Duelo por la muerte de un familiar muy cercano

Introducción

Podríamos acercanos a un diccionario para saber el significado del duelo, pero realmente si nos ponemos a analizar, cada uno de nosotros hemos pasado por un proceso de duelo, ya que este término no es solamente para referirse cuando un ser querido fallece, sino cuando perdemos nuestro trabajo, cuando perdemos la salud, cuando perdemos un mimbro de nuestro cuerpo, cuando perdemos nuestro patrimonio o cuando perdemos a nuestra pareja sentimentales.

El termino duelo implica una perdida en cualquier ámbito de nuestra vida, pero en este artículo nos enfocaremos al duelo por la muerte de un familiar muy cercano y querido, como la muerte de un padre, hermano, pareja o hijo.

Cuando perdemos a un ser tan querido pasamos por un proceso llamado duelo, el cual tiene varias etapas, según el modelo de Elizabeth Kübler-Ross, quien fue un psiquiatra suizo-estadounidense que se dedicó a los cuidados paliativos con enfermos cercanos a la muerte y con sus familias,  Elizabeth Kübler-Ross, ella comentaba que el ser humano pasa por cinco etapas emocionales que actúan como referencia para comprender la evolución del duelo en la persona que está experimentando la perdida física de un ser querido.

Las cinco etapas, negación, ira, negociación, depresión y aceptación, son las reacciones a la pérdida que muchas personas tienen según Elizabeth Kübler-Ross, pero ella también comenta algo realmente importante, nuestro duelo es tan propio como nuestra propia vida; por esto mismo ningún duelo es igual al otro, he tenido la oportunidad de cerca de personas que han experimentado perdidas, y he podido percatarme que cada una de las personas viven su duelo de manera diferente y el dolor que experimentan es diferente. Ya que al experimentar un perdida de un ser querido importante, el dolor es emocional, pero también es físico, ya que genera estrés, depresión, ansiedad, etc.

5 etapas del duelo

La autora Elisabeth Kübler-Ross propone estas cinco etapas en todo duelo:

Negación

Para una persona que ha perdido un ser querido esta etapa es más simbólica que literal; el hecho de que este en la etapa de negación, no quiere decir que no sepa que su ser querido murió, sino que al llegar la hora en que la persona fallecida llegaba a casa, esta persona no llegara y la persona sigue fantaseando de que llegara; no puede entender que la persona no va a volver a cruzar esa puerta jamás.

En la etapa de la negación cuestionamos continuamente nuestra realidad. ¿Es cierto? ¿Es una pesadilla? ¿Es verdad que jamás regresara?, se vuelve en cierta medida un fijación que no podemos quitar de nuestra cabeza, y esto no pasara, la persona que falleció no será olvidada, esta no es la cuestión, sino aprender a vivir con la perdida.

Ira

Esta etapa puede manifestarse de muchas formas, podemos sentir ira con nosotros mismos por no haber hecho más por esa persona, no habernos dado cuenta a tiempo de lo que pasaría, podemos llegar a enojarnos con la persona que falleció por el simple hecho de haberse ido, de habernos dejado aquí, sufriendo, sentimos abandono por parte de esa persona y sentimos enojo y cuestionamos su partida.

¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me dejaste? ¿Por qué no te cuidaste? ¿Por qué saliste a esa hora?, pueden ser infinidad de preguntas las que podemos hacer en esta etapa, incluso podemos llegar a sentir ira por seguir aquí, por seguir vivos y no poder estar al lado de esa persona.

La ira es una etapa que es necesaria para curarnos. Tenemos que estará dispuestos a sentir ira, aunque nos parece mal y que nunca acabara. La ira disfraza muchas otras emociones y serán abordadas a su debido tiempo. A menudo elegimos la ira para evitar sentimientos más profundos hasta no estar preparados para afrontarlos. Mientras estamos en el proceso de duelo, la ira volverá insistentemente a visitarnos en múltiples formas.

La ira representa fuerza y puede anclarnos, cuando perdemos a un ser querido nos sentimos perdidos, y el hecho de enojarnos incluso porque una persona no fue al funeral, porque no tuvo sus flores favoritas, porque la comida que esa persona hacia no sabe igual cuando yo lo hago, podemos enojarnos por cosas tan pequeñas e incluso insignificantes para las personas que no estás pasando por el mismo proceso

Negociación

La negociación es una tregua temporal ¿y si ayudo a los demás, todo volverá a ser como antes? ¡Dios por favor, no volveré a enojarme si permites que él o ella regrese! Comenzamos incluso a ofrecer cosas para que esa persona regrese con nosotros. Nos perdemos constantemente en la palabra “ojala”, queremos que la vida vuelva a ser como antes de que esa persona falleciera, queremos retroceder el tiempo, encontrar antes esa enfermedad, impedir el accidente o el asesinato que le quito la vida.

