretamente que el paciente adopte su versión del Yo y Tú. Cuand un terapeuta adopta la apertura, el interés, la confianza, etc. como i principio ideal según el cual se debe vivir y lo usa como norma c salud, este “humanista” ha impuesto una marca o cnteno exterm una nueva tiranía a la cual adaptar a las personas. Esto es lo que ant< llamamos un “debería”. Y un debería humanístico es a pesar de tod un debería. El aspecto tolerante del Yo y Tú se violenta cuando u líder de grupo desea que los pacientes compartan todos sus secrete internos, cuando no se respeta la necesidad de alejamiento privacidad (tal vez llamándola resistencia), cuando se denigra el u telecto o no se permiten respuestas técnicas, cuando el terapeui trata de evitar que el paciente experimente frustraciones, o cuand exige una reciprocidad tan completa como para eliminar una difereí ciación de roles entre terapeuta y paciente.

El objetivo de la terapia gestáltica es sólo el Darse Cuenta y ce él la auto-responsabilidad y la opción. Cualquier ideal al cual terapeuta quiera ajustar a las personas es una violación a esto: relación, cuerpo, flujo de energía ideales. Esto significa que el paciente puede ser una persona madura, pero que también puede elegir la manipulación, la reserva, etc. El Darse Cuenta total no es un debería, sino sólo una herramienta o proceso que una persona aprende y usa para su auto-regulación. No hay un proceso de Darse Cuenta ideal. La terapia gestáltica ayuda a las personas a darse cuenta de su propio proceso de Darse Cuenta. La terapia gestáltica ayuda a las personas a darse cuenta de su propio proceso de Darse Cuenta para que puedan ser responsables y elegir en forma selectiva y discriminatoria -e incluso elegir cuándo y dónde darse cuenta de su propio Darse Cuenta. El Diálogo y el Darse Cuenta son procesos abiertos, más centrados en el presente que en un criterio cerrado, orientado hacia el contenido. Un compromiso con el proceso de Diálogo es consecuente con un objetivo de Darse Cuenta, ya que el Diálogo conduce de manera natural a incrementar el Darse Cuenta y ya que éste es un aspecto necesario del Diálogo. Un compromiso con el proceso de Diálogo no es consecuente con la primacía de cualquier otro objetivo. Si el objetivo es la modificación de una conducta en particular, se crea una presión para cambiar al paciente contraria tanto al Diálogo como a la exploración fenomenológica. Un terapeuta puede ser Dialogal y explorar fenomenológicamente la apertura y la expresividad, esperando que el paciente llegue a ser más abierto y expresivo; un terapeuta no puede ser Dialogal y al mismo tiempo adoptar la apertura y la expresividad como objetivo principal de sus intervenciones.

Para el psicoterapeuta, comprometerse con el diálogo y cumplir el objetivo del proceso, significa tener fe en la dignidad inherente de cada persona y en su capacidad para regularse organísmicamente. Contactar sin sobreproteger, negar o controlar, requiere de ese valor o confianza en la autodeterminación. En última instancia, mostrarse uno mismo y permitir que lo que está entre controle, es una forma de abandonarse basada en principio en la fe y con la esperanza de que sea reforzada por la información vivencial.

4. No explotación

La terapia gestáltica es una relación persona-a-persona no explotadora ni manipuladora, en la cual el terapeuta considera a cada persona como un fin en sí misma. Aunque en terapia la reciprocidad no es completa y hay una diferenciación de tarea/rol, no existe una jerarquía estimulada o impulsada por el terapeuta, es decir, la relación es horizontal.

Se pueden distinguir al menos cuatro formas de explotación: A Una persona tratada como un medio para un fin; B. Desigualdad ei el lenguaje (verticalidad); C. El terapeuta no realiza plenamente si trabajo; D. No tener en cuenta el límite contextual apropiado.

A. Una persona tratada como un medio para un fin. El contacto Ye y-Tú no sólo significa reconocer y contactar al otro como personí sino también reconocer que el otro es, al igual que yo, un fin que val la pena en sí mismo.

En la modalidad paciente-como-un-fin-en-sí-mismo, el terapeut tal como es contacta al paciente tal como es, siendo el único objetiv aumentar el Darse Cuenta. Al actuar según este modelo interhi mano, una persona se involucra plena e intensamente con una peí sona o tarea, siendo tratadas como un Tú, como un fin en sí misma; y no como un ello (cosa o medio para un fin). Para lograr esto, < terapeuta debe preocuparse más del proceso de contacto honest entre personas autodeterminadas, que de cualquier otro resultado**.

