La ayuda emocional

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La ayuda emocional

Muchas veces vemos a personas, internadas en sus sufrimientos y de alguna manera nos hacemos participes de su sentir,  teniendo la mejor predisposición para aplacar en algo ese dolor.

Pero hay que tener ciertas consideraciones previas; lo primero a tener en cuenta es aquella sentencia metafísica, que dice, “solo ayuda cuando te lo pidan”,  ello indica que hay una predisposición por recibir la ayuda, algunas veces te lo pide la persona, otras la circunstancia; en segundo lugar hay que preguntarse, si estoy en condiciones de ayudar a la persona, ¿conozco el tema, conozco la situación?, ¿le voy a decir algo que la va a ayudar?

En ciertas ocasiones nos dejamos llevar por nuestros sentimientos, nos involucramos, pero no tomamos en cuenta la predisposición de la otra persona a ser ayudada, requisito indispensable para lograr tu cometido; de lo contrario, por más que trates de ayudar no podrás, porque la otra persona no quiere ser ayudada, y al contrario solo crearás un rechazo absoluto, y te preguntarás, que es lo que pasa. 

Quisiste entrar en sus sentimientos, quisiste tocar su corazón, pero ese corazón no estaba a tu alcance, y te sentirás muy triste, porque tú creíste que estabas ayudando, y no lograste ver ni siquiera un poquito de lo que realmente pasaba.

Si realmente quieres ayudar, no te involucres emocionalmente, y eso no significa que no ayudes; eso significa, que tienes que ver la situación sin apasionamientos, con un corazón fuerte, lleno de amor, para que puedas brindar siempre lo mejor de ti.

Dependiendo de la confianza y seguridad que tengas en lo que hablas, podrás influir positivamente el mensaje en la persona que quieres ayudar, demostrando realmente que tu actitud es sincera, de esa manera la otra persona captara el mensaje que quieres brindarle, y focalizará su atención más en la solución que en el problema.

Algunas veces por tratar de ayudar, empeoramos las cosas; es importante aprender a escuchar, esa es también una ayuda que nos motiva, porque sentimos que no estamos solos, que hay otra persona que nos comprende.

La vida nos va hablando a cada instante, solo que no estamos atentos, algunas veces debemos escuchar más a nuestro corazón que a nuestra mente y no dejarnos influenciar por nuestros Egos, cuando se dé la ocasión, sólo sin ningún esfuerzo, sabremos que es el momento adecuado, para poder brindar nuestra ayuda.

Tener en consideración, que muchas veces hacemos una tormenta en un vaso de agua, muchas veces nos ha pasado que, en un momento determinado, sentimos que la situación que experimentamos es de gravedad, y después cuando ha pasado cierto tiempo nos damos cuenta que no era para tanto.

Es por eso la importancia de consultar a una persona que no esté vinculada con la situación, para que nos haga ver desde un aspecto más imparcial, las cosas que en ese momento no vemos.

Hay que tener presente también que hay situaciones muy dolorosas y de mucho cuidado, que cuando no han entrado en un estado psicopatológico, podremos ayudar, de lo contrario la mejor recomendación es ir a un especialista. Cabe mencionar aquel adagio chino que dice.

“Si tu problema tiene solución, para que te preocupas; si tu problema no tiene solución, para que te preocupas”.

Ello indica que en ningún caso te conviene preocuparte, porque si tiene solución, pues mejor ocúpate en tratar de encontrarla, y si no tiene solución, por más que hagas lo que hagas no podrás cambiar lo ya establecido.

Reciban todos ustedes un saludo cordial desde la luz divina de nuestros corazones.

Datos para citar este artículo

Ysai Quiroz. (2018). La ayuda emocional. Recuperado de Irradia Terapia México. https://psicologos.mx/ayuda-emocional.php

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