La negociación a muchas de las veces va acompañada de culpa, culpa por tu estar viví, culpa por no haber puesto atención en los síntomas que tenía esa persona, en si él o ella estaría aquí si yo hubiera hecho las cosas diferentes, si lo hubiera llevado a urgencias, si hubiera respondido esa llamada. La negociación es una manera de hacer un acuerdo con el dolor y descansar del mismo.

Depresión

Después de la negociación viene nuestro despertar al presente, viene la sensación de vacío y comenzamos a tener sentimientos más profundos, experimentamos una profunda e interminable tristeza y nos preguntamos constantemente si seguir adelante sin esa persona tiene algún sentido, si es de día o de noche para ti es igual, simplemente no tienes las fuerzas para levantarte de esa cama, y comienzas a dejar de comer y a solo dormir, porque es lo único que adormece ese dolor tan intenso que sientes, el simple hecho de ponerte de pie y seguir con tus actividades cotidianas implica incluso como correr un maratón.

Si logras realizar tus actividades cotidianas comienzas a verlas grises, sin sentido e inútiles ¿Por qué bañarme? ¿Por qué debo de comer? ¿Por qué ir a trabajar? ¿Por qué despertar? ¿Acaso tiene algún sentido? Estamos en duelo y seguramente las personas comiencen a vernos como personas tristes y que no es normal que nos encontremos asi, a pesar de que este sentimiento de tristeza y profunda depresión es normal, la sociedad prefiera alejarse y evitar el dolor de alguien que está en duelo.

El círculo social que nos rodea comienza a evitarnos, los conocidos, los amigos y la familia, solemos ser más juzgados y evitados por la familia que por otro de los grupos a los que pertenecemos, puede ser por creencias, porque activamos en ellos sus propias pérdidas o el miedo a la pérdida de un ser tan cercano y prefieren evitarnos, o simplemente porque le ha cansado sobrellevar nuestro duelo, nuestra tristeza, nuestro dolor.

La depresión es una etapa necesaria para el proceso de curación por la pérdida de nuestro ser querido, si bien, podemos creer que nunca se ira, pero aunque parezca lo contrario la depresión nos ayuda a ser fuertes y en ocasiones pensaremos que ya pasamos esa etapa y nunca volveremos a sentir esa tristeza y dolor tan profundo, pero la depresión seguirá llegando en determinadas ocasiones, pero eso no quiere decir que se quedara.

Aceptación

Muchas de las veces las personas no quieren llegar a esta etapa y se reúsan, porque piensas que llegar a la aceptación implica olvidar a nuestro ser querido, pero no es asi, la aceptación implica, como lo dice la palabra, aceptar que esa persona falleció y que nunca regresara, que su perdida es permanente y eso no cambiara. La aceptación con ayuda a reestructurarnos y volver a organizar nuestra vida.

Es posible que la ira, la depresión, la culpa se dé cada vez por lapsos más amplios, y es posible que comencemos a ver de manera objetiva la perdida de nuestro ser querido, los que sobrevivimos a una perdida incluso comenzamos a darnos cuenta que la hora de él o ella había llegado, aunque no por eso tenemos que entenderla, ya que si falleció en una edad muy temprana o de manera repentina, tendremos una sentimiento de que fue demasiado pronto.

La aceptación no es más que tener más días buenos que malos, comenzamos a vivir bajo nuestra rutina, trabajo, salidas, fiestas, pero esto implica que tengamos un sentimiento de que estamos traicionando a mi ser querido, porque el ya no puede disfrutar de una fiesta, de una salida al cine, etc. Y entonces vienen nuevamente las etapas del duelo a tocar nuestra puerta, pero si con menos frecuencia.

Visión del duelo

La visión que cada uno de nosotros tenemos sobre el duelo ante la pérdida de un ser querido, es de acuerdo a nuestra creencias, experiencias y conforma a eso vamos construyendo nuestra propia visión, y aunque culturalmente en México festejamos a la muerte, sigue siendo tabú hablar de ella, podemos tener una visión creada por los demás, principalmente por familiares, pero cuando realmente pasamos y vivimos la pérdida de un ser querido y pasamos por el proceso de duelo, comenzamos a construir nuestra propia visión de la muerte.

Bibliografía

  • Elisabeth Kübler Ross. (2006). Sobre el duelo y el dolor. España: Ediciones Luciérnaga.

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