Cuando una persona es tratada como una categoría, como u objeto a ser analizado, salvado, transformado, dirigido, esa persona esl siendo tratada como un ello, como un medio para satisfacer el ego di salvador, o algún objetivo o fin extemo (por ejemplo, salud menta justicia social, etc.). La persona no es contactada. En terapia gestáltic cada persona, cada encuentro, cada momento es tratado como un fi en sí mismo. Ya sea que la conducta de la persona se juzgue coi sensualmente positiva o negativa, o que el encuentro lleve a ur “sanación”, todo es secundario frente a este énfasis de lo que es.

Los terapeutas tienen muchos valores, como el deseo de progres social. Si durante la terapia, la importancia de estos otros objetive no se considera secundaria frente a la autodeterminación del paciei te, éste está siendo tratado como un ello. Cada persona tiene su propía habilidad para elegir, su propia auto-regulación, sus propios valores. Los terapeutas gestálticos respetan las opciones del paciente (y sus consecuencias positivas o negativas), aunque no concuerden o no las admiren. Se aprecia que el terapeuta comparta sus valores con el paciente cuando se hace en un contexto de diálogo y poniendo entre paréntesis, y no con una actitud persuasiva o autoritaria. La terapia gestáltica se basa en la convicción de que el crecimiento individual, el Darse Cuenta y la responsabilidad fluyen de este contacto y que el progreso social se logra mejor realizando la terapia en el diálogo Yo-Tú, y no reformando al paciente.

El terapeuta tampoco es sólo un medio para un fin, ya que también es una persona. Si el terapeuta es sólo un medio para la autorealización intrapsíquica del paciente, se reducen la relación personaa-persona y el ámbito del Darse Cuenta. Terapeuta y paciente se actualizan verdaderamente en un contacto consciente entre ellos.

B. Desigualdad en el lenguaje (verticalidad). Eckstein afirma que en la terapia psicoanalítica, paciente y terapeuta hablan lenguajes diferentes, es decir, el paciente hace asociaciones libres y el terapeuta interpreta (R. Eckstein, conferencia, 1978). En terapia gestáltica, paciente y terapeuta hablan el mismo lenguaje de experiencias centradas en el presente. El enfoque de lenguajes diferentes es vertical, el terapeuta hace algo para o por el paciente. En la relación vertical (Simkin, 1976), el rol trasciende la diferenciación y coloca a los participantes en una relación jerárquica. El modelo médico de paciente enfermo e intervención dirigida sólo por el terapeuta, es un ejemplo de la actitud vertical. Los movimientos en pro de la protección del consumidor y de la salud holística son, en parte, movimientos hacia relaciones horizontales.

Hacer algo por o para el paciente dejándolo sin la herramienta para saber cómo hacerse cargo de su crecimiento, es siempre vertical y en general también es psicológicamente explotador. El paciente puede sentirse mejor debido a la intervención condescendiente (vertical) del terapeuta, pero sin saber cómo lo logró, reforzando así la convicción de su propia debilidad e irresponsabilidad. De esta forma, el sanador logra poder y status a expensas del paciente.

La relación Yo-Tú es horizontal y no explotadora, caracterizada por el diálogo y el trabajo en conjunto como iguales. El terapeuta asume la responsabilidad de establecer el clima para el diálogo y de facilitar la experimentación fenomenológica del paciente. El diálogo proporciona el contexto o medio para el crecimiento; el “trabajo” de Darse Cuenta ofrece una herramienta o método para intensificar el foco en ese crecimiento que el paciente puede usar a su favor. En el crecimiento dialogal, el paciente aprende lo que verdaderamente él puede hacer. Ninguna terapia que carezca de este énfasis dialogal horizontal se puede llamar terapia gestáltica.

Este enfoque horizontal afecta la forma en que se usan las técnicas. Llevar al paciente hacia el objetivo con “técnicas gestálticas” es vertical y no terapia gestáltica. Esta manipulación del paciente cambia los experimentos gestálticos de Darse Cuenta en programas, y reduce la responsabilidad y apoyo del paciente (L. Perls, 1978). Es explotador en parte porque el terapeuta se engrandece a expensas del paciente (por ejemplo, terapeuta carismático y paciente agradecido).

La sanación es el surgimiento organísmico interno del paciente en el Darse Cuenta y en el mundo. Esto ocurre a través del encuentro en un diálogo persona-a-persona. El encuentro (no el terapeuta) es sanador, ya que participan los sí mismos internos. Este encuentro explica los vacíos intrapsíquicos del paciente.

En la relación vertical, el terapeuta no comparte voluntariamente su mundo privado ni estimula al paciente para que ingrese a él. El Yo del terapeuta permanece privado o escondido, y el paciente es conducido abierta o secretamente hacia la transferencia más que hacia una relación Yo-Tú. Los terapeutas gestálticos se muestran y trabajan en el Darse Cuenta de la relación a medida que se desarrolla. No se estimula una neurosis de transferencia -los problemas transferenciales se exploran y resuelven plenamente utilizando el método dialogal fenomenológico.

En la relación terapéutica vertical, el foco está en el paciente, en sus problemas, patología e historia, y esto tiende a considerarse como algo separado de la relación real -y a la relación en el ahora se llega só7o vía conceptos de transferencia u otras distorsiones del paciente que necesitan cambios. Así, la relación real queda en el trasfondo, como algo superficial. La relación horizontal se centra en estar totalmente ahí uno con otro, viendo y oyendo plenamente y expresándose en el presente. El diálogo horizontal es la matriz para llegar al centro de la existencia del paciente. En terapia gestáltica, el Diálogo y la existencia actual están en primer plano y la transferencia se maneja a medida que surge e interfiere.

No tener “deberías” es un aspecto de la actitud horizontal. Cada parte tiene valores, gustos y aversiones, necesidades y deseos, y ambas son igualmente autodeterminantes y responsables. Un terapeuta deberista actúa verticalmente. Un terapeuta que encubiertamente cree que el paciente es responsable de satisfacer sus (las del terapeuta) necesidades, cae en la actitud vertical. Un ejemplo es un terapeuta aburrido que atribuye esto al paciente (“Tú eres aburrido”) y espera que el paciente se convierta en una persona más amena. Un terapeuta es no explotador y horizontal cuando expresa deseos importantes para el trabajo terapéutico. Esta intervención requiere cautela de parte del terapeuta y gran atención al nivel de apoyo del paciente y a su (del terapeuta) responsabilidad frente a sus propias frustraciones.

La relación horizontal se basa en la convicción de que cada persona es responsable de sí misma. Esto significa que cada una es el principal agente para determinar su conducta y es responsable de su terapia -tiene literalmente la “habilidad de responder”. Mediante el Darse Cuenta, cada una sabe lo que valora, el poder que tiene y que no tiene. A través del compromiso con el diálogo, puede surgir algo entre el contacto de dos personas que ejercen su autonomía. (N.B., Sección C en relación a la responsabilidad del terapeuta).

C. El terapeuta no realiza plenamente su trabajo. El terapeuta tiene un contrato implícito con un paciente, y su incumplimiento es una forma de explotación. Si el terapeuta no realiza plenamente su trabajo, explota al paciente.

La buena psicoterapia requiere competencia técnica y buena relación. Estilos y sistemas de terapia diferentes varían en cuanto a qué es una buena relación y qué intervenciones técnicas son necesarias. Yo creo que un paciente es explotado cuando un terapeuta no se responsabiliza de su competencia tanto en la relación como en el manejo de la modalidad técnica, al margen de la escuela de terapia a la que pertenezca. Ni la autenticidad, ni las habilidades usadas, ni la creación de técnicas son suficientes sin lo otro (Buber, 1967, p. 165; Yontef, 1969).

En terapia gestáltica, el trabajo del terapeuta incluye al menos establecer el clima para el diálogo, practicar la inclusión, mostrar su presencia, comprometerse con el diálogo, ser no explotador, vivir la relación, ser un guía vivencial fenomenológico y lograr una imagen clínica precisa y holística del carácter del paciente.

Aun cuando la reciprocidad y la actitud horizontal son parte de la perspectiva gestáltica, la reciprocidad no es completa. Por ejemplo, el trabajo del terapeuta es sólo de él. Aunque el paciente tiene una responsabilidad paralela a cada una de las tareas del terapeuta, esto no disminuye la necesidad de que el terapeuta haga su trabajo al margen de la conducta del paciente.

Maurice Friedman se refiere a la reciprocidad del contacto, de la confianza y de la inclusión (Conferencia y comunicación personal, febrero 25, 1979). En psicoterapia, la reciprocidad de la inclusión no es completa (Buber, 1965a, 1965b, 1967, 1970; Jacobs, 1978, pp. 114 y sgtes.; Simkin, 1976, p. 79). El contrato es enfocarse en el paciente. Más aún, el paciente generalmente acude a la terapia con menos apoyo para el diálogo y el Darse Cuenta que el terapeuta. Por ejemplo, el paciente a menudo no puede ver al terapeuta en forma precisa al comienzo de la terapia (Buber, 1965a, 1970). Si el terapeuta puede ver al paciente con precisión, tiene más habilidad para responder a la situación, es decir, respons-abilidad. Además, si el paciente intenta con exageración ver al terapeuta en forma precisa y completa tal como el terapeuta lo ve a él, sería imposible trabajar distorsiones transferenciales y otros puntos ciegos crónicos.

El terapeuta gestáltico está abierto al encuentro para que el paciente pueda observar su conducta, hablar acerca de la vida y sentimientos del terapeuta -si el paciente así lo desea. Pero nuestro contrato es que el terapeuta utilice todos sus recursos durante un período de tiempo para aumentar el Darse Cuenta del paciente. El terapeuta, al igual que el paciente, puede crecer con esto, pero el contrato es centrarse en el paciente; aunque el contexto exige que ciertas facetas del terapeuta estén en primer plano durante la psicoterapia, la terapia gestáltica no exige una “división” entre terapeuta propiamente tal y terapeuta-persona. Una división se puede mantener por la inercia o por una neurosis del paciente o del terapeuta.

Así, aunque los terapeutas gestálticos adoptan la actitud horizontal, el enfoque paciente/terapeuta no es completamente mutuo. La privacidad del paciente es invadida con preguntas como: “¿Qué vivencias ahora?”. El foco está en el paciente, ya que se supone que eso es lo que un paciente desea y necesita. Pero se respeta el legítimo deseo del paciente de decir en ciertos momentos que no quiere hacer algo, que quiere pasar desapercibido o centrarse en el terapeuta. Esto no se considera resistencia. (El terapeuta también es una persona y puede necesitar privacidad. En una buena terapia gestáltica, esto se debe manejar en forma directa y abierta, sin convertir la petición del paciente en “resistencia”, violación de un tabú o principio metodológico).

Como profesional, el terapeuta es responsable de acudir al encuentro preparado para tender la mano, conocer y ayudar al paciente. Se prepara para hacer esto observando cómo se apoya a sí mismo antes y durante el encuentro. El paciente generalmente no se prepara para tender la mano, conocer y ayudar al terapeuta de la misma manera. A medida que la terapia avanza con éxito, se va completando la reciprocidad.

El terapeuta actúa en forma explotadora cuando adjudica la responsabilidad (¿culpa?) al paciente, en circunstancias que su propia negligencia es al menos en parte responsable de un progreso inadecuado.

En estos casos (donde puedo lograr poca o ninguna integración satisfactoria) o carezco de la habilidad para demostrar en forma convincente la necesidad de cambio y reorientación, o bien yo mismo no estoy suficientemente integrado para darme cuenta de la crucial resistencia (Fritz Perls, 1948, p. 578).

En lo que a mí respecta, quiero que mi paciente se mejore. Si no es así, debo descubrir en qué he fallado yo al no darme cuenta o al no hacerlo darse cuenta a él en la relación en curso (Laura Perls, 1970, p. 126).

¿Es verdad que la terapia debe terminar si el paciente puede ver al terapeuta con precisión? Buber pensaba que sí (Buber, 1967, p. 173). En terapia gestáltica, hemos descubierto que al cambiar de una orientación psicoanalítica a una fenomenológica, y de una base transferencial a una dialogal, la terapia con frecuencia aumenta su eficacia a medida que el paciente es capaz de relacionarse en el Yo-Tú. En terapia ocurre un mayor crecimiento cuando al paciente se le perturba menos, y así puede contribuir más.

En terapia gestáltica entregamos una herramienta: el trabajo dialogal y fenomenológico. Este se puede dirigir a otras áreas que no sean ver al terapeuta con precisión, por ejemplo, ver al sí mismo en forma exacta, aumentar el Darse Cuenta, elegir un estilo de vida, enfrentar nuevas dificultades, etc. En psicoanálisis, bajo cuya influencia estaba Buber al referirse a la terapia, cuando se han trabajado los contenidos de la infancia y la transferencia, teóricamente no queda nada por hacer. Es un modelo médico o de patología, más que de crecimiento o madurez.

La actitud de Buber hacia la terapia presenta dos peligros. Tiende a asumir que la visión del terapeuta es precisa y la del paciente no (Buber, 1970). Esto es válido sólo a veces. También se corre el riesgo de convertir el Yo y Tú en un debería, es decir, en un objetivo de la terapia. Nuestro objetivo en terapia gestáltica es el Darse Cuenta -incluyendo el Darse Cuenta del Ello, del Tú, de cómo uno puede relacionarse de las dos maneras, teniendo por lo tanto la habilidad para elegir. El Darse Cuenta permite elegir y relacionarse en el Yo y Tú. Con este conocimiento se puede avanzar hacia un trabajo de Darse Cuenta más profundo.

Algunos afirman que si el terapeuta estuviera auténticamente contactado, sin adoptar en forma artificial la postura vertical (aparentar), sería la misma persona haciendo o no haciendo terapia,- y si no, estaría siendo “falso”. Es verdad que si uno no adopta una apariencia de terapeuta, se reflejaría la estructura del carácter y dentro y fuera de la terapia se exhibirían los rasgos “tipo terapeuta” y “tipo no terapeuta”. Pero las personas son auténticamente diferentes en diferentes contextos. Una persona es distinta como amante, profesora, terapeuta, madre, abogado; la terapia no es lo mismo que la amistad. Según el pensamiento aristotélico, los rasgos se adhieren a una persona al margen del contexto. Según la teoría de campo, en la cual se basa la terapia gestáltica, los rasgos son una función de la persona y del campo del cual ella forma parte. Al ser terapeuta, aparece un aspecto cuidadoso y disciplinado que no está siempre en los otros contextos. Un terapeuta asume la responsabilidad por el trabajo de crecimiento de otra persona, lo que sería ofensivo e impertinente sin el contrato explícito de la sesión psicoterapéutica. La auto-exploración y revelación del paciente no estarían a salvo sin los límites de la relación terapéutica. La terapia proporciona un desafío dentro de los límites.

¿El uso de artimañas es una actitud explotadora (inauténtica)? O tal vez: ¿lo es no usarlas? Yo creo que el terapeuta necesita poner todo su ser y recursos al servicio de la terapia. Es igualmente explotador descartar un manejo técnico que aportaría algo al trabajo, o usar “artimañas” para evitar el necesario encuentro personal.

D. No tener en cuenta el límite contextual apropiado. Existen otros límites a la relación terapéutica profesional plena entre terapeuta gestáltico y paciente. Nada de lo que aparece en este artículo perdona las conductas destructivas del terapeuta para la relación terapéutica. El terapeuta es responsable de mantener una atmósfera conducente al Yo-Tú y de ser el experto en los requisitos técnicos del trabajo de diálogo y de Darse Cuenta. Algunas conductas se excluyen de la . relación plena porque son inconsecuentes con el trabajo de Darse Cuenta o con el diálogo, debido a la sensibilidad de los individuos involucrados (parte de cualquier relación genuina), a las limitaciones de una parte al diálogo o a los límites éticos o legales de la sociedad en que vivimos.

Por ejemplo, los pacientes con tendencia a la vergüenza no pueden realizar un trabajo de Darse Cuenta si están enfrentados a bromas, chistes o impertinencias (que ellos experimentan como algo humillante, al mostrar lo absurdos e inadecuados que son). El humor es un aspecto importante de la relación, pero el terapeuta que lo utiliza es responsable de no hacerlo si conduce a un paciente a una mayor humillación. En esta situación, el trabajo de diálogo y Darse Cuenta requiere discreción del terapeuta, para que su libertad y creatividad no se conviertan en aspectos explotadores.

Parte del contrato implícito con un profesional es adherir a ciertas limitaciones externas. No cumplirlas es una forma de explotación. Entre ellas están: cierto nivel de competencia, conocimientos básicos generales, devoción por el bienestar del paciente y adhesión a un código ético y a ciertos límites consensúales prescritos.

El Principio 5 de las Normas Eticas de Psicólogos, afirma:

5. Bienestar del Consumidor

Los psicólogos siempre están informándose de sus necesidades y posición inherentemente poderosa frente a los clientes, para evitar explotar su confianza y dependencia. Los psicólogos hacen lo posible por evitar relaciones duales con clientes y/o relaciones que puedan desequilibrar su criterio profesional o aumentar el riesgo de explotación del cliente. Ejemplos de estas relaciones duales incluyen tratar a empleados, subordinados, amigos cercanos o parientes. La intimidad sexual con los clientes es anti-ética. (Normas Eticas de Psicólogos, Revisión 1977, American Psychological Association).

Una relación comercial interfiere con la actitud terapéutica y cornplica la relación, ya que enfoca la totalidad del mundo. La terapia es una preparación para la vida y no un sustituto de ella. Cuando el terapeuta también es parte de la vida extema del paciente, ¿cómo trabaja éste en esa relación con el terapeuta?

Las relaciones sexuales entre terapeuta y paciente son, al menos, dualistas. Están contra el Código de Etica de la mayoría de las sociedades profesionales, y en California son además penadas por la ley. Si el terapeuta se involucra auténticamente en el aspecto sexual, pierde su perspectiva como terapeuta y asume la de amante. El paciente tiene derecho a suponer que el terapeuta cumple las reglas del gremio, o bien informa al paciente de lo contrario al comienzo. Además, el paciente tiene derecho a suponer que el profesional seguirá cumpliendo (especialmente frente a la tentación) o dejará de ser terapeuta. A la luz de la autoridad y del cansma, el paciente llega a una transferencia con el terapeuta, y en el contexto social de la explotación sexual entre hombres y mujeres, es dudoso que los terapeutas se puedan comprometer en una relación sexual no explotadora con los pacientes, mucho menos hacerlo y ser percibidos como tales por éstos. La percepción explotadora que el paciente tiene del terapeuta, correcta o incorrectamente, interfiere con la confianza necesaria para conducir la terapia.

Por otro lado, si el terapeuta inicia relaciones sexuales porque “es bueno para el paciente”, está siendo mauténtico y por lo tanto contrario a la actitud dialogal sobre la cual se basa la terapia gestáltica. mi opinión personal es que no se puede ser un terapeuta gestáltico competente con un paciente con quien se tienen relaciones sexuales.

Resulta paradójico que, en cierto sentido, un contacto paciente/ terapeuta fuera de la terapia pueda lograr una relación más plena, real y mutua; pero en otro sentido, la intimidad del Yo-Tú y profundidad del Darse Cuenta sea menor si se trunca el florecimiento total de la relación comercial, sexual, etc. El límite extemo puede facilitar una profundización de la relación dentro de los límites. El crecimiento total de una planta a veces requiere poda o cortes.

5. Vivir la relación

Contactar es vivir más que hablar acerca de vivir. Es hacer y vivenciar más que analizar. Es tener una experiencia con el paciente en el presente. La sanación está en vivir en diálogo. Los terapeutas gestálticos dejan salir toda la vivacidad que resulta del encuentro conjunto.

Contactar es relacionarse con lo inmediato y con la vida -ahora. Relacionarse es vivir más que relatar historias. Es bailar, actuar, ejecutar, más que una enseñanza de pizarrón acerca de bailar, actuar y ejecutar. Los terapeutas gestálticos se centran más en la experiencia que en el concepto. Viven en el ahora más que hacer análisis del pasado. Llevan los aspectos inconclusos del pasado al ahora con una serie de técnicas para que los podamos explorar, probar, actuar, ver, y no sólo hablar de ellos.

La terapia gestáltica no tiene reglas contra la auto-revelación y activismo del terapeuta. En el contexto de un tratamiento mediante neurosis de transferencia, nuestra revelación espontánea al paciente (bailar, estallar de alegría, rabia o ternura) es sobre-actuación, regresión, indulgencia narcisista, instigación y alteración de la exploración analítica. En el contexto de la terapia gestáltica, esto puede ser parte vital de la intimidad realzada por el Darse Cuenta de la relación Yo Tú, Los diferentes tipos de exploración indican una actitud o pauta diferente para el terapeuta.

Es importante distinguir el comportamiento histérico, la regresión, la sobre-actuación o el desequilibrio psicoticn de las expresiones intensas, vivas y significativas provenientes de las profundidades de la relación en terapia gestáltica. Algunos críticos asumen con arrogancia que los terapeutas gestálticos no perciben estas diferencias, o tal vez más precisamente, creen que si el páctente presenta histeria o narcisismo en la terapia, es el terapeuta quien lo está provocando, estimulando o bien no conoce la diferencia. También he escuchado del narcisismo en terapeutas gestálticos individuales atribuido a la terapia gcstáítica. Esta conducta surge en cualquier forma de psicoterapia.

Uno de mis alumnos tenía un paciente que estaba pasando p$ un impasse. En su imaginería, el paciente se estaba ahogando —el afecto presente y no reprimido. Se sentía “loco” y sobrecogido por estar más allá de sus limitaciones habituales. El supervisor analítico de este alumno consideró la expresión del paciente como un desequilibrio, sin ver que en este caso era una transición de la represión y la avtificialidad hacia al florecimiento pleno de la vida.

La relación en terapia gestáltica es completa, incluyendo la mayoría de los aspectos de la condición humana: sentimiento, pensamiento, espontaneidad, experimentación programada, tecnología, creatividad, pelear, amar, impedir el aburrimiento, etc. Cualquier omisión es un punto ciego del terapeuta o del paciente, y como tal, reduce la relación. Si no estamos sintonizados con las conductas interpersonales, intrapcrsonales o intencionales que están fuera del Darse Cuenta del paciente, reducimos la relación. Trabajarnos para lograr un Darse Cuenta donde antes había un escotoma.

Resumen

La terapia gestáltica es un sistema psicoterapeutico que combina diálogo y fenomenología en una metodología clínica unificada. Comprender la metodología exige comprender ciertos conceptos discutidos más arriba: fenomenología, Darse Cuenta, contactar, relación existencial, regulación organísmica y deberista, y terapia sin un agente de. cambio. Se analizaron cinco características esenciales de la relación dialogal en terapia gestáltica. Se requiere una mayor chibo ración, especialmente de errores comunes en la práctica.

Notas:

* Los humanos no poseen una existencia -son su existencia. Crean su existencia mediante la acción -estando-en-el-mundo. Las personas son procesos -una persona es una “no cosa”. Las personas son sus acciones y experiencias. Sartre pensaba que no había una “naturaleza humana” absoluta. Una persona no está determinada por ninguna idea a priori o esencia platónica. Los objetos que existen en sí mismos (en soí) son producidos en la matriz -su esencia. Las personas existen por sí mismas (pour soi) y determinan su propia existencia. Sin embargo, hay un “núcleo” de la persona que se refiere al “verdadero ser”. A esto a veces se le llama “esencia”, pero no necesita ser visto como un concepto absoluto, estático y cosificado como la esencia platónica. Utilizo el término “núcleo” para referirme a las creencias, pensamientos, sentimientos, conductas y sensaciones que unifican a la persona como tal y que le dan un sentido de “así soy en mi esencia”. Por lo tanto, el “núcleo” es el aspecto más preciado y vulnerable de la persona. “Núcleo” se refiere a aquello que es verdadero para el sí mismo como totalidad. El sí mismo es un proceso vivo y no una entidad estática.

** “¿Mantenemos nuestra postura de evitar normas externas (deberías) a las cuales existencia del paciente se debe adecuar incluso frente a violencia potencial, vio] ción de los límites del terapeuta y psicosis? Sí, aunque se alteren nuestras iritf venciones. En estos casos es necesario, sobre todo, que el terapeuta mantenga esfuerzo de contactar al paciente en forma no moralista ni defensiva. Esto inclu que el terapeuta exprese e insista en sus propios límites personales, expresando s esperanzas, deseos y sentimientos. A veces incluye emprender alguna acción pa controlar u hospitalizar al paciente, solicitar servicios de la comunidad para él, e1 En tales acciones, el profesional trasciende el estrecho rol de terapeuta. Aunque filosofía del Diálogo y de la Fenomenología es un antecedente útil, el curso acción exacto en tales casos lo determina la situación total, incluyendo el contex social y la formación del profesional, y no sólo su rol como psicoterapeuta.

Datos para citar este artículo

Gary Yontef. (2015). Terapia gestáltica: Un método dialogal. Recuperado de Irradia Terapia México. https://psicologos.mx/terapia-gestaltica-metodo-dialogal.php

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